Dora Cerón sigue sin novedades, mientras cobra cien pesos por mes
(Por Ana Jensen de la Redacción de El Eco de Tandil). Dora Cerón, la docente que sufre cuadriparesia y enfrenta también un cuadro de miastenia gravis y a quien le caducara su licencia como docente titular el 10 de enero, sigue sin novedades luego de la junta médica.
Mientras tanto, le fue acreditada en su cuenta de docente, la insolente suma de cien pesos, con la que se supone que debe enfrentar su destino.
La docente que quedó fuera del sistema por padecer de un tumor y ahora miastenia fue convocada luego de más de un año de espera, a una junta médica en La Plata.
Esta se realizó finalmente el 27 de marzo y no hizo más que ratificar, en forma contundente, los estudios y certificados emitidos por el eminente neurólogo local, el doctor Carlos Viviani, en el que informa que la docente no está apta para hacer frente a su función de docente.
A dos meses de la junta médica en La Plata, nada se le informa a la maestra en sus reiterados llamados a los distintos organismos que (no) se ocupan de estos menesteres.
A pesar de los comentarios que en aquella ocasión la doctora responsable de la junta médica (en la que claramente faltaban dos integrantes), durante la que la profesional se mostró sorprendida por la tardanza de los trámites de Dora Cerón, ya que ?esto no es una gripe, es miastenia, cómo la van a tener esperando un año?, en nada ha avanzado la situación.
Evidentemente, al conocer la lentitud de la burocracia reinante, la misma profesional le había dado un certificado por 180 días y advertido que ?no se extrañe que le pidan otra junta médica cuando este trámite ingrese al área de Personal de Educación, pero no se preocupe, para renovar este certificado, puede mandar a su marido, no necesita venir usted…?, le dijo a modo de consuelo.
A pesar de la intervención del secretario del ex ministro de Trabajo, Roberto Mouillerón, a través de quien consiguió la fecha de la última junta médica, Dora Cerón espera, porque no le queda otra.
Jamás habría imaginado esta docente, esta luchadora, que superar una silla de ruedas y que movilizar a toda una ciudad, empujada por sus alumnos, los de la agrupación Vagrabios de la Técnica 2, sería un juego de niños comparado con la burocracia e insensibilidad del sistema que está compuesto, nada más y nada menos, que de personas.
Mientras, como decíamos, espera y en esa espera, desistió de recibir un subsidio municipal hasta tanto solucionara su problema, por considerar que otra persona ?puede necesitarlo más que yo?.
Así las cosas, este caso testigo sigue avergonzando a todos, salvo a los que a esta altura, ya no tienen vergüenza.*
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