Dos avisos en el Diario e ironía, en lugar de enojo, le trajeron la solución en diez minutos
Tan curiosa como efectiva fue la protesta iniciada por el titular de un comercio que, luego de casi 45 días sin tono en el teléfono, servicio brindado por la empresa Telefónica de Argentina, decidió una mañana, casi desahuciado, publicar en El Eco de Tandil una serie de avisos dirigidos a sus clientes y amigos, como única forma de poder comunicarse, usando como herramienta principal la ironía en lugar del enojo.
Así fue que Miguel Roa, titular de la conocida marmolería del mismo nombre, publicó tres avisos. El primero salió en la edición dominical del Diario, en la que con un mensaje a Telefónica rogó a sus clientes, proveedores y amigos hacer una cadena de oración con la promesa de que ?el Todopoderoso de las comunicaciones los llenará de bendiciones?.
El siguiente aviso volvió a sorprender a los lectores el lunes pasado con un anuncio que decía que si necesitaba comunicarse con su comercio, no llamara por teléfono, ya que la empresa de comunicaciones lo tenía sin servicio.
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Ese mismo día, mientras el damnificado se encontraba en el programa ?La ciudad?, conducido por Claudio Andiarena, contando sus interminables padeceres como usuario de la empresa, desde el comercio uno de los empleados lo llamó para avisarle que había dos hombres en el techo ?arreglando el teléfono?.
Así fue entonces que ayer apareció el tercer y último aviso de Miguel Roa, agradeciendo a todos los que se compadecieron y realizaron la cadena de oración, además de agradecer a ?los muchachos que bajo la lluvia, en arriesgada tarea, nos repararon la línea?, volviendo a usar el tono irónico que, finalmente, fue el que le dio resultado, mucho más efectivo que reclamar por la vía normal, medio que estaba utilizando desde hace 45 días y con el que hasta el momento no había obtenido respuesta.
?Vinieron y lo arreglaron
en diez minutos?
Este Diario charló con Roa luego de esta curiosa pero fructífera forma de protesta, y le preguntó cómo fue que se le ocurrió hacerlo de esta manera: ?La verdad es que me desperté el viernes a las seis de la mañana y no podía dormir más porque el problema ya me tenía angustiado. No podía creer que estuviera tanto tiempo sin teléfono y no hubiera un interlocutor del otro lado que diera explicaciones?, comenzó diciendo.
Agregó que ?entonces me puse a escribir esa oración que espero no haya ofendido a nadie, pero ya no sabía qué hacer y la llevé al Diario para que la publicaran y así fue que salió el domingo, con mucha repercusión entre clientes y amigos?.
Roa expresó que ?el lunes salió una más pequeña y ese mismo día, mientras estaba en vivo en el programa ?La ciudad?, me llamó el encargado para decirme que estaban los de Plantel SA trabajando en el techo. Es increíble. Ellos mismos me habían dicho que no era de ellos el tema, que era de Telefónica, que no podían hacer nada, y en diez minutos, el lunes, me dieron nuevamente tono. Le dijeron al encargado que lo cambiaron de caja y listo… No se puede creer?.
Entre las consecuencias negativas que este comerciante soportó, además de la imposibilidad de comunicarse en forma normal con clientes y proveedores, fue que la alarma del comercio, que posee control con monitoreo, no reportaba a la central por la falta de teléfono.
Para Roa, además, fue casi una bendición ?que el número de su teléfono haya sido con el 45, ya que se sabe que con esos números no se puede tener internet y con ese servicio por aire, así que puedo decir que gracias a eso pude estar comunicado de alguna manera, porque si no me hubiera quedado también sin poder recibir el correo electrónico, otra forma habitual de comunicación con proveedores y clientes ?.
?Un problema del Estado?
?Ojalá que esto sirva para otra gente que tiene el mismo problema y se lo solucionen, pero éste es un problema del Estado, porque tiene que estar donde debe estar, debe ser fiscalizador de estas empresas, intervenir pero sin interferir; pero lo que realmente está haciendo es interferir: se mete en todos los mercados y eso perjudica en lugar de cumplir y ver que todo funcione?, dijo en el final Miguel Roa.*
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