Dos delincuentes armados asaltaron a los dueños de un polirrubro y se llevaron dinero en efectivo
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El jueves por la noche, mientras los propietarios de la librería Fama se encontraban cerrando el local ubicado en Buzón al 700, fueron sorprendidos por dos delincuentes armados que se llevaron dinero en efectivo, entre otros objetos.
El hecho tuvo lugar alrededor de las 21 cuando Pablo Tripodi y su mujer se disponían a colocar el último candado de la reja del frente del comercio. En ese instante, dos personas encapuchadas cruzaron la avenida Buzón, sacaron armas y los abordaron.
Mientras les apuntaban, los delincuentes le pidieron a Tripodi la bolsa que llevaba con dinero producto de la recaudación, entre 1.500 y 2 mil pesos, y papeles de los impuestos pagos y boletas de proveedores.
Luego del episodio, que estiman duró sólo un instante, salieron corriendo hacia San Martín. Según pudieron saber los damnificados, sobre la calle se encontraba estacionado un vehículo en el cual habrían escapado luego de cometer el atraco.
El episodio
Por su parte, el propietario del comercio ubicado en avenida Buzón 753, contó a El Eco de Tandil que “alrededor de las 21.15 de anoche (por el jueves), después que terminamos de hacer las cosas del día, nos vamos”.
“Cuando termino de cerrar la puerta, de colocar el último candado, me doy vuelta y tenía un arma en la cabeza”, narró Tripodi.
Su mujer, en tanto, “estaba de frente y pudo ver que venían caminado dos personas, cruzaron la avenida y empezaron a correr. Se levantaron el buzo y sacaron el revolver. Yo sentí un murmullo y cuando me doy vuelta tenía el arma en la cabeza”.
Dijo que los delincuentes le gritaron que le entregara la plata, con lo cual “le di la bolsa con la que siempre llevo papeles”. En ella llevaba “los dos celulares en una especie de porta cosméticos, con llaves y dinero”. Según estimó, el total del dinero robado es “entre 1.500 y 2 mil pesos”.
“Estaban con una gorra y capucha”, describió sobre el aspecto de los delincuentes, que aparecieron “desde San Martín donde supuestamente había un auto estacionado”.
También, indicó que las luces apagadas del local más el toldo con que cuenta, fueron propicios para que los asaltantes actuaran.
“No me maltrataron y no me pidieron por suerte que abriera el negocio”, dijo.
Media hora antes del hecho, según calculan, un vecino comerciante habría notado un movimiento extraño.
Finalmente, mencionó que han ocurrido casos en la zona y que allí es la segunda vez que son víctimas de un robo.*
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