Dos delincuentes armados asaltaron al dueño y a una clienta en un corralón de materiales
En la víspera se produjo un audaz robo a mano armada en el corralón de materiales para la construcción de Daniel Menchón, una conocida firma ubicada en avenida Balbín 1168, en un predio que ocupa hasta la esquina de Montevideo.
El atraco se produjo a plena luz del día, cerca de las 15.30, instantes después de que ingresara una clienta que se disponía a pagar una cuenta. Daniel Menchón la invitó a sentarse en la oficina, cuando dos jóvenes armados irrumpieron en el lugar y obligaron las víctimas a tirarse al piso.
Esgrimiendo un arma plateada, los ladrones redujeron a la mujer y la empujaron debajo de un escritorio, mientras que al propietario lo tomaron del cuello y le apuntaron con violencia.
Entre amenazas, uno de los intrusos se dedicó a revolver la oficina y halló 15 mil pesos en efectivo que Daniel Menchón había sacado del banco para saldar la cuenta con un proveedor. También le sacó algunos cheques y un celular que tenía en el bolsillo de la camisa. En tanto, la clienta les entregó una notebook y su teléfono.
Tras reunir el botín, los ladrones trasladaron a ambos damnificados hasta el baño y los encerraron. Rápidamente, se fugaron por Balbín hacia Montevideo, donde tenían una moto. Luego, habrían tomado Saavedra en dirección a Avellaneda.
Alertada la policía, comenzaron las tareas investigas tendientes a dar con los autores del robo calificado por el uso de armas. La Policía Científica levantó rastros y efectuó los peritajes de rigor.
El relato de
la víctima
En diálogo con El Eco de Tandil, el empresario Daniel Menchón contó que “a la clienta la habían pasado (en moto) por Montevideo para acá y entra. Se sienta frente al escritorio y no habrán pasado dos minutos que entraron dos personas con revólver en mano”.
Cuando los delincuentes los sorprendieron, el dueño estaba buscando la factura que la mujer pretendía abonar y ella estaba sentada frente al escritorio de la oficina, ubicada en el acceso al local.
Los obligaron a tirarse al piso. Entonces “uno me agarró con la mano, me puso la cabeza mirando al piso, me dijo que me agache, y el otro con el revólver me iba apuntando”.
El que lo sujetaba de la cabeza abrió el cajón de un mueble y dio con el dinero. “Yo tenía 15 mil pesos para pagarle a un proveedor que venía a la tarde a cobrar, y se la llevaron”, indicó.
Por otro lado, le sacó del bolsillo de la camisa “todos los cheques con el celular y la plata. También se lo llevaron”. Sumado a eso, a la clienta le robaron el celular y una notebook.
“Nos encerraron en el baño, pero aparentemente no pudieron girar la llave porque del lado de adentro no tengo picaporte y cuando empujé, se abrió fácil”, dijo, y explicó que ni bien escuchó que se iban, salió del baño.
Describió a los delincuentes como “dos personas jóvenes, de 25 a 28 años, con un revólver plateado. No sé de qué calibre porque no entiendo de revólveres”. Si bien no se mostraron violentos “nos empujaban para amedrentarnos y me decían que me iban a matar, que me pegaban un tiro. Yo le decía que se quedara tranquilo él, nada más”.
Daniel Menchón expresó que este difícil trance duró “minutos o siglos. Sinceramente no sé”. Una vez que se fueron, cruzó para llamar a la policía porque con los nervios no recordaba el número del 101 emergencias.
Los vecinos vieron salir a los asaltantes corriendo hacia Montevideo y unos clientes, que estaban enfrente, los observaron subir a una moto que avanzó en contramano por Montevideo.
El empresario ya había sufrido un arrebato y en los ‘80 padeció otro robo a mano armada, cuando la firma era Corralón Serrano. Confió que en esta tercera ocasión sintió miedo y estimó que el calor jugó a favor de los delincuentes porque “no andaba tanta gente en la calle”.
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