Dos delincuentes golpearon a un hombre de 88 años y le robaron un maletín con dinero
Aproximadamente a las 17.30 del jueves, un vecino de 88 años fue víctima de un violento asalto cometido por dos delincuentes que lo amenazaron mediante la exhibición de una palanca de hierro y se alzaron con un importante botín, además de golpearlo y provocarle lesiones en la cara y cuero cabelludo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl caso sucedió en Avellaneda 146 y tuvo como víctima a Pedro Barbieri (88), quien fue sorprendido cuando se encontraba solo en su vivienda.
De acuerdo al parte oficial suministrado por la policía, los asaltantes tenían sus rostros cubiertos con medias y guantes en sus manos.
Barbieri fue golpeado en la cabeza y los asaltantes dieron con un maletín que contenía 9000 pesos en efectivo y documentación personal. La denuncia del hecho fue realizada en la Seccional Primera, donde se inició una investigación bajo la carátula de “Robo”, con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción 3, a cargo del fiscal Luis Piotti. “Me podrían haber matado”
El damnificado indicó a El Eco Multimedios que “me arrinconaron y llevaron de prepo adentro. Me empezaron a golpear y preguntaban por la caja fuerte. Les respondí que no tenía y que recién hoy cobraba la jubilación.
Pedro Barbieri dijo que “uno me tenía en el suelo, sin que pudiera moverme, mientras el otro revisó toda la casa”, situación que se extendió por “unos 10 minutos”.
“Después me dijeron que me quedara tranquilo y que les diera cinco minutos para que se fueran”, añadió y dijo que recibió “algunas trompadas, pero gracias a Dios estoy bien. La saqué barata, porque podrían haberme matado con la barreta que tenían. La plata va y viene”. Los asaltantes “tenían una media en la cara y guantes. Me di cuenta cuando le mordí el dedo al que me tapó la boca, lo que hizo que me golpearan”. Violencia innecesaria En tanto, María Angélica de Barbieri, nuera del damnificado, explicó al programa “Vení mañana” que el atraco sucedió “cerca de las 17.30 del jueves. Cuando se quiso acordar, mi suegro tenía dos personas de entre 20 y 30 años en la cocina de la casa”. La mujer añadió que los jóvenes “desconectaron el teléfono inalámbrico, que también se lo robaron, como para que no llame a la policía”.
Sobre la zona del atraco, la mujer remarcó que se trata de la avenida Avellaneda entre Alberdi y San Lorenzo, “una calle por demás transitada”. Agregó la sensación de “impunidad total” que les dejó el hecho y recordó que “ya una vez que llegaba mi suegro había visto que desde el fondo de la casa aparecieron dos tipos.
Cuando les preguntó qué hacían dijeron: ‘Veníamos, nomás’ y salieron corriendo. Seguramente habrían andado viendo la forma de entrar”.
La mujer afirmó que el ingreso se produjo “por el frente, seguramente saltando el alto paredón, que tiene como dos metros. Entraron como Pancho por su casa”, graficó.
La mujer indicó que el asaltado “tiene 88 años. Si te descuidás está mejor que nosotros, pero el susto y la bronca no se lo saca nadie” y destacó “la impotencia que da no poder hacer nada, con gente que no trabaja y vive de esto: robando un poco en cada casa”.
Pese al atraco marcó que “a mi suegro es la primera vez que le roban y fue la plata y doy gracias a Dios que él está bien, pero es triste acostumbrarse a que pase esto; a que digamos ´por lo menos no le hicieron nada´”. Situación generalizada Para María Angélica de Barbieri “no son hechos aislados, sino que lamentablemente la gente por ahí no los da a conocer. Uno se entera que siempre hay robos y que siempre pasan cosas. Son delincuentes que no sé si no los encuentran o no los quieren encontrar…”.
Cuestionó que la gente de trabajo “tiene que vivir entre cuatro paredes debajo de las rejas, mientras estos chorros andan sueltos y jorobando a todos. El lugar soñado que es Tandil, si es así, no lo quiero”. Por otra parte, no dejó de lado que hace un año sufrieron dos robos en 15 días en la fábrica de tanques de la familia, ubicada en la ruta.
“Uno se entera que roban a cada rato en todos lados. No sé si habrá poco personal policial que no los pueden agarrar. En esta zona de la ruta es terrible lo que roban”, añadió. A
ñadió que los clientes de la zona rural “me dicen que les mataron una vaca, un cordero o que les faltaron cinco lechones. Tenemos clientes que es gente de campo y siempre están los comentarios”. A
demás, recién el jueves lograron nuevamente el servicio telefónico, ya que desde el lunes no lo contaban a raíz de un robo de cables.*
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