Dos encapuchados y armados asaltaron a un matrimonio en su vivienda de Colombia al 700
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailDos jóvenes encapuchados y armados los amenazaron y les robaron unos 2.700 pesos en efectivo, entre el dinero que había en la billetera del hombre y algo más que les entregó la mujer.
Ricardo Toribio Lavayén (70 años) y su esposa Diana Lissarrague padecieron el sorpresivo atraco cerca de las 23.30, cuando ya se habían retirado a descansar y se encontraban acostados, mirando televisión.
En ese instante, el hombre escuchó el ruido de la persiana que protege la puerta ventana de doble hoja que comunica el estar con el jardín. Sin dudar un instante, se levantó rápidamente y encontró a uno de los ladrones en el living.
El asaltante había ingresado esgrimiendo un rastrillo que tomó del patio de la vivienda y aún no se había colocado la capucha para cubrir su rostro. En ese primer encuentro, ambos se sorprendieron, pero fue Lavayén más rápido en su reacción, tomó al intruso por la solapa y lo increpó: “¿Qué hace acá? ¿Qué es lo que quiere?”. Fue entonces cuando el ladrón, sacó un arma y lo redujo, con el fin de lograr su cometido. Acto seguido, una segunda persona encapuchada entró al domicilio.
La odisea
El tremendo asalto que sufrió el matrimonio se extendió por unos diez minutos, durante los cuales los jóvenes malvivientes -tendrían cerca de 20 años- obligaron a las víctimas a permanecer acostadas y a taparse con las sábanas para que no los vieran.
Mientras llevaron a cabo el robo, los intrusos les reclamaban dinero y les decían con insistencia: “Dame la plata y las joyas. Yo te conozco, vos tenés plata”.
En determinado momento, encontraron la billetera de Lavayén que contenía entre 1.500 y 1.700 pesos y toda su documentación, pero además su esposa les entregó otro tanto con la intención de que se fueran rápidamente.
Una vez que los ladrones se fugaron, inmediatamente dieron aviso a la policía y a una ambulancia de Cami para que los atendiera tras el shock emocional que les provocó en terrible atraco.
Afortunadamente, durante la mañana de ayer, el damnificado recuperó su documento de identidad y el carnet de conducir que fue hallado por otro vecino que lo conocía.
“Hay que acostumbrarse”
Aún nervioso por el robo sufrido, Lavayén contó que hace un año y medio que vive en Colombia al 700 y que el barrio parecía sumamente tranquilo. “Son momentos feos”, resumió en una breve comunicación con este Diario.
Estimó que los jóvenes saltaron por los patios, ya que hay varias obras en construcción en esa zona, que ha presentado un vertiginoso crecimiento durante los últimos diez años.
El damnificado sostuvo que tiene previsto activar el sistema de alarma y lamentó que la ventana por la que entraron los asaltantes no tenía rejas, ya que todas las del frente se encuentran protegidas.
“A cualquiera nos puede ocurrir”, expresó Lavayén y explicó que teme que hayan vigilado sus movimientos antes del asalto.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios