Dos implicados por venta de droga condenados a cuatro años de prisión
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A través de un juicio abreviado, el TOC 1 resolvió la condena de dos imputados por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Ambos acusados quedaron involucrados junto al contador Díaz Esteve y un marplatense en una investigación que culminó con allanamientos simultáneos en junio de 2014 y las respectivas detenciones.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailRespecto a la sentencia, el juez Agustín Echevarría dio visto bueno a la condena acordada por las partes y se condenó a Sergio Daniel Fernández, de apodo “Charly” o “Enano”, y a Matías Fernando Laborde, de apodo “Naranjo” o “Pichu”, a la pena de cuatro años de prisión y multa de mil pesos, a cada uno.
Cabe consignar respecto a Díaz Esteve que su defensa logró la morigeración de la prisión preventiva y se encuentra bajo arresto domiciliario, al aguardo también de una resolución judicial sobre su futuro procesal.
Sobre el caso, se amplió que se dio por acreditado que entre el mes de octubre de 2012 y el 19 de junio de 2014, varias personas, entre los que se encontraban los aquí juzgados Sergio Daniel Fernández alias `Charly´ y/o `Enano´ y Matías Fernando Laborde comercializaron sustancias estupefacientes -marihuana y cocaína- fraccionadas en dosis destinadas directamente al consumidor en la ciudad. Que estas sustancias estupefacientes fueron provistas a Sergio Daniel Fernández por Matías Fernando Laborde, al menos durante el mes de junio de 2014.
Asimismo se dio por acreditado que el 19 de junio de ese año, alrededor de las 19.30, al realizarse la diligencia de allanamiento registro y secuestro sobre el inmueble que compartían Sergio Daniel Fernández y Matías Fernando Laborde -sito en Saavedra 1151 departamento 12 -, se secuestró detrás de un lavarropas ubicado en la cocina, una caja de cartón conteniendo seis compactos de marihuana y una balanza de precisión. Del placar de la habitación de la planta alta se secuestró un envoltorio de nylon color blanco con un compacto de marihuana con un peso de 150 gramos, un envoltorio con picadura de la misma sustancia con un peso de 16 gramos y una bolsa de nylon con hojas presumiblemente de cocaína. Se secuestraron también dos teléfonos celulares, dos computadoras portátiles, entre otros elementos.
Por otro lado, alrededor de las 20.20 del 19 de junio, al allanarse el inmueble de la calle Falucho 953 block 5 departamento E (domicilio en el que residía alternativamente Sergio Daniel Fernández), se secuestró documentación correspondiente a una motocicleta utilizada por Sergio Daniel Fernández.
Al decir del fallo, en la investigación se logró probar, a través de las evidencias desplegadas que ambos imputados, junto a varios sujetos, comercializaron sustancias estupefacientes fraccionadas en dosis destinadas directamente al consumidor en la ciudad.
Detalles del procedimiento
Como oportunamente se informó en estas páginas, el procedimiento que derivó en cuatro detenciones contó con el secuestro de 5 kilogramos de marihuana y unas cinco bochas de cocaína que totalizan unos 250 gramos.
En comparación con un anterior operativo -que permitió desbaratar una banda que vendía droga en escuelas y lugares aledaños a establecimientos escolares-, indicaron que en este caso se trataría de personas que de algún modo mantuvieron una vinculación que estaría sustentada en la comercialización de estupefacientes en la ciudad.
Por eso aseguraron que se logró cortar con una red de distribución que, en principio, podría tener otras derivaciones.
El accionar de la red
Según pudo saber este Diario, el marplatense demorado sería quien viajaba desde la localidad balnearia con la droga que se distribuía en Tandil. Incluso fue sorprendido por el operativo en plena entrega en el domicilio de Caseros al 600, donde quedaron demorados dos de los sospechosos y además se secuestró una Peugeot Partner, elementos de corte, balanza de precisión y la cocaína fraccionada en bochas de alrededor de 50 gramos cada una.
En otro de las propiedades, en Saavedra al 1100, se aprehendieron a otras dos personas y cuatro motos.
En principio habría dos líneas establecidas para la comercialización de las sustancias, una mediante la existencia de una suerte de delivery en moto, y otra a través de la venta en uno de los domicilios y en centros nocturnos.
Según fuentes policiales cada vendedor tenía su clientela, que, en el caso de Caseros al 600, sería de alto poder adquisitivo.
La pesquisa demandó alrededor de ocho meses en torno a una de las personas que precisamente terminó siendo aprehendida. A partir de allí se establecieron vinculaciones con otros sospechosos de integrar la cadena de comercialización, que permitieron incluso avanzar hasta dar con el responsable de abastecer de la sustancia en Mar del Plata.
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