Dos integrantes de Cerámica Blanca aseguran que no robaron y cuestionan un allanamiento
Agustín Berniu y Lucas Martínez, ex trabajadores de Cerámica Tandil e integrantes de la cooperativa Cerámica Blanca, contaron su versión sobre una denuncia en su contra por hurto de elementos de la fábrica, ubicada en el Parque Industrial, y cuestionaron el allanamiento que realizó la policía en una vivienda ubicada en Laprida al 1000 y en un taller de avenida Lunghi al 2000.
Los dos jóvenes explicaron que, mientras se resolvía la formación de la cooperativa Cerámica Blanca, comenzaron el proyecto de un taller para producir piezas, aprovechando la experiencia adquirida en siete años de trabajo en Cerámica Tandil. Aclararon que sus compañeros de la fábrica estaban al tanto de este emprendimiento.
?De la cooperativa seguimos siendo, porque estamos en los papeles. Lo que pasa es que ahora, con la causa que nos abrieron, no podemos entrar?, aclaró Lucas Martín.
Sobre las motivaciones que podrían haber llevado a sus compañeros a denunciarlos por robo, Agustín Barniu manifestó que ?ellos saben que estamos con el taller, e igual la relación nunca fue buena, desde que estábamos en la fábrica con los otros dueños. Con ciertos compañeros sí y con otros no, como pasa en todos lados?.
Adjudicó la acusación a la ?envidia?, porque comenzaron con el taller y ?tenemos un horno, que salió en el diario que era potente y es de un metro por un metro. No existe al lado de los hornos que hay en la fábrica?.
El proyecto de los dos jóvenes, según dijeron, era producir algunas piezas, además del sueldo que podían obtener de la cooperativa, ya que estuvieron sin trabajo durante varios meses.
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el taller?
?Queremos aclarar el tema del allanamiento. Fueron con una orden y no había fiscal. Fueron primero a mi casa. Denunciaron un faltante de cosas que nunca encontraron ni en mi casa ni en el galpón?, dijo Agustín Barniu.
Entre los elementos que figuran en la denuncia enumeraron una balanza eléctrica; dos bidones con silicato, materia prima que se usa para hacer la pasta; un compás; y un calibre.
Sobre lo incautado en el galpón de Lunghi al 2000, aclaró que ?obviamente, si es un taller de cerámica va a haber moldes, lo que hay en todo taller de cerámica. Los moldes son hechos caseros, no tienen un código, un número de un fabricante, nada?. También agregó que algunos los habían confeccionado ellos mismos.
?Los moldes cuando estuvimos en la fábrica antes de arrancar, hicimos limpieza y se tiraron 400. Algunos sacamos nosotros y hay otras personas que también sacaron, porque eso se cargó en un contenedor y se tiró?, explicó.
Lucas Martín consideró que ?lo peor del allanamiento fue que se llevaron un montón de cosas que no se tenían que llevar, que son nuestras. Fue un robo, porque si en el allanamiento dice que vos tenés que buscar una balanza eléctrica, compás, calibre, no te podés llevar otras cosas que eran nuestras. Nos vaciaron el taller?.
Además, Agustín Barniu relató que ellos estuvieron el lunes 25 de octubre en el Parque Industrial, porque ?habíamos acordado empezar a trabajar ya seis horas?. En ese momento, ?la balanza y los bidones de silicato estaban adentro de la fábrica. Mi sospecha es que ellos los escondieron o los hicieron desaparecer para poder denunciarnos?.
También manifestó que el predio estaba cerrado. ?Nosotros fuimos el martes (26 de octubre) a la tarde a buscar cosas que estaban tiradas en el fondo de la fábrica. Fuimos con el auto y el vecino de la fábrica ?que es pariente de una de las chicas- que da al fondo nos vio, pero estábamos cargando bolsas que estaban tiradas, no entramos a la fábrica. Y ahí vino toda la denuncia?.
Tras ese hecho, desde el Parque Industrial dieron aviso a las chicas que integran la cooperativa y ?como no tenían nada para decir, escondieron eso para poder allanarnos el taller y mi casa?, expresó Agustín Barniu.
?Se querían llevar hasta los platos de la alacena que tenía la madre. Buscaban cosas de cerámica, pero en todas las casas hay cosas de cerámica?, se quejó Lucas Martín.
?Quedamos como
unos delincuentes?
?Ahora estamos en la calle?, lamentó Lucas Martín y explicó que la causa está en trámite y los representa el defensor oficial Carlos Kolbl.
Además, reclamaron que la policía se llevó muchas cosas del taller, como pinzas, un cutter, moldes, y ?señalando a dedo?.
?No pueden retirar la denuncia porque ya hay un allanamiento de por medio?, dijo Lucas Martín y agregó que ?nosotros quedamos como unos delincuentes?.
Tras la denuncia, se preguntaron ?qué hurto? cometieron ?si ellos son los que robaron, se llevaron las cosas del taller nuestro y sin una prueba. Cómo van a decir a dedo esa silla es mía? traé una factura, una prueba, una marca que tenga la silla. Ahora estamos haciendo moldes de vuelta en el taller, ¿y si mañana vienen y se llevan las cosas porque se hacen caseras? Ahora les hicimos una marca para que digan que es nuestro?, señaló Agustín Barniu.
Y manifestó que ?las mesas, que las hicimos ahí, tenemos testigos: el hombre que nos prestó la soldadora, los hierros nos los dio el hermano de Lucas, y se las llevaron. También toda la mercadería que estaba en stock que fabricamos nosotros?.
Por otra parte, afirmó que ?nosotros éramos parte importante dentro de la fábrica. Yo casi todos los sectores dentro de la fábrica los conozco. La mayoría de las chicas ha estado siempre en el mismo lugar y no conocen lo de otros sectores, entonces dependían mucho de nosotros. Y yo le decía a Lucas, si no fuera porque nos necesitan ya nos hubiesen hecho algo. Esperaron esto y nos denunciaron?.
Adelantaron que intentarán continuar con el taller que generaron con la idea de salir adelante y retirarse de la cooperativa. Pero en este momento ?no nos queremos ir para no perder los 8 años que estuvimos ahí adentro, que nos quedaron sueldos, aguinaldos, vacaciones, indemnizaciones. La dueña firmó que nos daba las máquinas como parte de las indemnizaciones y el arreglo entre todos fue que el día que uno se quisiera ir se llevaba su parte, fuera mercadería, plata, materia prima. Nos corresponden 30 mil pesos a cada uno?.
Por último, acusaron a compañeras de la fábrica que habrían cobrado por ellos un subsidio municipal de 500 pesos. Luego llamaron a Desarrollo Social, pero no los atendieron. Aseguraron que la comuna estaba al tanto de su taller y que los ayudó con un tanque.*
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