Dos kioscos fueron blanco de violentos asaltos a unos trescientos metros de distancia
El segundo atraco fue perpetrado pocos minutos después de las 20 en el polirrubro Fernanda, situado en San Lorenzo y Belgrano. En este caso, el malviviente golpeó salvajemente en la boca a la dueña del local, al punto de desprenderle algunos dientes.
El delincuente ingresó al comercio y le dijo a la propietaria del polirrubro, Gladys Cela: “Dame la plata y no me mires porque te limpio”.
En ese momento, ella simuló que iba a buscar el dinero pero sacó un gas pimienta y se lo roció en los ojos. Entonces el delincuente le aplicó un fortísimo golpe de puño en la mandíbula y le dañó algunos dientes.
En ese instante llegó el hijo de Cela, Gastón Ortubay, con un amigo, y notó que el arma que el ladrón tenía en sus manos era falsa. Se la quitó, lo golpeó y comenzaron una lucha, de la cual también participó su amigo que le pegó en la cabeza con un caño de gas.
Sin embargo, ninguno de los golpes logró voltear al delincuente, ya que según afirmaron las víctimas, habría estado bajo el efecto de drogas. Finalmente, logró darse a la fuga con la recaudación del día.
Los testigos indicaron que salió corriendo por San Lorenzo en dirección a Pinto y a media cuadra se encontró con un cómplice que lo estaba esperando. Si bien intentaron seguirlos, no pudieron observar en qué dirección se fueron y luego llamaron a la policía.
Gastón Ortubay explicó que “cuando le apuntó a mi mamá, yo vi que el mango era muy finito para ser un arma de verdad y ahí se la saqué. Lo que pasa es que la tenía tapada, entonces veías el caño y parecía de verdad. Era el caño de una escopeta recortada, la tenía escondida adentro de la manga”.
Describió al malhechor como un joven de entre 18 y 20 años, de estatura mediana, flaco, pelo corto y enrulado, y usaba una gorra de visera.
“Lo agarré de los pelos y nos agarramos a las piñas. Llegó mi amigo y le pegó con un caño, pero no le hizo nada, no sé cómo hizo para salir corriendo”, afirmó. Y lamentó que es la segunda vez que son víctimas de un atraco de estas características en menos de dos meses.
Por su parte, Gladys Cela manifestó su desesperación por la inseguridad que están viviendo, además de la violencia de la que fueron víctimas. “Otra vez nos robaron y además me golpearon”, dijo completamente quebrada en llanto.
Para cerrar, la damnificada expresó que fue “una fea forma de terminar el Día de la Madre”.
En Rivadavia al 400
El otro hecho ocurrió alrededor de las 16.30 cuando José Miguel Arazabe, dueño del kiosco, estaba en el comercio mirando un partido de fútbol. Repentinamente ingresó el delincuente y le exigió la recaudación del día. Aunque le entregó todo, igualmente el malviviente gatilló el arma, pero el proyectil no salió.
Ninfa Alonso, esposa de la víctima, explicó que luego de almorzar su marido se quedó un rato con ella en la casa y alrededor de las 16 abrió el negocio.
Estaba en el kiosco mirando un partido de fútbol cuando “de repente vio a un hombre que entró y fue directamente a un pasillito que hay detrás del mostrador. Pensó que podía ser algún conocido por la confianza con la que ingresó. Pero enseguida le apuntó con un arma y le dijo que le diera toda la plata porque sino lo iba a matar”.
“El le dio todo lo que tenía a mano y no se acuerda si agarró alguna otra cosa de pasada. Después salió corriendo y dobló en la esquina, aparentemente estaba a pie, a no ser que alguien lo estuviera esperando a la vuelta. La verdad es que lo agarró totalmente de sorpresa y actuó muy rápido”, afirmó en diálogo con El Eco de Tandil.
Si bien el delincuente no lo golpeó, a pesar de que le entregó toda la recaudación, gatilló el arma. “Eso fue lo que más asustó a mi marido. Si tenía balas, tuvo suerte que no le haya salido el disparo, pero mi marido dice que se lo veía sacado”, contó todavía conmocionada por lo sucedido.
Y reflexionó que “por lo menos no le hicieron nada porque hoy en día te sacan todo pero igual te matan”.
En cuanto a la descripción del delincuente, que actuó a cara descubierta, detalló que se trató de un joven de unos 21 años, delgado, de estatura normal, tez clara y no logró ver el color de pelo porque estaba utilizando una gorra visera.
Hasta las
monedas
Alonso aseguró que ésta no es la primera vez que son víctimas de un atraco, ya que unos 15 años atrás también los asaltaron pero en horas de la noche, no a plena luz del día como ahora.
Luego del hecho, Arazabe ingresó rápidamente en su casa, le dijo a su mujer lo que había ocurrido y llamaron a la policía.
“El no sabe exactamente cuánto dinero le robaron, pero se llevaron hasta las monedas, la recaudación del día y lo de ayer (por el sábado) también”, señaló.
Por último, lamentó que “había estado muy lindo el Día de la Madre, pero con esto se arruinó”. u
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