Dos madres denunciaron que un chofer de la línea amarilla zamarreó y les gritó a sus hijos
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El pasado viernes al mediodía, dos menores que concurren a la Escuela 2 de la avenida España volvían en un colectivo de la línea 500 (amarilla) a sus casas, al igual que todos los días. En un momento, el conductor –pensando que ellos habían escrito uno de los asientos- paró la marcha, “los increpó, los zamarreó y los empujó”, según advirtió una de las madres.
A raíz del episodio, los niños se bajaron del vehículo antes del destino que los conduce a sus casas, muy asustados. Cuando sus madres los vieron, advirtieron que algo les había pasado.
En diálogo con El Eco de Tandil, Elsa Muñoz, madre de uno de los menores que protagonizaron el episodio, contó que “esto sucedió el día viernes, en circunstancias en que nuestros hijos venían viajando en el micro de la empresa Transportes 9 de Julio, en el coche 8, y cuando venían por la avenida Colón, se detiene, con bastante concurrencia de pasajeros, y el conductor se dirige adonde estaban los nenes y el otro niño –quien fue el que escribió el micro”.
En ese entonces “los increpó, los zamarreó, los empujó y ahí al nene de Marta lo empujó y al mío le hizo lo mismo, con la diferencia que al hacerlo dio con el parante del respaldar del asiento. Les gritó, continuó el viaje y los chicos asustados se bajaron antes del recorrido, frente al Policlínico”, detalló.
Minutos más tarde, ya habiéndose bajado del vehículo “llegaron hasta nuestro domicilio y nos comentaron lo que había pasado. El nene de ella en su casa y el mío a mí. Uno de mis hijos mayores dijo de ir a la empresa, consultar y que nos den una explicación. Cabe aclarar que nosotros, anteriormente, le insistimos a nuestro hijo que dijera la verdad y fue así”, aseguró Muñoz.
“Fueron a pedir
explicaciones”
Según manifestó la mujer, “mi hijo mayor se fue a la empresa con él, pidieron las explicaciones correspondientes e insinuaron que nuestros hijos mentían, por lo que el mayor pidió hablar con el conductor”.
Posteriormente, contó Muñoz, sus hijos se dirigieron adonde estaba el colectivo “en Pasteur y Beretervide”, donde el chofer detuvo la marcha. “Mi hijo subió con su hermanito y le dijo que quería saber qué había sucedido minutos antes, ya que el nene tenía un golpe y su amiguito también”, dijo.
“El chofer levantó el tono de voz, empezó a increparlo, lo tomó del brazo y lo llevó hacia el asiento donde venían sentados, y le decía: ‘Mirá lo que hicieron’, señalándole el asiento escrito”, aseguró Muñoz, a la vez que describió que en ese momento había pasajeros en el colectivo, entre ellos, una señora que “estaba bastante inquieta por lo que estaba viviendo”.
Según relató, seguidamente su hijo mayor le preguntó al chofer si reconocía a su hermanito y le dijo que sí. No obstante, cuando le preguntó si sabía que él no había escrito eso, le reconoció que sí, que sabía que él no había tenido la culpa.
“’Esto lo tenés que arreglar ya por el respeto que se merecen las criaturas’, le dijo mi hijo al chofer”, contó Muñoz. Por el contrario, según dijo “el chofer elevó más el tono de voz –continuó-, diciéndole a mi hijo que él era ex combatiente de Malvinas y karateca”.
El conductor, según especificó Muñoz, “se llama ‘Beto’ Acosta, un componente muy activo en la empresa. Es una persona que la gente que se ha conectado con nosotros nos ha dicho que tiene actitudes así”.
En tanto, Marta Mercado, madre del otro menor que también vivió este tenso momento, aseguró que “ahora nuestros hijos viajan en el colectivo blanco porque tienen miedo. No quieren subir”.
“Que sirva para que
la gente no se calle”
“Si esto es un hecho mínimo, que sirva en el caso de haber más casos similares, a que la gente no se calle. Esto que es mínimo mañana puede ser mayor y después de que las cosas pasan, es tarde. Mi hijo mayor le decía al chofer, si en ese empujón su hermano caía para atrás, estaría complicado”, explicó la madre preocupada.
No obstante, reconoció que “sabemos y entendemos conscientemente que es terrible lo que están haciendo los chicos. Pero en este caso puntual, se equivocó. A veces, a los mayores les cuesta reconocer cuando se equivocan con un menor”.
En este sentido, admitió que “hubiera sido todo muy sencillo. Hasta para los niños mismos hubiera sido un regalo que les pidiera disculpas. Y a ellos les devolvía la confianza, porque el miedo que ellos tenían para que optaran bajarse…”.
Pese al mal momento “no queremos llegar a ningún punto final. Creemos correspondiente, porque son nuestros hijos y son menores, hacer la denuncia como se hizo en la comisaría Segunda. Para que esto no vuelva a pasar. Queremos que se termine y punto. Y además, que se sepa que los chicos tienen a sus espaldas a sus padres que van a controlar su bienestar y sus errores”, señaló.
Ya dirigiéndose al conductor del colectivo, expresó: “Y yo simplemente le quiero preguntar al señor Acosta: ¿Qué hubiera hecho si en esos dos asientos hubieran estado sentados sus hijos? ¿Cómo se sentiría él y cómo hubiera procedido? Una persona que está al volante, que tiene un carnet y ha sido evaluado, tiene que ver que a sus espaldas lleva una responsabilidad impresionante. Fueron los chicos, podría haber sido alguien mayor. No puede tener esa actitud”.*
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