Echar la culpa al otro, como cortina de humo
El gobierno municipal de Miguel Lunghi no debería echar sistemáticamente la culpa al otro, como cortina de humo, para ocultar lo que tras siete años de gobierno ininterrumpido puede originarse más por el desgaste de sus funcionarios o por la impericia de otros que, en definitiva, no miden las consecuencias de las decisiones que se toman adentro de un despacho, pero que en pocas horas afectan a toda la ciudad.
Si la extensión de los contratos por tres meses más fue una decisión tan sencilla de adoptar el viernes sobre el mediodía, resulta irrisorio que el Gobierno no se lo haya aclarado a los barrenderos al momento de comunicar la recesión de esta primera etapa, desatando un reclamo que paralizó la recolección de residuos y complicó la vida a los vecinos.
Hace poco más de una semana, en una cena que se realizó en el Comité de la Unión Cívica Radical, el hoy senador provincial Carlos Fernández insistía ante los comensales con una tesis: que el Gobierno local había perdido ?el relato?, es decir, la capacidad de sostener con anuncios y posicionamientos públicos su perfil de gestión hacedora.
Pero esos comensales, periodistas en su mayoría, le insistían con otra hipótesis más inquietante: quizás, producto del muy buen posicionamiento del jefe comunal ante la sociedad, sus funcionarios han perdido iniciativa política y capacidad de gestión, con lo cual ese relato de gobierno existe, pero por momentos es confuso y errante, como sucedió el viernes.
Y graficar esa ambigüedad en los pasos sólo requiere repasar inclusive datos celebrados por el oficialismo, respecto a la incorporación de esa cuadrilla de barrenderos. ?Llevamos unos 10 días de trabajo con esta nueva cuadrilla para el barrido y los resultados son muy alentadores, porque ya se han recogido más de 70 toneladas de residuos y fundamentalmente porque se percibe la buena predisposición y colaboración de los vecinos, alentando a que cada uno cuide también su cuadra?. Eso decía el director de Servicios, Lino Fernández, a principios de agosto, apenas implementada la medida del ?Tandil te quiero limpia?.
Entonces para qué sembrar dudas o generar inquietud sobre ello, si los resultados son tan buenos en cantidad y calidad del servicio, como el mismo relato del Gobierno insiste en machacar.
Porque la ?picardía opositora? denunciada como el origen del entuerto, carece de cualquier fundamento, o en todo caso sólo es posible si quienes acompañan al Intendente ya carecen de iniciativa política o yerran en sus pasos, como ocurrió en el breve pero humeante episodio del viernes.*
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