El 60 por ciento de los niños y adolescentes de la Argentina reside en hogares pobres

Seis de cada diez chicos de hasta 17 años residentes en las principales ciudades del país viven en hogares pobres, y el 9 por ciento de ellos experimentó “episodios de hambre”, según un estudio hecho en 2007.
En 2007, en medio del superávit fiscal de la Argentina tras un largo período de crecimiento del Producto Bruto), la riqueza que acumuló el país no repercutió con la intensidad necesaria entre los sectores más postergados, ni tampoco llegó al grupo etario más vulnerable.
Los datos se desprenden de un estudio realizado por el Barómetro Social de la Infancia, una iniciativa de la Universidad Católica Argentina (UCA), en colaboración con la Fundación Arcor.
El informe contiene cifras que dan cuenta de la vulneración de los derechos de la niñez y adolescencia en tres áreas: las condiciones materiales de vida; los procesos de crianza y socialización; y el proceso de formación en la primera infancia (0 a 5 años), la edad escolar (6 a 12 años) y la adolescencia (13 a 17 años).
Uno de los datos más preocupantes que arrojó la investigación fue el porcentaje de niños que pasaron hambre en varias oportunidades.
El riesgo alimentario -dice el documento al que tuvo acceso Noticias Argentinas- alcanzó en 2007 al 8,4 por cieno de los niños de hasta 5 años; al 9,8 por ciento de los que tenían entre 6 y 12 años; y al 7,5 por ciento de los adolescentes.
En conjunto, padecieron hambre aproximadamente 987 mil niños de hasta 17 años.
Asimismo, si se los agrupa en una sólo categoría, más de cuatro de cada diez chicos pertenecían a hogares con dificultades para acceder a una adecuada alimentación.
Pese a esta coyuntura, el 49,5 por ciento de esta franja humana en el estrato socioeconómico muy bajo y el 60,9 por ciento en el bajo no recibieron el año pasado ningún tipo de alimentación gratuita, asegura el informe de la UCA.
La situación es aún más inquietante si se tiene en cuenta que el 60,7 por ciento de los niños y adolescentes urbanos encuestados vivía en 2007 en hogares pobres, según el Barómetro.
La Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), tal como se titula el trabajo de investigación, tuvo una cobertura de 2.500 hogares con residencia en el área metropolitana de Buenos Aires, Gran Córdoba, Gran Rosario, Gran Salta, Gran Resistencia, Gran Mendoza, Paraná, Bahía Blanca y Neuquén.
El módulo de infancia fue realizado al adulto entrevistado que fuera padre, madre o tutor de un niño menor de 18 años.
Al familiar se lo consultó sobre diferentes atributos de cada uno de los niños, niñas y adolescentes que estaban bajo su responsabilidad al momento de la encuesta, y otros aspectos sobre cuidados, hábitos, pautas de crianza, socialización y formación educativa.
A partir de ese procedimiento -comentan los investigadores- se obtuvo información válida de 2.267 niños y adolescentes entre 0 y 17 años en 1.095 hogares.                                   
Otro de los indicadores que mostró el trabajo de investigación es que el año pasado casi la mitad de los chicos relevados pertenecía a hogares donde no había cobertura médica de ningún tipo.
El derecho a una vivienda y un medio ambiente adecuado para la vida y el desarrollo de la infancia se vio, durante el 2007, también vulnerado en el 53 por ciento de los niños y adolescentes urbanos.
Es decir, que la mitad de la infancia urbana residía en una vivienda con al menos un problema de habitabilidad, asevera el sondeo de la UCA.
Para la evaluación de las condiciones del hábitat infantil, los investigadores consideraron: viviendas no adecuadas desde el punto de vista de sus condiciones de materialidad (32,5 por ciento); tenencia irregular de la vivienda (22,9), hacinamiento
(20,5); problemas de salubridad (14) y equipamiento insuficiente (7).
Ese déficit en las condiciones de habitabilidad es superior en la primera infancia, que en la edad escolar y en la adolescencia. (59,4, 56,6, y 45,7 por ciento, respectivamente), desglosa el estudio.
Como correlato de este panorama, el déficit en las condiciones de habitabilidad tendió a ser mayor a medida que disminuía el estrato socioeconómico.
El 86 por ciento de los niños y adolescentes que integran el 10 por ciento de los hogares más pobres dormía en viviendas con problemas de habitabilidad.
A la hora de comparar esta situación con la de los chicos que conforman el estrato más alto, el estudio muestra que las desigualdades y disparidades siguen siendo altas.
Los niños y adolescentes del 10 por ciento de los hogares más pobres registraron en 2007, 6,6 veces más “chances” de experimentar algún déficit de habitabilidad que sus pares del 10 por ciento de los hogares más ricos.
“Los estudios que venimos desarrollando desde el 2006 en el marco del Barómetro arrojan evidencia de que estos déficit y desigualdades tienden a profundizarse en la Argentina actual y revelan en lo esencial violaciones a derechos susceptibles de ser
exigibles y que esperamos interpelen a los actores e instituciones encargados de velar por su cumplimiento; evaluó Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, en diálogo con Noticias Argentinas.
A modo de síntesis, el estudio concluyó que las condiciones sociales y materiales de la mayoría de los niños y adolescentes en el país “son deficitarias en términos de acceso a la habitabilidad, atención de la salud, calidad educativa e inclusión social”. (NA)

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