El `91 y después
¿Qué edad tiene?
-65, estoy jubilado y todavía me dedico a esto. ¡Qué le parece!
-Se lo preguntaba pensando en que si a su edad, con su experiencia, no le quedaron ganas de una revancha por la Intendencia.
-No, ésa ya me la cobré. La mayor revancha es saber que todavía estoy, vivo y peleando en la política, cuando muchos se mandaron a guardar hace años. Empecé mi pelea política a los 18 años, pero a los 12 había dado mi primera muestra de lo que quería, cuando vi que tiraban el monumento a Eva Perón en Guaminí, mi pueblo. Desde entonces, vivo reivindicando al peronismo. En el ?91 tuve que ser candidato porque Pizzorno no quería volver y el peronismo se había desarticulado. Fui, gané la interna y luego perdí. Ya no tengo por qué ir por la revancha, además no soy revanchista.
-Quizá revancha no era la palabra. Más bien motivaciones…
-Ganas de hacer cosas, tengo. Me siento tan íntegro como cuando tenía 18 años. De otra manera no podría estar recorriendo hoy la provincia de Buenos Aires, bajándome pueblo por pueblo, primero a convencer a los compañeros para gestar este espacio, ahora para la campaña. A esta altura sé lo que quiero y lo que puedo hacer. Tengo una familia que me ha acompañado, y habrán visto que nunca ninguno de mi familia ha estado en la política. Yo no soy un tipo que haya hecho uso de la política para poner a la familia, jamás. Nadie podrá decir que yo tuve un acto poco claro, cuando cualquiera que ha pasado por la vida política ha tenido que rendir cuentas más de una vez. Y no porque no tuviéramos control, porque en la Provincia los controles los ejerce la oposición. ¡Cómo no voy a estar orgulloso de eso! Voy a seguir peleando.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl peronismo sano, los dirigentes, no
-¿Cómo ve al peronismo de Tandil?
-El peronismo creo que está bien, el problema son los dirigentes. Hace 20 años, cuando yo fui candidato a intendente y varios dirigentes se juntaron para que no ganara, a partir de allí se derrumbó el peronismo de Tandil. La envidia, las cosas de los hombres, en fin… De eso no tienen la culpa los peronistas. Yo estoy seguro de que somos mayoría. Pero no hemos tenido la habilidad de podernos juntar. Y cuando uno ha ganado espacios en la Provincia o a nivel nacional, no se puede venir a hacer de maestro ciruela. No lo puedo hacer yo, y ellos me ven como maestro ciruela. Por eso alguno dice que soy un semidiós. Pero, ¡qué voy a ser semidiós!
-De todos modos, ¿tendrá una pista de cómo se revierte esto?
-Creo que se puede revertir. Tandil ha cambiado y el peronismo de Tandil no es el mismo de otras épocas. Hoy hay otro peronismo, que está mucho más aggiornado que los dirigentes. Debe venir gente que lo interprete. Y eso pasa no sólo en Tandil, también pasa a nivel nacional y provincial.
-¿Cómo ve la candidatura de Néstor Auza?
-Auza es un buen candidato. Creo que fui el primero que lo dije en Tandil. Hice mucho para que fuera senador, hasta renuncié yo a ser senador. Después fue y vino…
-¿Podrá articular a un peronismo tan disperso?
-Pero sí, se puede. Si él ha aprendido la lección, creo que se puede. Ahora, no sé si él aprendió, porque ha dado tantas marchas y contramarchas que uno tiene sus dudas. Para eso hay que tener firmes convicciones, y además hay que trabajar mucho, articular mucho. Creo que Auza tiene futuro, si es que aprendió. Pero también hay gente que aprende rápido lo malo del peronismo, y creo que si eso volviera podría ser un fracaso.
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