El absurdo localismo
Cuando la mayoría de la gente pensaba que el último atraco de la semana pasaba había sido el protagonizado por ?El Cheto? en la sucursal del Banco Provincia en Pilar, quienes miramos lo que queda del boxeo nos encontramos con que estábamos equivocados.
El último asalto, a cara descubierta, lo protagonizaron sin otras armas más que una lapicera y un papel, los jurados de la pelea que se celebró en Bariloche entre Aldo ?El Galán? Nazareno Ríos y el mejicano Luis Carreón.
La síntesis de la pelea es tan sencilla como que el visitante no perdió ninguno de los diez rounds por los que transitaron sobre el ring. Desde el primer round atacó con rudeza al argentino que se vio completamente desbordado ante Carreón, al que no pudo contener en ningún momento pues con mayor variedad de golpes y velocidad, siempre ganaba en los cruces y en el ataque. Ríos solamente pudo mostrar que lo que puede hacer arriba del cuadrilátero, es revelar la ausencia de todas las notables cualidades de boxeador técnico y que ahora son un recuerdo. A medida que transcurría la pelea la cara del argentino iba mostrando las huellas del castigo que, impotente, debió soportar en todos los rounds que debieron parecerle eternos. Siempre pegó primero Carreón y siempre replicó mejor Carreón, dándole por momentos una demoledora superioridad sobre el argentino que nada pudo hacer contra el mejor boxeo del mejicano. Otro factor que incidió en la defección del llamado ?Galán? fue la diferencia de edades. Cuando el sureño está en los límites del retiro, 36 no son pocos, su rival subió con la frescura de sus 24 años.
El árbitro Daniel Rodríguez, de ineptitud comprobada y dudosa imparcialidad -el que dejó juntamente con Walter Crücce cobrar una paliza histórica a Gastón Vega a manos de Jorge Heiland- molestó al mejicano desde casi el inicio del combate prometiéndole constantemente descuento de puntos. Y así lo hizo, primero ante un golpe bajo que no merecía más allá de darle un minuto de descanso a Ruiz si hubiere sido necesario, que no ocurrió porque el golpeado ni señas de molestia hizo y otro, por un cabezazo que solamente él vio y que por más que lo quisimos rescatar de la grabación, milagrosamente no aparece.
Cuando el mejicano estaba seguro de su triunfo, ?El Galán? resignado por la derrota y el público convencido de la superioridad del visitante, tres energúmenos (Mario Pieri, Jorge Garallo y Esteban Castro) disfrazados de jurados, con la misma deplorable moral deportiva que el equipo Ferrari que elige quién gana y no quién lo merece, marcaron 96-92, calcados, como si se hubieran pasado el dato a favor del local, que había perdido por lo menos por siete puntos.
Ismael Rubio, periodista extranjero en su página de boxeo se gasta este título: ?Argentina es líder en robo de peleas? y da varios y válidos ejemplos. Vaya conceptuosa imagen que nos hemos ganado.
No perdió Carreón, no ganó Ríos, no ganó el público. Sigue perdiendo simplemente el boxeo argentino, sobre todo en credibilidad. Cuando no traen un rival que viene perdiendo desde que tomó el avión en su país de origen, al que gana con todas las de la ley, lo despojan con un descaro digno de ubicarse en el más alto escalón del cinismo.
Ah, la pelea era por uno de esos títulos que sólo interesan al que los cobra y al que por esos dólares entra en el escalafón mundial.
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