El acuaplaning o hidroplaneo del vehículo
La crónica diaria refleja permanentemente vuelcos y despistes de vehículos en las rutas aledañas a esta ciudad. Una de las causas físicas que determinan los despistes resulta el acuaplaning o hidroplaneo del vehículo.
Se trata de un fenómeno físico que se produce por el desplazamiento de un vehículo ocasionado por la pérdida de adherencia del neumático con el suelo, debido a la existencia de agua sobre la carretera.
El vehículo comienza a desplazarse ?navegando? sobre el agua y se convierte en incontrolable para el conductor, generando consecuencias imprevisibles para éste, sus acompañantes y terceros. Puede estar seguido de trompos o vuelcos al tocar la banquina.
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En el acuaplaning, los neumáticos pierden adherencia con el suelo, al encontrar una película de agua u otro líquido sobre el asfalto en depresiones o baches del mismo. Generalmente, el fenómeno aparece en momentos de intensa lluvia o posteriormente a ella, producto de la acumulación en la ruta.
El conductor repentinamente siente la falta de control, y la sensación de ?navegar? sobre el asfalto. Dependiendo de la velocidad, del estado de los neumáticos, o de la cantidad de agua acumulada el fenómeno se podrá presentar en las ruedas delanteras o traseras o simultáneamente en todas las ruedas.
Puede ocurrir que el conductor inexperto circule un tramo sin notar la falta de adherencia y que recién ante una maniobra imprevista se percate de que no tiene pleno dominio del vehículo, o bien que ante una frenada de emergencia descubra que la distancia de frenado sea inconvenientemente mayor.
Para evitar este efecto es importante considerar lo siguiente:
-Los neumáticos deben tener una adecuada presión de inflado, con surcos o dibujos de una correcta profundidad. Existe gran variedad en el mercado de neumáticos con mayor o menor capacidad para desalojar el agua en la ruta.
-Cuando por efecto de la lluvia el pavimento comience a estar mojado se debe disminuir inmediatamente la velocidad, siendo este factor clave en la ocurrencia de accidentes por el hidroplaneo.
-Es recomendable circular por las rodadas del vehículo que transita adelante.
-Es importante estar alerta ante cualquier señal que indique que el vehículo ha comenzado a estar bajo el efecto de hidroplaneo, tales como la falta del sonido de chapaleo al transitar o síntomas que denoten que el vehículo no tiene suficiente agarre o buen frenado.
Recomendaciones
Aquí se transcriben algunas recomendaciones a fin de evitar el acquaplaning, hydroplaning o hidroplaneo, como también se lo denomina.
En caso de que el vehículo comience a hidroplanear se recomienda:
-Disminuir la velocidad inmediatamente. La desaceleración debe hacerse en forma suave, es decir, levantando el pie del acelerador hasta conseguir la suficiente adherencia de los neumáticos.
-No se deben efectuar en ningún momento maniobras bruscas.
-Debe evitarse en todo momento clavar los frenos ya que ello, con seguridad, producirá el patinaje del vehículo y por consiguiente la falta de dominio del mismo, con el vuelco o el desplazamiento hacia la mano contraria con terribles consecuencias para terceros.
Las posibilidades que se presente el hidroplaneo son directamente proporcionales a la cantidad de agua, al desgaste de los neumáticos, a la presión de los mismos y, sobre todo, a la velocidad, variables todas ellas sobre las que se debe actuar para prevenirlo. También, y como factor determinante, es importante destacar la existencia de pozos, baches, y roturas de la ruta como puede hallarse en el tramo de la Ruta 74 de Tandil a Ayacucho.
Si a pesar de todo llega el patinazo, lo menos indicado es tocar el freno. Lo principal es mantener la calma y no hacer nada, salvo sujetar el volante. Pudiera ser que durante esos segundos, que parecen eternos, el vehículo pierda la línea que seguía, bien porque éste se desplace o porque estamos en plena curva. En ese caso insistimos en que no toque el freno, intente girar ligera y suavemente la dirección para que las ruedas estén preparadas para seguir la trayectoria adecuada en el momento en que desaparezca el acuaplaning.
Los conductores de automotores al encontrarse frente a estas condiciones deberán reducir la velocidad, mantener el volante con las dos manos, y prestar suma atención al tráfico. Al intentar una maniobra de sobrepaso (por ejemplo, de cierto peligro en condiciones de lluvia) deberá realizarse alertando la misma al vehículo que lo precede e iniciarla lentamente y con suma prudencia y vigilar la existencia del agua en la ruta.
También la nocturnidad atenta gravemente contra la seguridad vial, incrementándose plenamente los riesgos del tránsito atento a la menor visibilidad de la ruta. La falta de luz impide dimensionar la cantidad de agua en los baches o pozos. Si es posible, detenerse a tomar un café y esperar a una mejora de las condiciones. Tiempo es lo que sobra, ante un accidente no será posible volver la película para atrás, salvando nuestra vida, la de nuestros seres queridos y evitando poner en riesgo a terceros.*
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