El adolescente baleado se encuentra estable, tras la delicada operación
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Anoche, los padres de Juan Berté llevaban adelante una dolorosa vigilia en el hospital materno infantil “Don Victorino Tetamanti” de Mar del Plata, a donde fue derivado el adolescente de 14 años tras las graves lesiones que le ocasionó el disparo de arma de fuego que le impactó en el ojo.
Fuentes del centro asistencial explicaron que se le practicó la delicada intervención quirúrgica que permitió extraerle el proyectil que había quedado alojado en el lóbulo temporal.
Los médicos explicaron que las próximas horas serán fundamentales para determinar la evolución del menor. En principio, la bala no habría provocado daños en la masa encefálica, pero sí es probable que el adolescente pierda la visión de ese ojo.
En comunicación telefónica con este Diario, Sergio Berté contó que los médicos lograron extraerle el proyectil que estaba alojado en el lóbulo temporal del cerebro en una compleja cirugía.
Quebrado anímicamente, el padre indicó que el estado de salud de Juan “es muy complicado” y que las próximas 72 horas son clave en la evolución de su cuadro.
Berté pidió que “se haga justicia, porque mi hijo es bueno, es excelente. Tiene que haber justicia”, y agregó que “tiene excelentes notas en la escuela, es un hijo bárbaro”.
Entre lágrimas, el hombre expresó que “si me llevan a mi hijo, me llevan a mí” y le pidió a las autoridades “que no se hagan más las cosas mal porque estamos sufriendo mucho”.
Acompañado por su esposa, el empresario manifestó que si le llegara a pasar algo a su hijo, “no sé si lo voy a soportar”.
En otro tramo de la comunicación, Berté pidió que “Dios lo perdone (al menor que le habría disparado); yo no lo puedo perdonar”.
Por último, los padres pidieron el apoyo espiritual de la comunidad, que los tandilenses recen por la salud de Juan; porque aunque mucha gente los acompaña, la única alternativa es que Dios lo ayude a salir adelante.
“Mi hijo la está peleando y yo la voy a luchar con él. Lo único que queda es la mano de Dios”, dijo el padre entre el llanto, antes de cerrar el diálogo y seguir orando por Juan.*
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