El agua volvió a generar problemas en Tandil y dificultó el tránsito en varios puntos vitales
El llamado de un vecino que vive en Langueyú y Obras Sanitarias despertó la recorrida. Como muchos, informó que cada vez que llueve, el agua forma un pozo que llega hasta la entrada de la casa y así era.
En la intersección de Bereterbide y Ameghino la situación era peor: el asfalto completamente repleto de pozos se había convertido en una trampa para los autos que debían pasar por el lugar y se hundían.
José Diego López, un vecino que vive hace veinte años en Bereterbide al 500 se acercó al móvil de El Eco de Tandil y afirmó enojado que ?el agua baja con toda rapidez de Villa Italia, acá los pozos los tapan con tierra y el agua se lo lleva todo, son las dos cuadras que no se asfaltaron. Hemos mandado notas a Vialidad y a la Municipalidad pero no pasa nada, además, pagamos dos veces el asfalto y sólo hicieron una capa… Hace veinte años que estamos en la misma situación?.
Otro vecino que trabaja por la zona se aproximó en su coche y aseguró que cada vez que llueve se encuentran en problemas porque el agua queda estancada o baja a toda velocidad, sin poder circular.
Los que pasaban por el lugar, con sus miradas, declaraciones, o alguna palabra lanzada como súplica al cielo, dejaron claro el tipo de trastorno que tienen que vivir cada vez que llueve.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAntes y después de la ruta
Otro de los sectores más afectados, donde varios vehículos resignaron el paso, fue la calle Urquiza en su intersección con la Ruta 226, donde una gran palangana de agua hizo que los autos se encontraran en dificultades para pasar y muchos decidieran retroceder. En ese mismo sitio, la corriente que bajaba desde la ruta, creó una especie olla con oleaje que impidió el paso seguro de peatones y motociclistas, que una vez más, asistieron al espectáculo devastador que deja la lluvia en las zonas con la infraestructura más deficiente de Tandil.
El arroyo Langueyú fue otro de los afectados del día. Su caudal aumentó considerablemente, y a la altura del puente sito en Darragueira, detrás de la quinta La Florida, el agua bajaba en una especie de río sin cesar y a toda velocidad, arrastrando tierra y acumulando en pilas toda la basura que se encontraba dispersa en el lugar.
En Aeronáutica Argentina y Darragueira se asistió a una situación similar: era tanto el caudal depositado en el cruce, que todos aquellos que circulaban, generaban ondas de agua que se esparcían por doquier, complicando el paso a los motociclistas y ciclistas que marchaban por allí, evitando posibles caídas o accidentes.
Los niños, fieles a su espíritu infantil, aprovecharon los ?ríos de agua? que corrían por Darragueira a la altura de Ijurco para transitar sin calzado y saludaron alegres al móvil, posando para la foto, la única imagen feliz que pudimos observar en medio del panorama desolador que, cada vez que llueve, muestran ciertos barrios de Tandil que, seguramente, estarán a la espera de que mejore la situación para empezar a circular y de una pronta respuesta municipal para no tener que sufrir cada vez que una nube de agua cubra la ciudad.
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