El almuerzo, un ?topo? y enojos en el Pj local
Si bien la nueva visita del mandatario bonaerense causó sorpresa para la gran mayoría, no lo fue para el jefe comunal y su equipo, ya que habían pautado el arribo tras haber mantenido el día anterior un almuerzo en el campo La Estrella, donde reside el Gobernador en la temporada.
Es más, la visita se había acordado tras su anterior paso por la ciudad, cuando vino por su problema renal.
Allí, el Intendente le habló de determinados proyectos y el Gobernador le dijo que una vez realizada la intervención programada por su problema de salud lo llamaría para tener una reunión privada.
Así fue que el mismo lunes tras ser operado, lo llamó y lo invitó a un asado en La Estrella junto a su familia. De dicho encuentro que duró unas cuatro horas surgieron muchos asuntos, de los cuales varios fueron políticos partidarios y asuntos que hacen a la gestión, pero lo concreto que allí surgió casi por casualidad la posibilidad de que Julio Iglesias se presente en Tandil.
Para la llegada a Tandil Lunghi y compañía habían prometido no filtrar su arribo. De hecho ni siquiera se llamó al personal policial, ni bomberos ni ambulancia para la ocasión como suele suceder en este tipo de encuentros.
También se había acordado no referirse al asado del mediodía anterior. Pero nada de eso se cumplió. Desde el lunghismo dicen que los propios colaboradores del ex motonauta referían a cómo iba a pasar inadvertido cuando el helicóptero sobrevoló la ciudad por un tiempo más que importante. Ya sobre el almuerzo, fue el propio mandatario quien confió a los medios lo que había pasado con Lunghi.
Como se viene informando en estas páginas, la relación Scioli-Lunghi trae aparejado lecturas varias. El “soltar amarras” que deja evidenciar el Gobernador y para eso nada mejor que mostrarse alineado con intendentes del interior no afines al kirchnerismo, caso Lunghi pero también Pulti desde Mar del Plata.
Pero también hay una cuestión de agradecimientos y conveniencias mutuas que ponen los pelos de punta al PJ local que, a estas alturas ya no sabe cómo digerir esta relación.
“Qué le cuesta a Scioli llamar a uno de nosotros para que lo acompañemos en su visita”, refunfuñaba un peronista que más allá de los sapos digeridos no lograba entender semejante “desplante” que se repite una y otra vez.
Otros sostienen que también hay que leer en este escenario una situación afectiva. Scioli recuerda que en el 2003, cuando era vicepresidente y su relación con Kirchner no era la mejor, aquí se lo recibió con los brazos abiertos y de hecho protagonizó una estadía en María Ignacia (Vela) que aún los velenses la recuerdan y será por eso que allí el Gobernador saca más votos que el Intendente.
Para entender esta buena como estratégica sintonía también se menciona a un funcionario como clave en las relaciones institucionales. Se nombra a Alejandro “Topo” Rodríguez, tandilense que hizo carrera en La Plata y hoy es uno de los hombres del riñón sciolista, ejerciendo un rol político trascendente que hace al futuro en la carrera de Scioli.
“Abren muchas puertas. Cada una de las carpetas que nosotros presentamos él es prácticamente el encargado de realizar el seguimiento”, se confió desde un lunghismo cada vez más entusiasmado con la relación fluida mantenida con la Provincia a sabiendas de las tibias, sino frías, relaciones con Nación, además del daño local que provoca semejantes gestos.
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