El amor en tiempos de cólera
Debo admitir que lo sucedido en la madrugada del domingo en la cuadra donde vivo me devolvió la esperanza en un país mejor para todos.
Desde la ventana de mi cuarto escuché claramente como un muchacho enamorado ofrendaba a su amada la posibilidad de que ella eligiera qué regalo prefería, como si estuvieran frente a una vidriera colmada de presentes. Le decía con modales propios de un caballero: ?vos elegí, vos elegí? y la chica reía mientras él, ante el requerimiento de su doncella la emprendía a golpes contra canastos de basura y pateaba canteros que algún vecino puso en la puerta de su consultorio con el fin de que una parejita de jóvenes alocados sellaran su amor eterno.
Me llenó de ternura comprobar que el amor puede transformar a un muchacho en un chimpancé en celo capaz de destruir todo a su paso para marcar el territorio y cautivar a su hembra. Qué hermoso es imaginar a esta parejita continuando su derrotero de destrozos y dejando tras de si una estela interminable de roturas, abolladuras y quebrantos. Este joven, que sabe bien como conquistar a una dama, incentivado quizás por la ingesta de bebidas alcohólicas ?en principio? seguramente ha coronado la noche con risas y chascarrillos por los destrozos cometidos pensando en qué lindo es disfrutar de tanta libertad y lo poco que importa el otro cuando lo que interesa es divertirse sanamente.
No puedo menos que imaginar la hermosa familia que conformarán estos deliciosos tórtolos, los niños que nacerán de esa unión y crecerán con el ejemplo de conducta e integridad de esos padres ejemplares.
¡Qué futuro tan promisorio!
Nos hemos convertido, sin lugar a dudas en un país signado por las ausencias.
Pensar que estos ejemplos de personas transformadas en animales salvajes se multiplican día a día nos confirma un estado de vaciamiento alarmante en todos los aspectos de nuestra vida en sociedad: la política, la educación, la Justicia, las instituciones. Una carrera hacia ningún lugar donde la única prioridad es el lugar que se ocupa en una lista electoral. La discusión que se privilegia es la referida a los acuerdos políticos y las perspectivas de posicionamiento personal de los candidatos; mientras tanto seguimos devorados por nuestras propias miserias a merced de aquellos a quienes les hemos negado sistemáticamente la educación, el respeto, el ejemplo y el futuro.
Son tiempos de inseguridad, de violencia desmedida, de bronca incontenible, de cólera; y como dijera nuestro genial escritor Jorge Luís Borges, tal vez imaginando a estos jóvenes que son nuestra continuación y nuestro reflejo, ?no nos une el amor sino el espanto?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLic. Alejandro Ippolito / DNI: 18.413.881
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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