Apresado por el crimen del joven declaró y el caso va rumbo a una legítima defensa
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2015/08/ciano1.jpg)
Tal se había anunciado, ayer prestó declaración el aprehendido por el crimen del joven Gabriel Mauricio Ciano, ultimado de una puñalada por un hombre que dijo haberse defendido de una agresión y robo que había padecido en su casa. El hombre se entregó en la comisaría Cuarta dando cuenta del trágico suceso.
Trasladado desde la seccional Primera, donde permanece alojado en carácter aún de aprehendido al aguardo del pedido de detención del fiscal, hacia la sede fiscal, el acusado, identificado como José del Carmen Zapata Polanco declaró por espacio de tres horas frente al fiscal Damián Borean.
En su larga exposición, el señalado insistió en su versión de los hechos, acerca de haberse defendido de una agresión, y brindó precisiones que alimentan a considerar que sus dichos tienen estrecha coincidencia con otros elementos agregados al expediente, por caso testigos que ya declararon y secuencias horarias que avalan su coartada.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos dichos
En efecto, según trascendió de la audiencia propiciada por el fiscal y en la que el acusado estuvo representado por el defensor oficial Diego Araujo, Polanco regresó a su casa alrededor de las 4 (sábado). Abrió el portón de rejas sin llaves del complejo de departamentos de calle Jurado al 1500, y al ingresar al predio rumbo a su casa fue abordado intempestivamente por Ciano, mientras afuera, arriba de una moto lo aguardaba otro joven.
Al decir del declarante, Ciano se le abalanzó y le puso un cuchillo en el cuello, alegando que se trataba de un asalto y por el que pedía todas sus pertenencias. El forcejeo y el griterío alertó a la mujer del dominicano que estaba dentro del departamento con sus dos hijos. Por lo que en medio del pedido de auxilio la mujer gritaba desde adentro que ya había llamado a la policía.
Frente a la amenaza que arribara un patrullero, Ciano desistió de la idea de seguir con el robo, pero se alzó con la billetera, el celular, algo de plata y un atuendo, todas pertenencias de Polanco. Asimismo, en medio de la huida, Ciano lo amenazó, diciendo que no llamase a la policía ni lo denunciara porque iba a volver para matar a su mujer y sus hijos. No sin despedirse diciéndole que prepare más cosas de sus pertenencias porque iba a regresar para que se las diera.
El alboroto y la virulencia de los hechos hizo que se alertara la vecindad, y algunos frentistas salieron a la calle para ver qué sucedía. Allí Polanco les contó que había sido blanco de un atraco. Para esto, arribó un móvil policial que había sido alertado por la mujer del damnificado.
Los efectivos, entonces, al tomar nota de la situación le indicaron que se trasladase a la comisaría para realizar la correspondiente denuncia y, sin más, los policías dejaron el lugar.
Una vez disipado el violento suceso, Polanco decidió dirigirse a la seccional, pero la mujer le aconseja que no fuese caminando hasta la dependencia, que vaya a la casa de una vecina para llamar a un remís, sugerencia que tomó, no sin antes llevarse consigo un cuchillo tipo tramontina, ante el temor latente de aquella amenaza del ladrón, el posible regreso en busca de más cosas.
Vuelven por más
Ya realizada la llamada telefónica pidiendo un remís, el hombre regresó a su casa y en el trayecto divisa que otra vez el par de jóvenes en moto estaba por llegar a su vivienda, donde estaban su mujer y sus hijos.
La desesperación fue mayúscula –confió en la declaración- ya que Ciano estaba ya dentro del predio, portando un fierro tipo barreta con el que se presumía iba a forzar la puerta del departamento.
En medio de golpes con dicho elemento y los gritos de la mujer, Polanco llegó y se abalanzó hacia “el intruso violento”, trenzándose en un forcejeo y pelea con barretazos de por medio contra la humanidad del dominicano (el médico de policía constató las heridas), quien trastabilla primero, cae de rodillas, logra evitar otro golpe del fierro retirándoselo con una mano, se vuelve a trenzar en lucha y en algún momento que no puede precisar –dijo- utiliza su cuchillo y lo apuñala. El se dio cuenta de la herida que profirió cuando Ciano soltó la barreta y se retira a la carrera del lugar hacia donde estaba su compañero arriba de la moto, no sin antes insultarlo y advertirle: “hijo de p…ya voy a volver”…
“Me parece que lo lastimé”, pensó Polanco, por lo que fue a lo de otro vecino a pedirle que le prestase un arma ante la posibilidad de que Ciano insistiera con volver. En ese instante también llega el remís que había solicitado minutos antes, a donde introdujo a sus hijos y su mujer para trasladarlo a la casa de un amigo, al resguardo de cualquier otro inconveniente del tenor que ya habían pasado. Desde allí –cuenta en su declaración- va hacia la comisaría Cuarta y relata lo padecido y protagonizado.
Minutos más tarde, efectivamente la policía confirmaba el llamado vecinal que hablaba de un joven tendido en la vía pública, sin vida. Era Ciano, a quien se le halló efectivamente la billetera y el celular que había detallado Polanco, además de un pequeño cuchillo.
Legítima defensa
A priori, los investigadores entienden que los dichos del detenido coinciden con las pruebas que se fueron sumando a la causa. Los horarios, los lugares y las circunstancias son contestes con lo que habían expresado testigos que ya declararon. Asimismo, el llamado al remís, al patrullero policial, como las imágenes de las cámaras de seguridad que advierte sobre la caída de un joven (Ciano) de una moto presumiendo desde el Centro de Monitoreo que se trataba de un accidente vial, tienen correlato con la versión dada por el apresado.
En ese contexto es que se maneja la posibilidad cierta que los hechos se inscriban en la figura de legítima defensa, con el aditamento que puede ser considerada con la figura de “legítima defensa calificada”, puesto que sucedió dentro de la propiedad del presunto damnificado y donde estaba en juego también la vida de los suyos.
Si bien no se descarta que el móvil pueda ser otro y no el robo que dijo padecer (por caso un ajuste de cuentas), igualmente la legítima defensa resultaría independiente de las circunstancias que rodearon la agresión, aunque será materia de los jueces definirlo.
Por lo pronto, vencidos los plazos procesales se estima que hoy el fiscal eleve el pedido de detención de Polanco bajo el delito de “Homicidio simple”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios