El aprieto de la recolección
El aprieto en el que quedó el gobierno de Miguel Lunghi por la sorpresiva crisis en la que ingresó el sistema público de recolección de residuos, ubicó en el centro de la escena una vez más las prioridades a la inversión pública que le otorgan en la administración del intendente radical.
Ya no es en la oposición legislativa, sino en algunos sectores de la sociedad, en donde ponen el ojo al momento de comparar que unas plazas o paseos públicos menos, quizás, habrían alcanzado para que el Municipio renovara buena parte de la flota de camiones recolectores y evitara los permanentes problemas mecánicos, que generaron la reacción de los trabajadores del área de Servicios.
En el Gobierno L lo saben bien y miran hacia adentro, porque con casi dos períodos de administración a cuesta las responsabilidades por el mal estado de las unidades es algo que no se le puede pasar ni al director del sector, Lino Fernández, pero aún menos al secretario de Planeamiento Mario Civalleri, con despacho a escasas cuadras de donde permanecen los camiones.
Porque si el Estado municipal exige la Verificación Técnica Vehicular (VTV) a los conductores tandilenses y pone en la calle sus vehículos sin ese requisito de seguridad vial, estará entrando en un terreno absurdo y abriendo un frente que ya olfateó Unión Pro, pidiéndole ahora ?informes? para saber el estado de todo el parque automotor.
Y que algún concejal de la oposición o trabajadores del área se dejen seducir por el secretario general del Sindicato de Chóferes de Camiones, Pablo Moyano; que los sondeó en una reunión cuando estuvo por Filardi; no deberá desviarle al Intendente la atención respecto a la necesidad de rever si durante tantos años de gobierno no debió mejorar la sensible estructura de un servicio tan básico.
Pero en los barrios, donde las demoras persistían incluso hasta ayer viernes y se vieron postergados al reacomodamiento del servicio en el centro -en esa lógica de periferias que persiste-, asocian la recolección en proporción directa al pago de las tasas municipales, que inclusive han incrementado su valor (y más de una vez) desde que Lunghi está al frente de la Comuna.
La oposición podrá avanzar a duras penas con pedidos de informes o inquietantes reuniones en tono conspirativo, pero tras siete años de gestión muchos aguardan una administración con capacidad de anticiparse a problemas de VTV y con idoneidad para devolverle al contribuyente lo que asume como servicio.
Porque Lunghi suele desbordar en elogios al equipo que lo acompaña desde 2003 y muestra un altísimo nivel de aprobación entre la población por el rumbo que le ha dado al Municipio, pero esa aquiescencia no es transferible a la capacidad de funcionarios en momentos críticos, cuando un servicio elemental deja de prestarse, de la noche a la mañana.*
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