El artista Borraro, sinónimo de una vívida luz interior
Luis Borraro nació en Italia, en Caserta, el 3 de agosto de 1896. Su juventud corrió por cauces diversos, compuso piezas musicales, publicó versos y se ejercitó en la critica.
A los 33 años, se presentó por primera vez en la cooperativa artística, en el año 1928. En pintura, su producción pictórica se resume pues en un trabajo en el cual él fue autodidacta, aunque realizó cursos libres en la Academia Nacional de Bellas Artes y recibió la influencia de Fernando Pascual Ayllón.
Dos veces fue distinguido en el Salón Nacional, en 1932 con el premio de estímulo otorgado a su óleo ?Perales floridos? y con el premio Sívori, un año después por su obra ?Paisaje de golf?.
El patrimonio del Museo Municipal de Bellas Artes de Tandil posee la obra ?La tipa? paisaje, óleo, que refleja el nivel adquirido por Borraro en el género y transmite la sensación de un espíritu móvil, vuelto hacia direcciones varias, donde el artista anda y muda el seguimiento de horizontes cambiantes. Los franceses llaman Chercheurs a quienes movidos por ansias de superación, van tras metas huidizas. Estén donde quieran estar en un punto de partida, nunca un término de llegada y menos un límite. Con la expresión propia busca la plenitud en ella, a veces dan con lo uno y con lo otro; lo que permitió identificar en Borraro una vívida luz interior.
En el trascurso de su actividad pictórica, un primer período reflejó el uso de gamas luminosas donde predominaron los colores ardientes y la materia jugosa, la opulencia en la densidad de fuertes empastes. Con los temas luminosos ?reverentes efectos del sol? alternaba las notas quietas, un nocturno, una suave armonía de grises. A la pintura de ojo y mano, grata al impresionismo, se unían acordes de mayor interioridad.
Los parques y jardines de la cuidad, los lagos y las umbrías del bosque de Palermo figuraron entre sus motivos predilectos. Se planteó tratar los problemas tradicionales de representación del espacio y de calificación de las materias aludidas ?tierras, aguas, elementos vegetales? resolviéndolas como se citó anteriormente, con criterios pictóricos de antecedentes impresionistas, logrando un gran acierto en la creación de transparencias atmosféricas y un espíritu depurado en la selección de sus gamas, creando climas de colores que permitieron siempre poder identificar las obras del maestro; además de todos los elementos descriptos también cabe destacar la importante prolijidad figurativa fielmente representativa de la naturaleza aludida, favoreciendo la observación de una especie de espiritualización de sus motivos realizados mediante un fino juego de síntesis formales y de incidencias luminosas ?aligeradoras? de la realidad.
Borraro fue un artista de vena abundante. Junto a los óleos, impone otros modos técnicos: la aguada, el lápiz graso, copia, y buscó nuevas propuestas en el tratamiento de la pintura de flores, el retrato, la figura los bodegones.
Fue profesor en la Escuela Fernando Fader y en las escuelas nacionales de Bellas Artes.
Está representado en el Museo Municipal de Bellas Artes de Buenos Aires, en el Museo de Bellas Artes La Boca, en el Provincial de Santa Fe y el Museo de Rosario.
Luis Borraro murió en Buenos Aires, el 4 de noviembre de 1960. Se había nacionalizado argentino y hasta su muerte rindió homenaje como los primeros precursores al país que lo albergaba, a sus paisajes, sus tipos y sus costumbres, creando estampas verdaderamente ilustrativas de una tierra particular y única.*
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