El atracón de fin de año
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
Tal se anticipara en éstas páginas hace ocho días, parece que al intendente Miguel Lunghi, no le gustó cómo se cerró el año. Ni las buenas nuevas anunciadas, como por ejemplo la notificación de la clausura de la actividad canteril comprendidas dentro de la Ley Paisaje Protegido de la Poligonal, o el saber que iba a contar –como definitivamente pasó el jueves- con el presupuesto pretendido, alcanzaron para sacar aquel sabor agridulce que las Fiestas le depararon como plato principal del menú de fin de año.
Supo confiar a algunos cercanos de esa rara sensación, de su humor frente a los humores que se oyen desde la calle y retumban en el palacio comunal, que hablan de demandas varias.
El pediatra escucha a su séquito pero dice no entender los motivos. Cómo tras recibir semejante respaldo popular en las urnas explotaron los reclamos de sectores varios.
Seguramente el que reza sobre una terapia para el Hospital de Niños es el costado que más le duele, sabiendo de su profesión y lo que ha intentado imponer para salud desde su gestión. Pero también las voces que se alzan sobre la cuestión cultural y el reclamo contante y sonante de mejoras salariales de los trabajadores de la amplia estructura municipal, forman un cóctel que causa molestias a cualquier estómago, en este caso radical.
Deliberativo
De estas circunstancias versaría entonces la sesión del Concejo Deliberante en el que se trató la ordenanza madre: el presupuesto.
Cual representación de aquellos sectores sociales disconformes se fundó la postura de la oposición, justicialista y no, para achacar sobre las prioridades de un ejercicio proyectado que incluye incrementos de tasa y reparte recursos en áreas que, al entender de los disidentes, están sobredimensionadas por sobre otras dependencias más sensibles que deben atender a los sectores vulnerables.
Serán tiempos difíciles los que le toque afrontar en su tercer mandato. Sabedor que las exigencias no se toman vacaciones, el pediatra buscará inyectar a su equipo de las energías necesarias para salir renovados de la temporada que se viene. Tal vez la multitudinaria convocatoria al Tandil Brilla y el espectáculo de Los Tipitos haya servido cual digestivo para semejante atracón de fin de año, donde las buenas nuevas fueron opacadas por las malas viejas, que hacen a sectores que se sienten relegados a la hora de las prioridades, aquellas que ahora fueron selladas con la mayoría automática en el recinto deliberativo.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios