El avance de la causa por el crimen de Ayelén depende de peritajes que no se hacen por falta de insumos
Mientras que el padre de la menor asesinada, Walter Rolando, pide a gritos (lo hizo ahora por un medio capitalino el fin de semana) que se investigue otra hipótesis que no sea la que hasta aquí se detuvo la mirada sospechosa: su hijo, desde fiscalía se aguarda -a estas alturas con cierto fastidio- diligencias que resolverían la causa, muy a pesar de la queja y la versión del progenitor.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEs que al decir de los investigadores, sólo resta conocer un par de resultados de peritajes ordenados, con los que ratificarían el rumbo y el final de la instrucción de la justicia de mayores (pasaría el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil), al considerar que las sospechas recaen en el hermano de la joven; de lo contrario dejaría entreabierta la posibilidad de sospechosos externos al entorno más íntimo de la menor, tal plantea el papá de Ayelén, lo que, a estas alturas, resultaría todo un cimbronazo en la instrucción como en la opinión pública. A saber, de no recaer la eventual responsabilidad en el único que hasta aquí se sospecha, volvería todo a fojas cero y se habría perdido mucho tiempo.
Resultados
Sobre los resultados que no llegan ante la falta de insumos el retraso de los peritajes se hace cada vez más sensible. Si bien desde fiscalía se había optado, vía excepción, acudir al cuerpo pericial de Gendarmería para apurar los estudios genéticos consultados, también se ha sufrido un retraso sustancial.
A saber, se trata de estudios de ADN de muestras recogidas debajo de las uñas de Ayelén. El interrogante o la duda que busca dilucidar el fiscal es si hay rastros de alguna persona extraña, por fuera del entorno a la menor que obligue a repensar sobre a quién apuntan todas las miradas.
En otro orden, también se aguardan por los estudios toxicológicos (a realizarse en La Plata) del hermano de Ayelén. Este ítem también resulta clave para descartar o confirmar la presunción del papá, quien insistió sobre la posibilidad de que su hijo haya ingerido o le hayan dado algo para dormirlo tan profundamente que no percibió ni escuchó nada a escasos metros donde supuestamente él estaba (en la cama).
Como oportunamente se informó, los citados estudios se iban a llevar a cabo a fines de agosto, pero fueron cancelados ante la falta de insumos en los laboratorios.
A pesar de la premura del caso (un homicidio) aún no se ha realizado el peritaje de la cuerda oportunamente secuestrada en el lugar del hecho, la que, se especula, se utilizó para estrangular a la menor, más el cotejo con las muestras tomadas al cadáver, de los hisopados practicados en los dedos y debajo de las uñas de la menor.
Con estos análisis y sus respectivos resultados, la instrucción (al entender del fiscal) debería pasar a la órbita del Fuero Penal Juvenil, cuyos instructores han participado como veedores en el recogimiento de la prueba, aunque tampoco hay certezas si mantendrán el mismo criterio que la hasta aquí pesquisa, que habla de un solo sospechoso y sobre quien recaería la principal responsabilidad.
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