El básquetbol de Tandil, presencia y protagonismo en 75 años de historia
La integraron el doctor Francisco Vistalli, Jaime Allende, Zacarías Cabrera, el hermano Crisóstomo, Agustín Brun, Eduardo Gramuglia, Luis Ballester, Gustavo Cervi, José Bazán, Manuel Fernández y Sait A. Abait.
Fueron clubes fundadores Independiente, Ferrocarril Sud, Ramón Santamarina, Tiro Federal, Redes Argentinas, Escuela Normal, Colegio San José, Distrito Tandil y Granja Ramón Santamarina.
Setenta y cinco años y los nombres de Amicone, Marzoratti, Plunket, Berkunsky, Erramouspe, Jáuregui, Sastre Vera, Torzillo, los Riva, De Miguel, Mango, Cabrera, Cuperman, Magaró, Pastor, Isasmendi, los Alí, los Lumovich, Ciliberti, los García, Martinelli, Demarco Labat, los Salerno, Labat, Ruda, Pacheco, Dardo J. Fernández Tasende, Pedro Brun, Taglione, Trincado, Maimone, Nario, los Pizzorno, Pagés, Cantarelli, los Lunghi, Guillot, los Caseros, Carlos Blanco, Olobardi, los Reynoso, Rivero, los Rodríguez, los Santos, Llorente, Galotto, los Di Mateo, los Lapera, los Pinchentti, los Paladino, Alonso, los Zulberti, Jesús Scandroli, Miranda, los Bautista, Lanusse, Leveau, Vaticano, Giatti, los Pérez Pinto, Birge, y tantos otros que están aún entre los escenarios en divisiones inferiores, en primera división, como espectadores admirando otro básquetbol, o han sido llamados para, de la mano del Creador, recorrer los caminos del Cielo.
Surgen en este instante, al azar del pensamiento, jugadores, hoy como dirigentes, rostros familiares o fantasmas fugitivos vistiendo el pantalón corto de los estadios o el uniforme gris de “caballeros del silbato” o el “chandall” de los entrenadores inquietos o la birome del periodista apasionado o el blanco arminio de los pioneros.
Y serán 75, 90, 100, y seguro muchos más años para seguir acumulando alegrías y sinsabores, pero siguiendo esa pasión que produce el deporte, méritos e ideas, experiencias y expansión, para demostrar la importancia de estos 75 años, recordando lo pasado para redoblar esfuerzos en pos del presente y futuro, para, en esta ciudad, colocar a la disciplina de James Naismith en un lugarcito en la escala argentina del deporte de los cestos.
Luchemos por ir por más, más instituciones, más dirigentes, más técnicos, por ende más adeptos que sean atrapados por esta disciplina que tiene en la NBA un espejo donde podemos mirarnos para apasionarnos y mejorar nuestro básquetbol.
Que, por el bien del básquetbol, esa llama pequeña, pero que sigue encendida y se llama “esperanza” no se apague.
Felices 75 años, básquetbol de Tandil.
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