El básquetbol local, entre 1990 y 2000
Por Eduardo Aldasoro
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El retiro de Grupo Universitario le produjo al básquetbol de Tandil un vacío en su competencia y con ello el deporte de los cestos volvió a depender del organismo “madre” para llevar a cabo acciones deportivas.
A esto, se sumó una difícil situación económica, pese a ello se intensificaron los torneos locales, aunque solamente estaban afiliados Independiente, Unión y Progreso, Ramón Santamarina y Ferrocarril Sud. Mientras que las selecciones jugaban en divisiones inferiores en los zonales, con resultados adversos.
La situación institucional de Ramón Santamarina complicó aún más al básquetbol serrano y la acefalía en la Asociación dificultó aún más las cosas. Pero el básquetbol tandilense pareciera que nunca se entregó ante la adversidad, el pesimismo o el desencanto. Ni se dio por vencido ni amargado por derrota alguna.
Prueba de ello, un grupo de amantes de este deporte tomó la posta en la Asociación y, como por arte de magia, la Federación de Básquetbol de la Provincia de Buenos Aires, en nombre de su presidente Carlos Bustamante, ofreció la organización del 50º Torneo Provincial, un desafío sin precedentes, teniendo en cuenta el volver a empezar. Una nota con el título “La alegría de volver”, del presidente de la Federación instando a que el básquetbol de Tandil despierte de su letargo, rezaba: “Fuerza Tandil, la provincia los contempla a la distancia. Exitos en la nueva tarea que inician”.
Dicho evento representaba un espaldarazo para que el básquetbol en Tandil renazca. Sin embargo, su realización obligaba a un esfuerzo económico paralelo a la Asociación porque la misma no contaba con recursos. De la misma forma, ser local obligaba a contar con una selección que fuera protagonista, como para que el público concurra.
Se dijo que sí, sin tener la seguridad de los recursos, pero había clima de optimismo, pese a la responsabilidad de la empresa que se había asumido. La Federación bonaerense fue la primera en dar el apoyo a las autoridades tandilenses, el comercio hizo lo propio, mientras la provincia y el ente del agua provincial contribuyeron para solventar dicho evento.
Independiente y Unión y Progreso cedieron sus gimnasios para los entrenamientos y partidos. Mientras tanto, el torneo llevó el nombre de Ricardo Fortunato, destacado dirigente que en su período de presidente llevara a cabo el Provincial de 1953 en el gimnasio de Ramón Santamarina, consagrándose campeón la selección de Zárate y figura del torneo Carlos Vasino, posteriormente integrante de San Lorenzo de Almagro y la selección argentina. Habían pasado 42 años de aquel buen momento del básquetbol serrano.
Carlos Zulberti, entrenador de Independiente, asume la responsabilidad de dirigir la selección tandilense, con los siguientes jugadores: Hugo Barsottini, Carlos Bautista, Alejandro Barresi, Juan Figueroa, Fernando Cano, Julián Jarque, Gustavo Fornetti, Darío Pérez, Fernando Levene, Gustavo Fortete, Hugo Fredes y Cristian Penesi.
El torneo contó con la participación de Pergamino, La Plata, Mar del Plata, Junín y Bahía Blanca. El acto inaugural fue en el gimnasio de Unión y Progreso, con un lleno total.
Dos horas antes, en el hotel Libertador, disertó el por entonces entrenador de la selección argentina, Guillermo Vecchio. Tandil, en su debut, derrotó a Pergamino por 89-78, luego superó a La Plata por 72-55, en la tercera jornada, siempre en el reducto villense, dio cuenta de Mar del Plata por 87-74.
Las dos últimas jornadas, a estadio lleno en Independiente, derrotó a Independiente por 84-80 y cayó en el match final ante Bahía Blanca por 80-77, siendo los del sur provincial los campeones.
La memoria de Don Francisco Fortunato fue honrada de la mejor manera, a través del desarrollo que tuviera, en Tandil, esta nueva edición del certamen que no pasaba por la ciudad desde que el mencionado dirigente lograra la localía en 1953.
El subcampeonato forjado por el elenco serrano se suma, entonces, como broche de oro para un torneo impecable.
La parcialidad tandilense se quedó con la angustia trabada en la garganta, pero con el pensamiento firme de que se dejó todo en la cancha y se cumplió con el mejor trabajo que haya realizado un equipo serrano en la historia del básquetbol provincial.
A todo ello, Independiente ya incursionaba en la Liga Nacional B. Sus comienzos fueron promisorios en cuanto a cantidad de público, pese a que siempre es necesario que los resultados sean favorables.
Independiente y Unión y Progreso hacían sus primeras armas en la Liga Junior, los torneos zonales a nivel selección, siendo protagonistas en las distintas categorías.
Los enfrentamientos en el Provincial entre rojinegros y villeros trajeron aparejado el acompañamiento de mucha gente y se instaló el nuevo clásico del básquetbol tandilense.
A esto, se sumó una difícil situación económica, pese a ello se intensificaron los torneos locales, aunque solamente estaban afiliados Independiente, Unión y Progreso, Ramón Santamarina y Ferrocarril Sud. Mientras que las selecciones jugaban en divisiones inferiores en los zonales, con resultados adversos.
La situación institucional de Ramón Santamarina complicó aún más al básquetbol serrano y la acefalía en la Asociación dificultó aún más las cosas. Pero el básquetbol tandilense pareciera que nunca se entregó ante la adversidad, el pesimismo o el desencanto. Ni se dio por vencido ni amargado por derrota alguna.
Prueba de ello, un grupo de amantes de este deporte tomó la posta en la Asociación y, como por arte de magia, la Federación de Básquetbol de la Provincia de Buenos Aires, en nombre de su presidente Carlos Bustamante, ofreció la organización del 50º Torneo Provincial, un desafío sin precedentes, teniendo en cuenta el volver a empezar. Una nota con el título “La alegría de volver”, del presidente de la Federación instando a que el básquetbol de Tandil despierte de su letargo, rezaba: “Fuerza Tandil, la provincia los contempla a la distancia. Exitos en la nueva tarea que inician”.
Dicho evento representaba un espaldarazo para que el básquetbol en Tandil renazca. Sin embargo, su realización obligaba a un esfuerzo económico paralelo a la Asociación porque la misma no contaba con recursos. De la misma forma, ser local obligaba a contar con una selección que fuera protagonista, como para que el público concurra.
Se dijo que sí, sin tener la seguridad de los recursos, pero había clima de optimismo, pese a la responsabilidad de la empresa que se había asumido. La Federación bonaerense fue la primera en dar el apoyo a las autoridades tandilenses, el comercio hizo lo propio, mientras la provincia y el ente del agua provincial contribuyeron para solventar dicho evento.
Independiente y Unión y Progreso cedieron sus gimnasios para los entrenamientos y partidos. Mientras tanto, el torneo llevó el nombre de Ricardo Fortunato, destacado dirigente que en su período de presidente llevara a cabo el Provincial de 1953 en el gimnasio de Ramón Santamarina, consagrándose campeón la selección de Zárate y figura del torneo Carlos Vasino, posteriormente integrante de San Lorenzo de Almagro y la selección argentina. Habían pasado 42 años de aquel buen momento del básquetbol serrano.
Carlos Zulberti, entrenador de Independiente, asume la responsabilidad de dirigir la selección tandilense, con los siguientes jugadores: Hugo Barsottini, Carlos Bautista, Alejandro Barresi, Juan Figueroa, Fernando Cano, Julián Jarque, Gustavo Fornetti, Darío Pérez, Fernando Levene, Gustavo Fortete, Hugo Fredes y Cristian Penesi.
El torneo contó con la participación de Pergamino, La Plata, Mar del Plata, Junín y Bahía Blanca. El acto inaugural fue en el gimnasio de Unión y Progreso, con un lleno total.
Dos horas antes, en el hotel Libertador, disertó el por entonces entrenador de la selección argentina, Guillermo Vecchio. Tandil, en su debut, derrotó a Pergamino por 89-78, luego superó a La Plata por 72-55, en la tercera jornada, siempre en el reducto villense, dio cuenta de Mar del Plata por 87-74.
Las dos últimas jornadas, a estadio lleno en Independiente, derrotó a Independiente por 84-80 y cayó en el match final ante Bahía Blanca por 80-77, siendo los del sur provincial los campeones.
La memoria de Don Francisco Fortunato fue honrada de la mejor manera, a través del desarrollo que tuviera, en Tandil, esta nueva edición del certamen que no pasaba por la ciudad desde que el mencionado dirigente lograra la localía en 1953.
El subcampeonato forjado por el elenco serrano se suma, entonces, como broche de oro para un torneo impecable.
La parcialidad tandilense se quedó con la angustia trabada en la garganta, pero con el pensamiento firme de que se dejó todo en la cancha y se cumplió con el mejor trabajo que haya realizado un equipo serrano en la historia del básquetbol provincial.
A todo ello, Independiente ya incursionaba en la Liga Nacional B. Sus comienzos fueron promisorios en cuanto a cantidad de público, pese a que siempre es necesario que los resultados sean favorables.
Independiente y Unión y Progreso hacían sus primeras armas en la Liga Junior, los torneos zonales a nivel selección, siendo protagonistas en las distintas categorías.
Los enfrentamientos en el Provincial entre rojinegros y villeros trajeron aparejado el acompañamiento de mucha gente y se instaló el nuevo clásico del básquetbol tandilense.
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