El caballero boxeador
Va a ser una cuestión muy difícil para aquellos que lo conocieron negar que el título de esta nota se corresponde plenamente al personaje y a la personalidad de quien me tapan los recuerdos y que sólo de su paso por el ring me voy a ocupar. Deportista en el más amplio sentido de la acepción, supo jugar y ser propulsor del rugby en nuestra ciudad, nadador de sobresalientes aptitudes, apasionado de la aviación y un visionario impulsor de emprendimientos que, por lo adelantados para esa época, sólo pudieron ser comprendidos mucho tiempo después. No dejó tampoco de tener una clara identidad política y su pasión por el periodismo lo llevó a terminar sus días cuando el avión en el que iba a trasmitir otra carrera más, se precipitó a tierra. Más allá de haberlo conocido desde cuando me llevaba en hombros, desde su panadería a casa de mi abuela, con un paquete de medias lunas para tomar mate, Nearco Cardona, de físico y estampa envidiable, con un tórax que alojaba seis litros de capacidad aeróbica, también practicó boxeo y lo hizo con el mismo empeño que lo caracterizó en todas sus actividades.
Debutó frente Juan Ríos, ganó por puntos y la crónica destaca ?Espléndido físico, el del debutante Cardona quien le ganó a Ríos (…) Es joven y tiene espíritu de peleador, dos condiciones que deben ser tenidas en cuenta para sus futuras presentaciones?. Memorables fueron sus combates con Gastón Lenti. Luego del primero, que mantuvo en vilo a los espectadores, se impuso un segundo choque. ?Será de no perdérselo un nuevo asalto entre Nearco Cardona y Gastón Lenti, el sábado pasado dieron muestras de las más apreciables condiciones para el boxeo? se anticipaba en el diario local. Quienes vieron la primera pelea me han contado que fue una verdadera batalla y la crónica no va en menos cuando dice: ?Un peleón hicieron estos dos valientes aficionados. Recios, fuertes y aguantadores desde el comienzo del combate, imprimieron a las acciones gran reciedumbre propinándose a través de los cuatro rounds, un castigo tal, que cualquiera de los dos de no haber tenido un espíritu combativo tan amplio, hubiera hecho abandono del ring. Tanto Lenti como Cardona fueron objeto de una ovación extraordinaria al hacer abandono del cuadrilátero?. La segunda no tuvo nada que ver con la primera.
Equivocadamente lo anunciaban como liviano, era un mediano grande que terminó entre los medio pesados. Después de algunos reveses se puso bajo la tutela de Jess Martínez, destacado boxeador, propietario del entonces famoso Rancho Chico y reapareció venciendo por K.O. a Luis Sardi. Luego de este triunfo se destacó el trabajo hecho por Martínez, calificándose a Cardona como ?combatiendo en excelente forma bajo la dirección de Jess Martínez, habiendo progresado mucho y teniendo una condición poco común entre la de los hombres de su categoría como es la de ser rápido y muy ágil?.
Fue semifondista en el club Santamarina, también en el Estrella de Azul y compartió su nombre junto a Raúl Sagrera, Héctor Cepeda, Raúl Angerami y Alberto Daher como representantes del club Ramón Santamarina para intervenir en el Campeonato Argentino que organizaba la Federación Argentina de Box. Junto con Kid Reformito, otro de sus grandes rivales, inauguró los festivales boxísticos del club Independiente, pelea que fue completada con una serie de exhibiciones de púgiles novatos. También ofició de árbitro en el club Santamarina y tal vez la pelea de mayor calidad que le tocó dirigir fue la de Raúl Angerami frente al marplatense Adolfo Igriega.
Pero si hay algo diferente en la campaña de Nearco, más allá de sus vibrantes peleas, es ese toque de romanticismo que puso a la manera de aquellos trashumantes que recorrían los pueblos buscando rivales, imbuidos del noble espíritu de la puja deportiva y la esencia del ?Sportman? espléndidamente resumida en unas pocas sentencias por la Revista Punch en 1850.
Puede leerse en la historia de John Sullivan, en la del propio Jack Johnson o en los históricos Cuentos del ring, de sir Arthur Conan Doyle, anuncios similares a los que hiciera Nearco en Azul, cuando en el diario La Provincia se publica: ?Hemos recibido una carta del pugilista tandilense Nearco Cardona, desafiando por intermedio de La Provincia tanto a Cuevas como a Fortunato Carrá. Nos dice en su carta Cardona que se halla ahora bajo la dirección del profesional panameño Jess Martínez, lo que le ha permitido modificar su estilo de lucha y adquirir conocimientos abundantes?. Agregaba Cardona que no tenía inconvenientes en enfrentarlos en Azul. Pero no fue el único. En Olavarría, en el diario El Popular, un título a dos columnas decía: ?Busca adversario en ésta, un boxeador? el texto era el que sigue: ?El señor Nearco Cardona de Tandil, boxeador que se tiene fe, quiere pelear en Olavarría con un adversario de su categoría y en ese sentido nos ha dirigido una carta en la que nos solicita comuniquemos a los promotores que deben dirigirse personalmente o por carta a 9 de Julio 452, Tandil, para arreglar condiciones. Complacemos al boxeador tandilense con estas líneas?.
Para ser un verdadero deportista no es necesario conquistar ningún campeonato. Como un amateur más, logró elogios poco comunes para un semifondista y un reconocimiento -que poco se ve por estos días- al alto espíritu y a la entrega deportiva, más allá de ese fascinante arrojo aventurero, propio de las épocas de los gentilhombres, de desafiar por los confines con noble elegancia a quien se animara a ponerse enfrente. Un directivo de un refinado y selecto club inglés sentenció: ?Si los boxeadores no pueden ser caballeros, haremos con los caballeros boxeadores?. Nearco era un caballero que fue boxeador.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios