El cabañero
Con tantas cualidades a la vista me siento frente a este señor que acusa 84 años, tandilense, de bajo perfil que ama sus raíces y las tradiciones del campo. El se describe como un hombre con poca escuela; sin embargo, por sus conocimientos y buen criterio, es de consulta permanente en las cuestiones del campo.Antonio y yo nos sentamos en la sala de entrevistas y lo primero que le pido es disculpas por haberlo levantado de la siesta, cuando el día anterior le solicité entrevistarlo. Se ríe y percibo que esa cortedad al otro lado del teléfono no era de enojo, sino de asombro e intriga, ¿por qué lo llamaba? Le explico a este hombre al que todo Tandil conoce, especialmente la gente de campo, que sabedora de su rica historia de vida, me interesa escucharla y compartirla con los lectores. Antonio me mira y se sonríe antes de empezar a contar:-¿Sabe usted? Mis amigos me decían que iba a ser cabañero, pero en realidad no estaba seguro? comencé comprando hacienda buena, allá por los setenta y ese fue el inicio, hasta que terminé siendo cabañero de La Paz que ya tiene 35 años.-¿Continúa usted al frente?-Sí, aunque mi hijo mayor (Antonio Luis) ahora se ocupa casi de todo; a mi otro hijo Manuel, en una oportunidad cuando era adolescente, le quise llevar al campo pero no le gustó mucho, prefirió seguir estudiando y terminó como contador.-¿Está orgulloso de lo que consiguió con La Paz?-Sí, aunque nosotros siempre hicimos un trabajo simple y tal vez cometimos un error porque no llevamos pedigree y ahora la cabaña está en un momento donde podría tener toros que no harían mal papel en ningún lado.Me alcanza la revista Todo campo que edita la Cooperativa Agrícola Ganadera de Tandil y Vela, la revista de los socios y allí en una de las páginas de excelente edición aparece un artículo titulado ?Remate anual Aberdeen Angus: disfrutamos de un excelente día de sol en el predio de la Sociedad Rural de Tandil, donde la cabaña La Paz, de Antonio Grandío llevó a cabo la realización de su 32do. Remate anual. Esta vez con 90 toros puros por cruza Aberdeen Angus y 100 vaquillonas Aberdeen Angus para entorar, de 14 a 17 meses. La cabaña La Paz presentó a su toro padre Sacarías 16 de San Agustín con gran aceptación por su volumen de carne y blandura, costilla, un muy buen ejemplar??Mientras leo la nota aflora el orgullo de este hombre sencillo que dedicó toda su vida al campo y que viajó mucho por estas cuestiones y hoy dice ?con una pizca de nostalgia – que debió haber viajado un poco más pero a otros lados: ?tal vez dediqué demasiado tiempo al trabajo, no lo sé? pero es que en el campo no hay feriados es todo trabajo y si a uno le gusta es apasionante?.Don Antonio fue presidente de la Cooperativa Agrícola Ganadera allá por 1983 ?señala- por esas cosas de la vida, me tocó y traté de hacer la mejor gestión, aunque eran tiempos muy difíciles. Allí tengo a mis amigos a los que veo todas las mañanas, en la cocina tomamos mate y charlamos del campo y otras cosas.-¿Nació en la ciudad?-En Cerro Leones, pero me crié en los Bosques de Figueroa, donde mi padre arrendaba un campo chico y allí vivíamos. Iba a la escuela de Cerro Leones, llegué hasta quinto grado, no había más. Entonces se decidió poner un colectivo para que pudiéramos estudiar en Tandil, yo estaba muy contento porque siempre me gustó estudiar, pero había que reunir once chicos para que no nos saliera tanto el colectivo, pero no llegamos a ese número y me quedé con las ganas de terminar sexto.-¿Andaba bien en la escuela?-Sí, principalmente en matemáticas. Sacaba nueve, diez, de ocho no bajaba nunca.-¿Cree que su hijo Manuel heredó de usted el amor por los números?-Puede ser que haya sucedido eso con Manolo y Antonio también porque es rapidísimo con los números.Amar las raíces-¿Ayudaba de chico a su papá con la siembra, la cosecha?-Sembraba papa, realmente me gustaba vivir en el campo y al final uno termina llevándolo en el alma como una pasión. La gente de campo aprecia mucho lo propio, las tradiciones, se siente orgulloso de sus costumbres. Es diferente al que vivió toda su vida en la ciudad y no conoce lo que es estar en medio de la inmensidad, es otra cosa?-¿Está hablando de sensación de libertad?-Claro y también arraigo, es muy diferente a la vida en la ciudad. -¿Cómo conoció a su esposa, Alicia Beatriz Poli?-En un baile de campo, ella era de la zona, teníamos diecisiete años y ella quince, estuvimos cerca de ocho de novios hasta casarnos.-¿Antes los noviazgos eran más largos, distintos?-Seguro, hasta uno se olvidaba que tenía novia (risas).-¿Cómo es eso?-Ahora si no están todo el día juntos les parece que no hay noviazgo. Yo a veces tenía que irme a trabajar y estaba por lo menos un mes lejos? y ni me acordaba, pero eso no significaba que no la quería, eran otros tiempos.-¿Mejores o peores?-Otros tiempos.-Ya que estamos hablando de otros tiempos, ¿qué cosas positivas rescata de la actualidad y también del tiempo que pasó?-Antes se tenía más respeto por los padres, ahora, y no digo que esté mal sino que a uno que tiene sus años a veces le choca porque está acostumbrado a otra cosa?. los chicos son más extrovertidos? -Y usted me decía que a la gente mayor le cuesta adaptarse a estos cambios tan drásticos.-Y sí, choca un poco y me cuesta hasta con los nietos, aunque son muy buenos chicos.La cultura del trabajo-¿Cómo vio que fue cambiando a Tandil? ¿Hay algún episodio en particular que recuerde?-La inundación del 54, del club Independiente para atrás era todo baldío, cambió muchísimo y creció. Es totalmente distinto. No quiero decir que no me guste, porque está avanzado, moderno, hay comodidades que ni las pensábamos antes.En el campo, cuando era chico y llegaba la noche, nos alumbrábamos con una lamparita chica a querosene, después con el tiempo vino el sol de noche, ¡qué gran cosa, como iluminaba! Mi mamá se ocupaba de las cosas de la casa, de los hijos, escuchábamos radio? fútbol los domingos y alguna que otra información porque no piense en una radio de ahora, estamos hablando del año 1936 más o menos, era un aparato grande con tres o cuatro baterías enormes, ocupaba mucho espacio, pero era lo que había y no conocíamos otra cosa.-¿Se hacía una vida más familiar? Se lo pregunto porque ahora mientras la madre hace una cosa, el padre mira tele, los chicos están en la computadora y a veces falta el diálogo. -Hablábamos muchos los hermanos (dos mujeres más y un varón fallecidos) con nuestros padres, era otra cosa, había más respeto. Ahora, como dice usted cada uno está en lo suyo y es una pena porque en muchas familias cuando se pierde el diálogo, por lo general pierden mucho los hijos; pero en fin, son otros tiempos. Pero antes, reitero, había más respeto hacia los padres, los maestros, la directora y si le decíamos algo nos ponían de plantón en el rincón.-¿Cómo ve el auge de la edificación en Tandil?-Como algo muy positivo, no podemos ir en contra de los avances, sería un poco mezquino querer que todo siga igual. En la vida nada es así, pasa con los seres humanos, con las ciudades, las empresas, todo está en constante cambio.Hijos, nietos y la tecnología-¿Cómo se lleva con la brecha generacional?-Muy bien felizmente, nos queremos mucho nietos y abuelos.-¿Cuántos nietos tiene?-Cinco, Marcos, Candelaria, de Antonio; María José Juan Manuel y Gastón, de Manolo. Todos muy celosos con la abuela (se ríe), son buenos chicos y los queremos mucho. A veces hay que entenderlos porque tienen un lenguaje particular, con esto de la computadora, pero hay que hacer el esfuerzo para no quedarse atrás.-Es que son chicos que han nacido con un celular en la mano y el mouse de la computadora en la otra.-Que son dos cosas necesarias, para estar comunicados, pero a esta edad no sé, no me llama la atención. Tal vez si hubiera tenido la oportunidad de conocerlas antes, pero ahora es para los jóvenes, yo me dedico a leer o a charlar con amigos o mi señora.-¿Qué sintió cuando su hijo Manolo se recibió de contador?-Una felicidad inmensa, una emoción muy grande, era jovencito tenía 23 años, con su mamá estábamos muy felices.Un fiel lector-¿Cuáles son sus actividades actuales? Más allá de dormir una buena y reparadora siesta de la que lo levanté para concertar esta entrevista? ¡espero que me perdone!(Se ríe)-Quédese tranquila. Al campo voy poco, no demasiado, pero desde aquellos tiempos en que fui integrante de la Cooperativa Agrícola Ganadera me quedó eso de ir todas las mañanas a charlar, a ver cómo están las cosas. Fui gerente, como le contaba hoy en años muy difíciles.-¿Cómo le cayó el cierre de la Agrícola Ganadera, del Banco Comercial?-Me parecía mentira que pudiera suceder eso, fue tristísimo para la gente de Tandil. No sé cuáles fueron las circunstancias de la Agrícola Ganadera, a veces los hombres hacemos cosas que no están bien y después ocurre eso. Tampoco había medios como para llevar un control de todo lo que estaba alrededor, se expandió mucho a nivel provincial y no se podían hacer los suficientes controles. No creo que haya habido mala intención, pero sucedió y fue una pena.Lo del Banco Comercial no tiene explicación y a muchos, por varios motivos, los dejó sin palabras.-Volviendo a cosas más gratas, ¿tiene hobbies?-Me gusta mucho la lectura, todo tipo de lectura. No tengo un autor preferido pero leo, leo, además me gusta estar informado.-¿Nos lee a nosotros?-Todos los días a las cinco de la mañana oigo la moto que deja El Eco de Tandil y allá voy a buscarlo, ya es una rutina que no me puede faltar. Mundo interior-¿Qué cosas lo ponen feliz?-Mire, soy un agradecido a la vida, tengo 84 años y los llevo bien, tengo una familia, amigos, mi amor por el campo y hago lo que me gusta.-¿Qué le cae mal?-La inseguridad. ¡No tendría que haber tanta! Antes un muerto era una noticia nacional, ahora es algo de todos los días.-¿Es viajero?-Voy donde está lo que me guste, donde hay remates de toros, exposiciones. Antes iba siempre a Palermo, ahora un poco menos. Viajo a los remates y exposiciones regionales.-¿Y a conocer por el sólo placer de viajar?-Ese es un error que cometí, lo hice muy poco. Estaba absorbido por el trabajo, la cosecha, la siembra, tal vez demasiado absorbido, no sé? aunque si viviera de nuevo no sé qué haría?-Se dice que uno aprende a vivir, viviendo-No nos dan un manual (risas)-¿Alguna vez estuvo en la política, tiene alguna bandería?-No, prefiero que las cosas sean libres de hacer, decir, resolver.-¿Cómo ve el país?-Más o menos. Me refiero a la actividad nuestra que es la que he vivido. Hemos tenido épocas mejores, sin tanto control de parte del Estado, es muy exagerado esto de las medidas al campo.-¿Es un hombre optimista?-Sí, por supuesto. Argentina tiene mucho potencial, va a salir adelante.El Estado y el campo-¿Por qué la carne está tan cara siendo el nuestro un país ganadero?-Tal vez está un poco cara en este momento, quizás estuvo muy barata en otro. La producción se cayó y la carne tira a escasear. Hace un año y pico se vendía una vaca en 450 ó 500 pesos, ya por tener su cría, que eso era también una injusticia. Se vendía un animal gordo a poco más de dos pesos el kilo y llegaba a la mesa a diez o doce pesos. Sí, hoy quizás es mucho, porque no se supo nivelar.-¿De quién es la responsabilidad?-Del Estado, porque no dejó al productor que tuviera un margen en su actividad.-¿Cómo se encuentra el productor hoy?-El de carne, mejor; la soja sabemos que está bien pero el trigo está demasiado controlado con valores muy bajos.Los amigos de entonces-¿Cuáles son sus programas de radio o televisión preferidos?-Los del campo, por sobre todo. Pero veo noticieros, fútbol que es lo que más me gusta. ¡Soy hincha de Independiente, con dos hijos de Boca! ¿Lo puede creer?-¿Discute por fútbol o política?-Tengo mis convicciones, pero si las discusiones no son constructivas no sirven para nada y pelear por pelear no tiene ningún sentido.-¿Cree que tiene alguna asignatura pendiente?-No, felizmente me ha ido bien, soy un hombre agradecido a la vida. Me costó mucho esfuerzo hacer algo porque comencé de cero, pero lo logré. Mis padres me inculcaron la cultura del trabajo, cosa que traté de hacer con mis hijos y creo que lo logré.-¿Existe en la actualidad la cultura del trabajo?-No sé en otros rubros, pero en la gente de campo sí, porque ama lo que hace y el que se apasiona por lo que hace siempre va a estar feliz con los logros, fruto de su trabajo.-¿Qué rutina diaria no dejaría?-La de ir todas las mañanas a la Cooperativa Agrícola a charlar con mis amigos, toda gente de trabajo de la que siempre aprendo algo nuevo.
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