El campo aguarda el llamado del Gobierno: aceptará conversaciones con ministros con “poder de decisión”
De esta manera, la cuestión de las retenciones estará, por supuesto, en el debate entre las partes, pero la falta de acuerdos inmediatos no significará la ruptura inmediata de las negociaciones y que no se puedan resolver otros temas.
De hecho, existen hoy cuestiones acuciantes, como los estragos de la sequía, las exportaciones de carne y granos, la situación de las economías regionales y de la lechería, entre otros. El dirigente ruralista aseguró que la reunión con el Gobierno, aunque no fuera con la presidenta Cristina Kirchner, puede ocurrir siempre que se realice con algún “ministro con capacidad de decisión”. Otras versiones indican que desde que el campo decidió el pasado jueves levantar el paro que había anunciado, comenzaron algunas conversaciones informales con referentes oficiales.
El pasado fin de semana trascendió que la posible reunión con el Gobierno debería ser con interlocutores, funcionarios de alto nivel, que allanarían el camino a Cristina Kirchner cuando las eventuales conversaciones avancen. Entre los nombres que figuran para sentarse a la mesa de negociaciones se encuentran los del jefe de Gabinete, Sergio Massa, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y la ministra de la Producción, Débora Giorgi.
Uno de los directivos gremiales de FAA, Omar Barchetta, advirtió hoy en declaraciones a Radio Rivadavia que “el día 20 tenemos la Fiesta Nacional del Trigo y ahí vamos a hablarle al país, espero que lleguemos a esa fecha con algo”. Advirtió que de lo contrario “ese día se le pondrá fecha al paro: queremos una solución, y esto no se arregla con voluntarismo”. En la agenda, las retenciones son un tópico conflictivo porque FAA presentó un proyecto al Congreso con segmentación de retenciones, el gobernador santafesino Hermes Binner pidió la suspensión por 180 días mientras que otros sectores solicitan directamente su eliminación. Sin embargo, desde el Gobierno hicieron saber que las retenciones no se tocan, por lo que el agro podría colocar un paraguas sobre el tópico en el primer encuentro para destrabar la situación.
El sector rural considera que el nivel actual de retenciones le quita rentabilidad a los vapuleados productores pequeños y medianos, que constituyen el 87 por ciento de la fuerza agraria. Además, reclaman liberar las exportaciones de carnes para que cese la liquidación de vientres ya que mejores ingresos permitirían alimentar al ganado jaqueado por la sequía. Otro de los puntos que preocupa es la demora en poner en marcha los beneficios de la Ley de Emergencia Agropecuaria, que tampoco está aplicada en su totalidad.
La frase “no llueve pasto”, en referencia a que mejoró la situación de recarga hídrica en algunas áreas agrícolas, se repite con frecuencia para advertir que el crecimiento de las lleva su tiempo. En tanto, sigue el conflicto entre tamberos y las industrias lácteas, debido a que éstas no pagaron el precio convenido de un peso el litro, a lo que se suma el quebranto de pequeños tambos e incluso la retirada de empresas extrajeras, lo cual constituye otro tema para la futura mesa de negociaciones.
Buena parte de los ruralistas desconfían de que pueda haber un verdadero cambio en materia de políticas agropecuarias, y asignan mayor importancia a la búsqueda de una conformación parlamentaria más favorable a partir de las elecciones de octubre, por lo que seguirán sus contactos esta semana con agrupaciones partidarias.
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