El campo de Tandil suma broncas y adhesiones, pero se mantiene paciente en un conflicto abierto
Los productores agropecuarios del partido de Tandil, en consonancia con sus pares de todo el país, redoblaron ayer la apuesta y salieron en forma decidida a motorizar el paro de actividades de dos horas para el próximo lunes, al que adherirán la industria, el comercio y los servicios.
Los autoconvocados locales llevarán adelante durante la jornada de hoy una denominada ?campaña de concientización?, en la que a través de folletos y en el boca a boca explicarán las razones por las cuales ya no se trata de una demanda exclusiva del sector.
En esa tarea estarán desde la mañana en el centro de la ciudad, en las principales avenidas y en la calle Quintana, en Villa Italia, los íconos comerciales del pago chico. La Cámara Empresaria, por caso, a cuyos afiliados ya afecta fuertemente el conflicto, adelantó su adhesión a la medida de fuerza (ver aparte).
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Enojos, por doquier
Los temas que monopolizaron, desde la mañana, la bronca y los diálogos entre los productores ubicados a la vera de la Ruta 226, en El Paraíso, fueron la denuncia del Gobierno sobre la informalidad laboral del sector en Tandil y la judicialización de la protesta.
Desde temprano, los chacareros llegaron al piquete con un especial malhumor, y al mediodía hicieron sentir su indignación en la asamblea. No obstante, los referentes lograron llevar algo de calma a los más exaltados e intentaron mutar el pesimismo instalado por una mirada expectante en torno al paro del lunes.
Anoche, una numerosa asamblea trabajó en la faz organizativa de la medida que busca lograr mayores adhesiones, mientras se esperan decisiones de importancia para el lunes por la noche, fecha en que finaliza la iniciativa que bloquea el paso de granos a exportación y ganado vacuno a faena.
La batalla, día tras día
Claudio Ersinger, el dirigente lechero que se ha convertido en uno de los referentes ineludibles del reclamo tandilense, le dijo anoche a El Eco de Tandil que ?estamos organizándonos para el paro del lunes. Mañana (por hoy) estaremos distribuyendo folletos en las calles céntricas, en las avenidas España, Rivadavia, Colón, en la calle Quintana, en toda la parte comercial de la ciudad. Se trata de una campaña de concientización a nivel local de la medida de fuerza?.
-Ya hubo pronunciamientos a favor de la medida, como por ejemplo el de la Cámara Empresaria.
-Sí, la Cámara nos dio su apoyo y nos manifestó su adhesión. La realidad es que muchos comerciantes locales se han pronunciado a partir de la importante caída en las ventas que ha tenido el sector. Mucha gente quiere salir el lunes, quiere venir a la Ruta, así que estamos trabajando.
-El retoque a las retenciones móviles, en lo que respecta a los mercados de futuro, no ha sido bien recibido por las entidades. En Tandil, ¿se entendió de la misma manera?
-El mensaje del jefe de Gabinete (Alberto Fernández) ha creado un poco de confusión, porque hay algunos que piensan que la solución que presentó en su discurso por cadena nacional debería conformarnos y bajarnos de las rutas. Pero la verdad es que lo que anunció no soluciona absolutamente nada de lo que estamos reclamando, simplemente lo que ha hecho es prevenir. Ante un aumento exorbitante del precio internacional de la soja, bajarían las pretensiones de retención del Gobierno. Obviamente que eso no conforma a nadie. La prueba es que los productores a nivel nacional han redoblado el esfuerzo, y están trabajando fuertemente en la organización del paro del lunes.
-En este contexto, ¿han testeado ante las bases locales qué es lo que puede pasar cuando venza la medida de fuerza el lunes por la noche?
-La idea que hemos estado debatiendo en la asamblea es que esto va para largo. Evidentemente es un conflicto que no se resuelve en una sola batalla; acá hay que ir ganando posiciones día tras día, hay que sumar adhesiones de distintos sectores. Ahora vamos por la parte comercial, industrial, los empresarios, los obreros, los profesionales… Lo que hay que entender es que este conflicto se transformó en algo institucional porque el Gobierno así lo decidió. Hoy en día es un problema difícil de resolver. Ya no es algo sencillo porque el Gobierno se ha debilitado mucho y todo el interior está reclamando que este problema se termine en forma definitiva. Y la gente de las grandes ciudades se ha sumado también, aunque no tiene tantas posibilidades porque está en otro tipo de problemas. El interior siente que el reclamo va mucho más allá de lo sectorial, porque ya no trabajan los comercios, por ejemplo. Debemos lograr que este Gobierno entienda que corregir una mala decisión no lo va a debilitar tanto como haber prolongado este conflicto.
Judicialización y trabajo informal
-Diversas interpretaciones aseguran que el Gobierno profundizó su estrategia ofensiva con la judicialización del conflicto, y que en su idea de esmerilar ya suman ocho los detenidos por los cortes de ruta. ¿Cómo lo evalúan los autoconvocados locales?
-Es parte de la campaña, es un paso más que da el Gobierno para amedrentar, para asustar a la gente. En definitiva, se buscan excusas, flancos para debilitar al otro, discordias entre los miembros de la Mesa de Enlace, diferencias raciales, sociales, económicas… Son mecanismos que la gente que está en el Gobierno está utilizando. Están convencidos de que están en campaña electoral y no es así. Ganaron las últimas elecciones y tienen que gobernar, que significa, entre otras cosas, solucionar problemas. Lamentablemente, lo están manejando como si estuvieran en campaña.
-Imagino que la denuncia por informalidad laboral del sector en el partido de Tandil no cayó nada bien entre los productores…
-Mire, hoy a la asamblea del mediodía vino gente muy enojada, gente que nunca había venido, dolida por esa declaración de Fernández. Se conformaron un poco cuando comentamos que habíamos tomado contacto con la gente de Uatre, que la gente del Ministerio de Trabajo había salido a aclararlo. También me pasó cuando tomé contacto con gente de la ciudad y se manifestó muy enojada porque Tandil estuvo específicamente mencionada con una cuestión que es falsa, agraviante, y que está absolutamente alejada de la realidad. Pero ya lo he respondido: Quien hace el anuncio del 84 por ciento de trabajo informal en Tandil es el mismo Gobierno, que sostiene que la inflación es del 8 por ciento anual. Así que los datos son poco creíbles.
-Si las cifras están tan alejadas de la realidad, ¿cómo se interpreta que el Gobierno las haya lanzado, eligiendo a Tandil como peor ejemplo?
-Lamentablemente nos va a costar un trabajo importante sacarnos este mote que nos han puesto. Obviamente es un disparate. Igual, a nosotros, que somos los afectados, nos enoja. Buscamos algún tipo de explicación, pero verdaderamente nos cuesta mucho encontrarla. Hay especulaciones por la participación tandilense en hechos que irritan al Gobierno, pero son especulaciones. Debemos defendernos con datos precisos, con información correcta, con gente que pueda demostrar en los ámbitos que corresponda que esos datos son falaces. Porque esto nos genera un daño muy grande a todos los tandilenses, no sólo a la gente de campo.
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