El campo mira con preocupación los efectos de la sequía y espera lluvias para el martes
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Los productores agropecuarios de Tandil contemplan con preocupación los efectos de la sequía que afecta a los partidos vecinos de Azul, Rauch y Benito Juárez, mientras aguardan con ilusión las lluvias pronosticadas para la semana entrante.
Las precipitaciones registradas en esta ciudad durante noviembre y diciembre evitaron que el campo caiga en la situación acuciante que viven las localidades linderas, a instancias del fenómeno de La Niña.
Al analizar el panorama local, el ingeniero agrónomo Guillermo Cavalleri indicó que la sequía “acá no tiene todavía la severidad que tiene en Azul, donde hace 20 días que no llueve y las últimas aguas fueron más escasas”.
El vicepresidente del Círculo de Ingenieros Agrónomos explicó que durante diciembre cayeron en Tandil entre 40 y 50 milímetros, lo que provocó que los suelos llegaran a enero con mayor concentración de humedad.
“La expectativa de los pronósticos es que a mediados de enero haya alguna lluvia de no mucha intensidad, de no mucha cantidad, pero que haya una recarga y que después, en febrero, se normalice”, adelantó.
Los cultivos
Con respecto a la evolución de los cultivos ante este panorama, Cavalleri precisó que “en la medida que llueva la semana que viene, no habría problemas con los cultivos de gruesa en la zona, en términos generales”.
El éxito de los sembrados depende de que se cumpla la recarga mínima de 20 ó 25 milímetros que se aguardan a partir de las pronosticaciones extendidas y continúe lloviendo con normalidad.
En cuanto al ánimo de los productores que están en contacto diario con el campo, manifestó que “hay preocupación porque en estos días se ha acentuado mucho la sequía con la temperatura alta, el viento seco; hay mucha transpiración y obviamente, la poca humedad superficial que había se ha perdido”.
Pero confió en que “en la medida en que haya la semana que viene alguna lluvia significativa, esto no tendría una incidencia importante para lo que es el partido de Tandil”.
Por el contrario, “empezaríamos a tener efectos en los cultivos de cosecha gruesa; en maíz y girasol, principalmente, y después, en la soja de segunda, que se ha sembrado y no ha emergido por falta de humedad, se perdería rinde”.
En cuanto al contexto del mercado, sostuvo que el precio del maíz mejoró un 8 por ciento debido a la sequía que afecta a la zona núcleo del cultivo, en el sur de Santa Fe y de Córdoba y norte bonaerense, donde se estima que se perdieron entre 7 y 8 millones de toneladas.
Recordó que “en maíz y trigo el mercado sigue intervenido, así que tampoco es fácil comercializarlo. Esto también determina que si bien pueden tener buenos valores internacionales, localmente no los podés realizar”.
Los coletazos
El ingeniero afirmó que más cerca de Rauch, Azul y Benito Juárez “el efecto de la sequía es más marcado y no sé si se revierte con las lluvias de la semana que viene”.
Consultado sobre la incidencia que podría tener la merma de la producción agropecuaria en los alrededores, consideró que “Tandil comercialmente está muy relacionada a las ciudades aledañas, entonces seguramente si hay un problema en esas ciudades, en el comercio o lo que es la industria, repercute. Por ahí no directamente, pero indirectamente sí. Convengamos que las ciudades que están cerca económicamente dependen mucho de Tandil o Tandil depende mucho de ellas”.
Cavalleri concluyó que “en la medida en que nosotros no tengamos un problema importante pero sí los pueblos vecinos, también nos va a tocar a la ciudad”.*
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