El caso de un tandilense que refleja la importancia de la donación de órganos
Enrique Zampatti, Beto para muchos, comenzó a enfermar de las vías respiratorias, esos padecimientos invisibles e impiadosos. Los médicos le diagnosticaron EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), el tristemente célebre padecimiento que sufren un 25 por ciento de los fumadores. Sin embargo, si bien Beto fumaba, no sólo contrajo la enfermedad por la nicotina, sino también por haber trabajado durante años en las canteras y haber padecido TDC, un tipo de tuberculosis cuando era joven.
Según Jimena Chávez, quien fue su enfermera durante esos días, la EPOC agrupa a un conjunto de patologías respiratorias que obstruyen el paso del aire y que causan un daño progresivo a los pulmones. Cuando la enfermedad es avanzada, se torna irreversible.
De esta forma, Beto fue internado en su casa, con una nutrición adecuada y oxigenación permanente. Sin embargo, cuando cumplió 50 años, el padecimiento se volvió más fuerte y comenzó a sufrir episodios muy severos de hemoptisis, dolencia que consiste en la aparición de manchas de sangre en el pulmón.
De manera urgente, dictaron su traslado al Hospital Municipal ?Ramón Santamarina?, donde el paciente fue entubado y conectado a un respirador artificial. Pero, para ese entonces, su salud era muy débil y Beto tuvo que ser derivado a Capital Federal en ambulancia. La Fundación Favaloro lo vio llegar, deteriorado, junto a la incansable compañía de su esposa Dora. ?Cada minuto, cada segundo es un sufrimiento y más aún cuando ves las condiciones en que está tu ser querido?, contó ella por teléfono, con voz quebradiza.
Allí el panorama parecía desalentador. Sus pulmones estaban prácticamente consumidos. Afirman los especialistas que, lo que logra la EPOC, es dejar un rastro negro en las cavidades respiratorias. Entonces, Beto pasó a formar parte de la lista de Emergencia Nacional. Necesitaba un trasplante bipulmonar, de eso dependía seguir con vida.
?Luego se presenta la gente del Incucai, el médico que va a hacer el procedimiento y una psicóloga de contención para el familiar. Me explican que es una situación muy difícil, que como puede ser en unas horas, puede ser en un mes, más aún con los pulmones, que se deterioran muy fácil en el traslado?, narró Dora Gallastegui, maestra de música de los jardines 903 y 906.
Mientras tanto, Jimena Chávez, enfermera particular de Beto, comenzó una campaña para buscar posibles donantes. Lo que se inició como una cadena de mails desde Tandil se expandió a muchos rincones del país, donde la urgente historia fue difundida y a su paso recolectó oraciones y esperanzas.
Tuvieron que pasar tres días de nervios, miedos e incertidumbres hasta que apareció un donante. La operación duró muchas horas pero, finalmente, no funcionó y Enrique Zampatti falleció. Cuando Dora se enteró, su tristeza fue indefinible. Ni el consuelo de parientes, ni el de los profesionales, sirvieron para apaciguar su dolor. ?Fue muy difícil, uno está en shock en esos momentos?, contó meses después.
?Hay que destacar los profesionales que tenemos en Tandil, que lo atendieron y se dieron cuenta que le podían dar una esperanza?, agregó, para finalizar con un aprendizaje de toda su vivencia: ?Hay que apostar a que todos donemos los órganos, porque es sumamente necesario?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSobre la donación
de órganos
Dar esperanza y salvar vidas, de eso se trata. El trasplante se produce cuando toda alternativa para recuperar la salud del paciente se ha agotado y sólo es posible gracias a la voluntad de las personas que dan su consentimiento para la donación.
Para Jimena Chávez, enfermera profesional -matricula 14.003- y encargada del cuidado de Enrique Zampatti, la donación de órganos es una cuestión fundamental y poco divulgada. ?Creo que es un tema que no se difunde demasiado, desconozco que haya charlas informativas. Lo fundamental de la donación de órganos es salvar vidas. Porque una persona fallecida puede salvar más de siete vidas. Además de que hay poca información, la gente pasa por un momento doloroso, como es la muerte de un ser querido, y ni siquiera piensa en la posibilidad de donar órganos?, afirmó la profesional de la salud.
Asimismo, aseguró que lo más complejo en estos casos es la compatibilidad con el donante. ?Además de la compatibilidad por los estudios de sangre, sucede lo mismo con el sistema antígeno leucocitario humano, que cumple con la función de diferenciar lo propio de lo ajeno y asegura la respuesta inmune, capaz de defender al organismo de algunos agentes extraños. Esto es importante para que no se produzca el rechazo del órgano, ya que es ajeno al cuerpo trasplantado?, explicó la enfermera Chávez.
Por último, argumentó la necesidad de que el interesado manifieste la voluntad de ser donante: ?Lo importante es manifestar, en el hospital, cuando te hacés el documento o en tu familia, que uno quiere ser donante para que, en el momento del deceso, se produzca su voluntad?.
Testimonios
deslumbrantes
Hay cifras que simbolizan la importancia de un debate muchas veces relegado. Hoy en día, en el Incucai, hay 5901 pacientes en lista de espera y se realizaron más de 50 trasplantes en lo que va del 2010. En nuestro país, los órganos que se trasplantan son riñón, hígado, corazón, pulmón, páncreas e intestino.
En la página web del Incucai (www.incucai.gov.ar), abundan los deslumbrantes testimonios de gente que decidió donar órganos para salvar otras vidas. Como el caso de Alejandro T., quien narró su historia como padre de familia:
?Pensábamos que la donación no era para nosotros. Hasta que un domingo al mediodía, un accidente hizo que en un par de horas nos encontráramos con Antonella muriendo. No lo habíamos charlado antes, pero con mi esposa decidimos donar los órganos de nuestra hija de 6 años. Lo hicimos no por cómo murió, sino por cómo vivió. Porque la donación tiene más que ver con la vida que con la muerte. Si uno no dona su afecto, su tiempo, su vida todos los días a quienes tiene al lado, ¿cómo va a pensar en donarle algo a alguien que no conoce? Hay que vivir de tal manera que cuando uno muera lo único que le quede por donar sean sus órganos, en este sentido decimos que donar órganos es donar vida. Pero no continúa la vida de quien falleció. Al donar podemos ayudar a otras personas?. *
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