El comedor Rinconcito de Luz cumplió diez años de lucha para paliar el hambre de Capitán Morón
La casa de Lucía Lamourne y el comedor Rinconcito de Luz están ubicados en Juárez 2157, en el barrio Capitán Morón. El 15 de septiembre pasado, esta vivienda solidaria cumplió una década brindando alimentos a las familias más necesitadas.
?El comedor arrancó hace 13 años, porque comencé haciendo sólo la fiesta del Día del Niño. Veíamos con mi nuera la necesidad que tenía la gente y decidimos poner un comedor. No teníamos medios, no tenía lugar?, recuerda Lucía con su mirada azul, diáfana, al borde de lagrimear de emoción.
Una vecina le prestó el quincho y, en el estreno del milenio, arrancaron con 48 chicos. ?En el 2001 ya tenía 208 niños?, recuerda Lucía y describe que su casa no tenía revoques ni pisos, pero igual alojaba los tablones hechos con puertas, cajones o maderas procedentes de los objetos menos pensados.
Actualmente, Lucía atiende a 36 familias completas que van a buscar los alimentos para cocinarse de lunes a viernes y los sábados recurren por su vianda que tiene hasta un postre casero.
-¿Qué la llevó a poner un comedor? A abrir las puertas de su casa…
-Toda mi vida fui así. Yo tengo mi historia también. Estuve con mis hijos… los crié bajo un puente.
-¿En dónde?
-En Cangallo, entre Ayacucho y Tandil. Después crié nueve chicos más que los abandonó la mamá y así seguí y sigo criando, acá lo vez… (señala con ternura a su pequeño nieto).
-¿Cómo llegó a Tandil?
-Empezamos a trabajar en un tambo y después compramos este terreno. Me tuve que quedar sola.
-¿Por qué? Su marido…
-No le gustaba lo que yo hacía.
-No entendió esta suerte de llamado comunitario…
-No, no lo entendió nunca.
-¿Cuántos años tiene Lucía? Perdón que pregunte…
-No, está bien. Yo nunca escondo mi edad, 56 años.
-¿No está cansada a veces?
-Y, muchas veces. Hay días que digo basta. Hay días que no somos dueños con mi hijo ?vivo con él-, de sentarnos a comer. Nos sentamos a almorzar y nos golpean la puerta.
-Es una referente en el barrio.
-Sí, encima me eligieron presidenta del barrio, de Capitán Morón, que empieza en Ijurco hasta Güemes y de Chapaleofú a Muñiz.
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Los gastos que genera la casa, con los servicios de luz y televisión por cable los solventa el hijo de Lucía, que tiene un taller mecánico en el fondo del predio.
Los alimentos para Rinconcito de Luz, los consigue a través de colaboraciones, tanto de particulares como empresas privadas: Las 2 Marías, Monarca, cuatro panaderías, El Reencuetro, Cagnoli, María le acerca pan y facturas. ?Hay muchísima gente y le debo mucho agradecimiento?, dice.
Asegura que ?no tengo ayuda del Estado. Por ahí, cuando están viniendo las elecciones siempre se acerca algún político y me trae. Hace dos meses ya no, pero me traían una vez por mes mercadería?.
-¿Le pide colaboración al Estado?
-Ahora pedimos para sacar una rifa. Espero que el señor Intendente autorice, porque yo con ese dinero quiero bajar el gas, ya lo pedimos con el barrio y lo están pasando. Me falta todo, hasta comprar una cocina, que me pierde por todos lados. Y las cloacas quiero poner.
Tengo otros proyectos; hacer otra cocina y la pileta de natación cubierta, que no me voy a morir sin hacerlo. Hay chicos que lo necesitan por los huesos, acá a la vuelta tengo una familia completa que tiene una enfermedad, la mamá y los cuatro hijos lo necesitan urgente. Hay mucha gente que necesita y pagar una pileta es muy caro.
-Sería un avance enorme para el barrio…
-Yo decía hacer la pileta y no que les salga totalmente gratis porque todo tiene un costo, el mantenimiento, alguien que esté para cuidar.
Los festejos
El sábado 18 de septiembre el barrio festejó los diez años de Rinconcito de Luz, gracias a una gran merienda que le acercó Rubén Arbeo, del PRO. María José, una vecina, se encargó de hacer una hermosa torta de cumpleaños.
En el balance, Lucía renegó porque desde la Municipalidad es ?la segunda vez que me fallan, no me trajeron el escenario?. De todas formas, actuaron los payasos y los chicos desataron su alegría.
Lucía tiene antecedentes en la organización de fiestas, porque cada Día del Niño comienza a las 9, con el desayuno, organiza juegos, consigue un castillo inflable y espectáculos para toda la jornada, y al mediodía ofrece un asado, porque Mirasur le regala media res. Se juntan unos trescientos chicos en Juárez al 2100.
Bajó la demanda
Lucía considera que en este tiempo ?hay mucho menos demanda. Tengo una familia que tiene 12 hijos y otra que tiene 9, son doscientos y pico de personas. Veo que los chicos están mejor, tienen menos hambre?.
En cuanto a las causas, analiza que ?hay chicos con hambre, pero no sé si esto de la Asignación (Universal por Hijo)… Yo hace un mes o dos veo que es menos lo que piden. Ahora vienen todos los días a buscar el pan, algún paquete de fideos y no me piden todo como antes. Ahora el sábado sí, vienen a buscar su comida con su postre?.
-¿La gente cómo recibe lo que le da?
-Lo recibe bien. Simplemente, no tengo ayuda.
-¿Ninguna madre se ofrece a pelar las papas o lavar las cacerolas?
-No, nadie.
-¿Por qué?
-Porque hay gente cómoda.
-¿No le da bronca?
-Son diez años… Acá viene Silvia, una señora que me trae y busca cosas, y el otro día a ella le molestaba que estén sentadas en los sillones mientras yo trabajo. Y bueno, es así. Hice el roperito y nadie es capaz de venir a arreglar la ropa.
-¿Cómo funciona?
-Cuando necesitan, vienen y llevan. Y además dejan todo tirado y tengo que volver a acomodarlo. Yo vivo cociendo, rato que tengo estoy en la máquina.*
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