El comportamiento de las hormigas que predice el clima

Comenzó su relato expresando su curiosidad por la naturaleza y aclarando que este estudio es un hobby, que lo realiza en su tiempo libre y que su profesión es otra. Aunque la intriga por saber cómo la gente de campo conoce de clima y tiene algunos indicadores que le dan pistas para decidir cuándo sembrar o no, lo motivó a llevar adelante la investigación.

Hace diez años comenzó a elaborar un registro sobre las hormigas en su hábitat natural. A pesar de haber intentado hacerlo colocándolas en un terrario, consideró que no mantenían el mismo comportamiento que cuando estaban en la naturaleza, cree que porque “se sentían observadas”, por lo que debió continuar con la observación en el campo, en compañía de la gente que trabaja allí todos los días y que ya las conoce.

Entre otros animales que también dan indicios sobre cómo será el clima, mencionó a la chicharra, que canta cuando hay mucho calor, mientras que el vuelo de las libélulas indican que va a haber viento con la lluvia. Del mismo modo, hay condiciones que determinan la variación de las condiciones climáticas que se aproximan, como la cantidad de hormigas que trabajan en un período, las filas que forman, la carga que llevan, cómo interactúan entre ellas y la forma en que hacen el hormiguero. Es decir que si hace mucho calor abren túneles secundarios, pero si hace frío llevan mucho cereal al hormiguero para que fermente, aumente la temperatura del lugar y finalmente se produzca el hongo que ellas comen. Eso sí, cuando cargan hojas muy grandes que alcanzan más de diez veces el tamaño de las hormigas provenientes de plantas cercanas al hormiguero, es señal de que se aproxima lluvia.

La clave fundamental para la supervivencia de cada una de ellas y de la comunidad en su conjunto es el alto nivel de organización y la comunicación, la cual realizan a través del olfato mediante la producción de hormonas que transmiten información al tocarse entre ellas.

“Ellas no se equivocan”, manifestó confiado el biólogo y reconoció que en ocasiones se equivoca en la interpretación de las señales del comportamiento. Al mismo tiempo que mencionó que el fenómeno de la urbanización causó que adquieran actitudes insólitas, como la ubicación en la parte trasera de los calefactores durante el invierno.

Por último, advirtió que el estudio se puede tomar como un complemento a la información científica sobre el clima, ya que por el momento no se atrevería a prescindir de ella y sólo guiarse por el comportamiento de las hormigas. Aún queda mucho camino por recorrer.

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