El conflicto, al día
Como cada año, el inicio del ciclo lectivo trajo aparejado un cúmulo de contratiempos que se ha hecho crónico en el sistema educativo argentino.
Como primera medida, la discusión salarial, demorada deliberadamente por el Gobierno provincial, entre otros, volvió a poner seriamente en riesgo el normal retorno a las aulas de unos diez mil alumnos tandilenses. Superado, no sin incertidumbre, el conflicto, enseguida surgirían nuevos escollos: Recorridos de los micros y garantía de transporte del alumnado a escuelas rurales, falta de mobiliario y hasta un paro de auxiliares oficiaron de botones de una muestra aún indescifrable para las autoridades.
Y éste fue apenas uno de los temas relevantes de una semana en la que Ejecutivo y Legislativo desempolvaron una pesada agenda.
La buena noticia para Tandil la constituyó el espaldarazo del gobernador Daniel Scioli, quien durante la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura llamó a sus diputados a aprobar la trabada Ley de Paisaje Protegido, que terminaría con las voladuras en las canteras ubicadas dentro de la poligonal.
Como agradecimiento al gesto, y confinando a un viejo cajón sus rabietas para con el mandatario bonaerense, Lunghi lo acompañó en La Plata en una serie de actos.
Mientras tanto, en esta ciudad se sucedían los reclamos. Por un lado el de los comerciantes minoristas, en desacuerdo con la aprobada ordenanza, fruto del consenso entre oficialismo y oposición, que regula las superficies comerciales. Por el otro, el de choferes de taxis y remises ?en negro?, que buscan mejores condiciones de trabajo. Todo hasta llegar a la inseguridad, la vedette de estos tiempos. El violento asalto a un colectivero hizo que los empresarios del sector decidieran medidas conjuntas, que mañana tratarán con la policía. En el ínterin, la Línea 501 no ingresará a Las Tunitas, barrio considerado de ?alto riesgo? por los conductores.
Sea por lo que fuere, el Estado municipal se autocalifica como un convidado de piedra en asuntos clave como la educación y la seguridad. Sin olvidar que había tenido similar temperamento en lo que hace a la vivienda.
Cuente o no tanto con argumentos para defender ese posicionamiento, está claro que los vecinos y sus necesidades muchas veces se encuentran en otra sintonía. Y esto, más allá de su capital ganado en las urnas, para la clase gobernante lugareña es un dato a tener en cuenta.
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