El consumo de carne cae, aunque prevén que el precio podría aumentar por la escasa oferta
Pese a que la gente deja de consumir carne vacuna y se vuelca por ejemplo al pollo, referentes tandilenses del sector anticipan que por la escasa oferta de cabezas el precio podría elevarse nuevamente durante el último trimestre del año.
?El consumo de la carne ha bajado significativamente, entre un 30 y un 40 por ciento? señaló Fernando Lopepe, productor y carnicero, antes de describir que la gente se está volcando sobre todo al pollo.
?El consumo de la gente se ha trasladado sobre todo al pollo, aunque también carne de cerdo pero no tanto. Porque la realidad es que la plata no le alcanza de todos modos y está consumiendo lo mismo, porque el poder adquisitivo es el mismo de hace mucho tiempo?, agregó.
Sobre los precios, señaló que ?acá el problema de fondo es la baja del stock de hacienda, que se verá reflejado durante un largo tiempo, por lo tanto tardará mucho para que todo vuelva a la normalidad?.
?Personalmente ?agregó- creo que la carne no va a bajar a pesar de que el consumo es muy poco, porque lo vemos en los precios de la hacienda para invernada que es lo que va a consumo, los precios del invierno fueron importantes?.
Por eso, anticipó que considera que ?a partir de octubre y noviembre podemos tener un alza en el precio de la carne, porque se ha caído mucho la cantidad de vientres, que es como la máquina de producir terneros, y los precios que se pagan son muy altos, de 8 y 9 pesos el kilo vivo de ternero, por eso creo que el precio de la carne no será bajo?.
En tal sentido, agregó que el consumo se recupera a partir de octubre, noviembre y diciembre. ?Es cuando la gente consume más carne y personalmente creo que si ese consumo crece, el precio tenderá a subir?.
Sobre las bajas, dijo que ?han sido mínimas porque los carniceros siguen con costos muy altos, baja el consumo, y al vender poca cantidad de carne no se traslada a las carnicerías, porque se debe seguir subsistiendo?.
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los expertos
Debido a una menor oferta de animales que se producirá en los próximos meses por factores naturales, estacionales y económicos, los expertos coinciden en que, entre fines de este año y principios de 2011, disminuirá nuevamente el consumo de carne por habitante entre cinco y ocho kilos, fenómeno atado a una nueva caída de la faena.
El consumo per cápita de carne, que ronda los 56 kilos, ya tuvo una abrupta caída a principios de año, ya que del primer cuatrimestre de 2009 al primer cuatrimestre de este año, pasó de 70,3 a 56,3 kilos por persona.
Uruguay acaba de quitarle a la Argentina el primer puesto en el consumo mundial de carne vacuna por habitante. Así, termina un reinado de más de un siglo, durante el cual nadie había amenazado nuestra orgullosa voracidad carnívora. La realidad es que Beatriz Luna, asesora de prensa del Instituto Nacional de Carnes de Uruguay, acaba de informar que este año cada uruguayo comerá 58,2 kilos de carne. Es un kilo y medio más que el consumo calculado por la Cámara de la Industria y Comercio de Carne de la RA (CICCRA), una entidad privada que compensa con datos propios la falta de información oficial. Dice que el año pasado consumimos 68 kilos y ahora, como consecuencia de la escasez y correspondiente suba de precios (70% en menos e un año), bajamos a 56,7 kilos.
La Argentina también había liderado la exportación de carne vacuna hasta los años 70. Pero desde entonces fue perdiendo peso en el concierto internacional, aunque conservando hasta hoy la emblemática imagen de calidad. Primero Australia, luego Estados Unidos y la Unión Europea, y más recientemente Brasil, ocuparon el escalón más alto del podio. Ahora, el liderazgo brasileño es imbatible, con embarques proyectados en 5.000 millones de dólares para este año. Argentina, que disputa el séptimo lugar no alcanzará los 1.000 millones, contra 1.200 de Uruguay.
Otro dato interesante es que también durante un siglo, los embarques de carne vacuna ocuparon el primer lugar en la canasta exportadora argentina. Hoy no mueven la aguja del comercio exterior: constituyen apenas el 5 por ciento del valor de los productos del complejo soja. Esto no menoscaba su papel en la economía del interior, ya que es la actividad regionalmente más extendida del país.*
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