El damnificado de un concurso por mensajes de texto alertó sobre este ?sistema perverso?
Por los canales de televisión nacionales desfilan miles de publicidades que tientan al espectador para que mande un mensaje de texto y así engancharlo a participar de promociones que infinidad de personas siguen en simultáneo.
El funcionamiento de los concursos se presenta como inofensivo en todos los casos, a primera vista; pero aquél que haya caído reiteradamente en la tentación de participar habrá descubierto que bien vale leer la letra chiquita, ya que puede evitar un dolor de cabeza.
En esta oportunidad, el caso que se presenta fue transmitido por Miguel Ibarlucía, un conocido abogado local que participó y ganó ?El Imbatible?, segmento de preguntas y respuestas que se realizaba en el programa de Susana Giménez.
Esta vez, la mujer del profesional envió un mensaje al 333 para participar del sorteo de un Mini Cooper, promocionado por Marcelo Tinelli durante el ciclo “Showmatch”.
La idea de la mujer fue mandar sólo un par de SMS, como es el caso de la gran mayoría, para ver de qué se trataba, sin considerar el costo del mensaje. A partir de eso surgió el testimonio en detalle de quien denuncia -de alguna manera- esta ?estafa?, que busca prevenir a los próximos damnificados.
Y si, por esas casualidades, a alguien le ocurrió algo similar y ?está dispuesto a salir como testigo, que se comunique conmigo?, indicó el abogado local, porque la idea es ?seguirla hasta la muerte?.
Y a continuación ironizó con la frase ?Un mundo más simple?, al leer un folleto de la empresa que sacó de un sobre con todas las facturas del teléfono, la mejor evidencia para hacer frente a un reclamo justo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa historia
Esta situación se inició hace unos días (aún estaba al aire “Showmatch”), cuando la esposa de Ibarlucía envió un mensaje para participar del sorteo por un Mini Cooper. Finalmente, mandó el SMS, ?pero ellos te contestan diciendo que hay que responder tal cosa: por ejemplo, qué tiene tatuado Madona en el hombro?.
Sin dudas, esto provoca una necesidad de respuesta en quien está participando, por lo cual vuelve a mandar otro diciendo: ?Tenés tantos puntos, estás a punto de ganar el Mini Cooper, seguí contestando?, incitando a continuar con los envíos.
Y agregó que ?no sé cuántas veces habrá contestado, pero a los dos días me llaman de Claro y me dicen que estoy excedido del límite que tengo para usar. ?Es imposible?, dije, y me contestaron que consumo 500 pesos mensuales y que ahora llevaba más de mil, ?¿quiere subir el límite de crédito??. Y dije que no, que de ninguna manera?.
Acto seguido le preguntó a la operadora si esta superación del límite de gasto se debe al 333 (número para participar del concurso) ?y me dice que sí, que tengo 359 mensajes computados. Y mi mujer jamás hizo esa cantidad, habrá respondido 10 preguntas?, relató indignado.
El reclamo
A partir de eso, Ibarlucía, como damnificado, comenzó a averiguar sobre el sistema y pudo conocer que la compañía cobra todos los mensajes que el cliente envía y, al mismo tiempo, todos los que entran en forma de respuesta. Con esto se genera el feedback más caro de la historia. ?Encima siguen llegando, el jueves con el teléfono cortado, volvió a entrar uno?, dijo con un claro tono de admiración sobre el hecho.
Luego, se comunicó con la empresa de telefonía celular (Claro) para hacer el correspondiente reclamo, y la firma interpuso una serie de excusas para evadir la solicitud del abogado. ?No me atendían, me decían que no andaba el sistema. No me querían dar el número de reclamo, tuve que pelear para que lo hicieran?, afirmó Ibarlucía.
Y con eso, las consecuencias por la falta de un servicio que para algunos resulta indispensable: ?Me cortaron el plan de larga distancia, me cortaron el celular?. En definitiva, una herramienta indispensable para la comunicación con los que están más lejos, situación que le toca vivir a Ibarlucía.
Y aquí aparece, según el profesional, la trampa: ?Si yo aceptaba que me subieran el límite de crédito, estaba convalidando lo que hicieron, o sea que me iban a cobrar cualquier cosa?.
Los argumentos
?Este es un sistema perverso, es una estafa? se quejó. Y explicó que ?te entusiasman mandando mensajes con preguntas, porque uno piensa, gasto 3 pesos, total, no es mucho y participo en el sorteo. Pero no gastás 3 pesos?.
Es en ese preciso momento cuando el consumidor debería leer la temida letra chiquita o consultar con las bases y condiciones del concurso. ?Te entran todos los mensajes que ellos te hacen, que son cientos?.
Y llegó el instante de consultar la nueva Ley de Consumidor (26.361) que establece que ?no te pueden facturar más que el promedio de los últimos 12 meses, por lo menos en el servicio de larga distancia?, argumentó Ibarlucía. ?Esto es un diseño perverso?, dijo y arremetió contra la empresa.
A propósito de la situación, el abogado ya tomó cartas en el asunto. Realizó la denuncia en la oficina de Defensa al Consumidor, mandó una carta documento y, de no mediar una respuesta al problema, tomará medidas más drásticas como iniciar un juicio. ?Se lo merecen, hay que desarmar todas estas trampas. Si no se soluciona rápidamente inicio juicio, porque además me han privado de una herramienta de trabajo fundamental?.*
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