El Debilio Blanco Villegas cumple su sexto año con el anhelo de convertirse en hospital escuela
“Se está trabajando muy bien, el hospital crece día a día. Impacta el crecimiento que va teniendo y va más allá de lo que uno hubiera imaginado. Como siempre dice el doctor Lunghi, el hospital se va reinaugurando año tras año”, expresó en una entrevista con El Eco de Tandil.
Y recordó que de una pequeña sala de pediatría integrada al Santamarina, Tandil pasó a contar con un hospital con más de cuarenta camas. “En este momento hay treinta camas ocupas”, dijo y precisó que la institución está atravesando el brote de bronquiolitis que se produce todos los años en esta época y que antes de la inauguración hacía que muchos chiquitos debieran internarse en los pasillos del nosocomio central por falta de espacio.
En cuanto a los avances, la directora resaltó “el servicio de terapia intensiva y ahora, la posibilidad de hacer videoconferencias con el Garrahan en forma inmediata, que calculamos que el equipo va a estar instalado en julio”.
La nueva tecnología, que tiene un costo que ronda los 15 mil dólares, permitirá una comunicación directa con los especialistas y mostrarles lesiones del paciente en vivo, por ejemplo a un dermatólogo, además de acceder a todos los ateneos y conferencias que ofrece el reconocido hospital porteño.
Esta posibilidad se convierte en un elemento más para atraer profesionales al Hospital de Niños, porque “suma muchísimo en la capacitación. Es muy interesante para el médico. Veo que cada vez es más interesante ocupar un cargo en el hospital, no sólo por la parte asistencial en que ya vienen muy formados los médicos sino porque continúan en una formación”.
Algunos
números
El Debilio Blanco Villegas cuenta con un plantel de unos treinta médicos, teniendo en cuenta a los de guardia y sus reemplazos. En cuanto a los pacientes, en guardia se atiende un promedio de 120 a 130 chicos por día y en consultorios externos unos 150.
Las especialidades se vienen incorporando rápidamente y ya funcionan en el Hospital oftalmología, neumonología, endocrinología, cardiología, cirugía, traumatología, neurología, psicología, psiquiatría, dermatología, nutrición, entre otras.
La directora explicó que “no tenemos aún neurocirugía y nos estaría faltando algo más de nefrología, aunque tenemos alguna persona que está haciendo formación. Tener en Tandil neurocirugía es difícil. La posibilidad va a ser que algún neurocirujano de adultos pueda solucionar las urgencias de pediatría porque el niño con una patología neuroquirúrgica, en general, es derivado”.
En relación al mecanismo para las consultas en otros centros, precisó que “nosotros, por región sanitaria, tenemos la posibilidad de derivar en forma inmediata a Mar del Plata y si allí no puede resolverse, se va al Hospital Sor María Ludovica de La Plata”.
En igual sentido, agregó que los casos oncológicos también se atienden en Mar del Plata o en el Garrahan, considerando que un oncólogo o un neurocirujano en Tandil “por suerte, no tendrían muchos pacientes para ver”.
Y evaluó que “cuando uno tiene un paciente pediátrico con esta patología, en general, quiere llegar a la consulta más elevada que sería por ejemplo el hospital Garrahan en la parte oncológica. Por eso, las videoconferencias son muy interesantes, porque el chiquito en algún momento hace la consulta directa en el Garrahan y después, se manejaría en forma simultánea”.
Distintas partes,
un solo sistema
Consultada por la posibilidad de que se habilite el sector de quirófanos, Marta Brea consideró que “no estamos lejos”, aunque “es un costo importante y en este momento, tenemos muchos servicios que dependen todavía del Hospital Ramón Santamarina”.
Resaltó que el Municipio ha establecido como política el Sistema Integrado de Salud, donde “por ejemplo, no tendría sentido tener un servicio de diagnóstico por imágenes en el Hospital de Niños teniendo un tomógrafo y los equipos que tiene el Ramón Santamarina. Así que hay muchos equipos que, en realidad, durante mucho tiempo no van a tener sentido duplicar”.
Destacó que el costo de la aparatología es muy elevado y que un tomógrafo como el que tiene el sector público de salud “no lo tiene nadie en la zona. No tiene sentido tener otro en el Hospital de Niños. Hay cosas en las que hay que ser prácticos”.
Hoy los chicos que necesitan una tomografía o van a una cirugía al Hospital central son trasladados en ambulancia. “Igual que cuando están en un lugar privado y el estudio hay que hacerlo en otro lugar, sucede muy a menudo. La distancia que nosotros tenemos es similar a si estuviéramos en un hospital de Buenos Aires o La Plata como el San Martín, que tiene tres manzanas y estamos dentro de las mismas manzanas”.
La doctora Brea señaló que “hay que empezar a acostumbrarse a lo que es un sistema integrado” y agregó otro caso: “Duplicar un laboratorio hoy por hoy, no tiene mucho sentido. El costo es altísimo. O hacer una segunda cocina”.
Entonces, evaluó que “hay que ir viendo. A medida que los costos se van pudiendo hacer y lo justifican, se van separando algunas cosas”.
Volviendo al quirófano, indicó que “todo se está haciendo en forma ordenada, porque el pacientito va en su camilla y vuelve; no se lo moviliza demasiado” y explicó que para abrir el servicio “tenemos que organizar no sólo el personal que va a funcionar en el Hospital de Niños, completar el plantel de cirujanos pediátricos. Pero no solamente traer otro especialista, sino que tenemos que instalar dos quirófanos, con enfermería, administrativos, anestesistas y sus asistentes”.
Enseguida, analizó que “un servicio como esterilización, que está nuevo en el Hospital Ramón Santamarina, no tiene sentido tener otro en el de Niños. El lavadero… Hay cosas que vamos a compartirlas siempre porque estas tres manzanas van a pasar a ser el polo de salud del Municipio de Tandil, entonces hay muchas cosas que van a ser compartidas”.
Y estimó que “quirófanos, quizás, sea una de las que más temprano vaya a tener que empezar a funcionar para hacer alguna cirugía programada en el Hospital de Niños, pero no en el transcurso de este año”.
La directora sostuvo que será más factible realizar las programadas, que ya tienen día y hora, debido a que hoy hay un solo cirujano pediátrico, entonces el resto de las operaciones se hace con apoyo del servicio del Santamarina.
Los desafíos
En el transcurso del próximo período hasta el séptimo año del hospital donado por Jorge Blanco Villegas, la directora seguirá soñando con distintos proyectos. “Lo que a mí me gustaría, se está logrando”, expresó.
Y mencionó la construcción del salón de usos múltiples, cuya obra saldrá a licitación el próximo viernes, gracias a los aportes de la Fundación del Hospital de Niños.
“Necesitamos un lugar más amplio porque hay varias organizaciones pediátricas que tiene todos sus espacios separados y el interés, tanto del Ejecutivo como del personal, era tratar de que todos los que tuvieran relación con pediatría se instalaran en el Hospital de Niños”, adelantó.
Una vez que tengan el SUM, convocarán a diferentes organizaciones como el grupo de enfermos de celiaquía pediátricos, que puedan reunirse y tener contacto con los médicos; o algunos vinculados a Síndrome de Down y el grupo de Desarrollo Infantil, que organiza talleres para abordar todos los retrasos en el desarrollo, entre otras ONGs.
Pero además, necesitan más capacidad para algunas conferencias médicas, de especialidades o de enfermería y muchas veces se ven obligados a salir del hospital para poder organizarlas.
La obra, que demandará unos seis meses, contempla un edificio que estará unido al hospital y será levantado en la zona del estacionamiento. Además, se ejecutará un primer piso para que la estructura sea igual vista desde el exterior, siguiendo las líneas arquitectónicas.
El espacio de la planta alta estará destinado a otro sueño, el funcionamiento de las residencias médicas. “Eso ya no depende de lo que uno desea. Lo estamos gestionando pero tiene que darnos el OK la Provincia. Sería importante que este Hospital tuviera residentes. Creo que estamos en condiciones de poder formar médicos en este hospital”.
Los sueños
de todos
“Yo sigo soñando mucho, y la gente de la Fundación me acompaña con los sueños. También, los médicos, las enfermeras, porque cuando decidimos alguna modificación, nunca tengo trabas. También desde el Municipio me ayudan muchísimo en ese tipo de postura, me permiten seguir soñando”, dijo Marta Brea, en tono de agradecimiento.
Otro de los grandes anhelos de la directora es incorporar un equipo de aire acondicionado central para todo el edificio, teniendo en cuenta que brindará mayor confort a los niños y al personal. Hoy si bien tienen aires acondicionados y ventiladores, la gran cantidad de vidrios vuelven calurosos los ambientes en verano.
“La Fundación te acompaña en todos estos sueños, si es algo lógico y para el bienestar de los chicos”, expresó y anunció que para celebrar los 6 años, como están trabajando a full con los casos de bronquiolitis, organizaron una fiesta con torta de cumpleaños para convidar a las mamás y a los pacientes que puedan disfrutarla. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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