?El desarme de la sociedad debe ser un objetivo prioritario?, afirmó Julio Alak
“Argentina lleva adelante una política de reducción de la tenencia y portación de armas de fuego y para el Gobierno es un objetivo prioritario. Con el apoyo de múltiples organizaciones de la sociedad civil, se desarrolla desde 2007 el Programa Nacional de Desarme Voluntario, que permitió, en su primera etapa, la destrucción de cientos de miles de armas”, explicó Alak.
El problema de la proliferación de armas en la sociedad civil tiene “incidencia directa en la frecuencia de los hechos violentos, pero resulta susceptible de control y prevención”, aseguró.
El seminario reunió a altos representantes de los gobiernos de la región y constituyó un importante foro de debate sobre políticas públicas en los campos de la Justicia y la Seguridad, según informó el Ministerio de Justicia en un comunicado.
En ese contexto, los anfitriones le propusieron a Alak que el seminario se reedite el año próximo pero con sede en la Argentina, propuesta que recibió con gran entusiasmo.
Alak abrió el panel sobre “El Crimen Organizado, el Tráfico Internacional de Personas y el Lavado de Dinero como Amenazas a la Democracia”.
Frente a una platea integrada por 250 especialistas y destacadas personalidades políticas, académicas, sociales y de los ámbitos de la justicia y la seguridad de todo el continente, el ministro señaló que “es el paradigma del delito lo que ha cambiado”.
“La delincuencia organizada no sólo representa amenazas para la paz y la seguridad: afecta a las economías y representa un obstáculo para el desarrollo de los Estados”, advirtió Alak.
En ese sentido expresó que “no se trata sólo de pensar cómo reprimir el delito; se trata de pensar cómo prevenirlo” y sugirió que, por tanto, “las estrategias en el campo de la seguridad deben guardar una íntima interdependencia con la promoción del desarrollo sostenible y la inclusión social”.
En el mismo sentido, dijo que “la pobreza no es la causa directa de la delincuencia, pero la inequidad puede ser un factor que, combinado con otros, contribuya a su desarrollo”, por lo que “la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión debe ser un presupuesto inclaudicable”.
Alak hizo especial énfasis en ese aspecto, y graficó: “Hay una fórmula que no falla: los niños en la escuela y sus padres en el trabajo formal y bien remunerado”.
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