El día después
Cuando Yanina salió de su casa esta mañana (por ayer), el aire le trajo un perfume quemado que antes no sentía. Inmediatamente revivió las escenas vividas el lunes a la tarde, cuando el fuego rodeó su casa, construida hace más de cincuenta años. Una casa de tejas españolas que parece vigilar el cerro.
La casa tiene sus cosas. Necesita algunos arreglos, eso se ve a simple vista, pero hoy es el hogar de Yanina, sus dos hijos y su marido, quien la heredó de sus padres, que moraron allí toda la vida.
Cuando Yanina nos recibe, enseguida se pone a contar: ?Justo habíamos terminado de almorzar, cuando nos asomamos y vimos algo raro. Parecía tormenta, no nos dábamos bien cuenta de lo que pasaba y cuando nos quisimos acordar, el fuego estaba encima nuestro y parecía imparable. Enseguida llegaron los bomberos y bueno, pasó lo que pasó?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?Los chicos lloraban; yo lloraba?
?Los chicos lloraban; yo lloraba?, dijo y se quedó en silencio. Seguramente, nunca había visto el fuego tan cerca ni su poder, la había puesto a prueba. Y lloraban porque su papá, el marido de Yanina, estaba apagando el incendio, mano a mano con los bomberos.
?Que no le pase nada a papá, que no le pase nada a papá?, contó Yanina que gritaban los chicos, mientras lloraban sin consuelo, contagiando el miedo y la congoja a su madre, que siguió contando: ?La verdad es que los bomberos trabajaron todo el día y lo hacen con lo que tienen, con lo que pueden. Lo peor -continuó- es cuando se les terminaba el agua y tenían que bajar a buscar, ahí perdían tiempo y el fuego aprovechaba para avanzar?.
Dijo estaba enojada con el Intendente, porque no les quiere llevar la red de agua, pero reconoció por otro lado que todas las semanas le manda un camión cisterna para proveer el agua potable necesaria para sus necesidades vitales. ?Tomar agua, lavar la ropa, hacer la comida?, dijo. Entra tres veces por semana y se reparte por el barrio. Cada uno sabe qué día y a qué hora le toca.
Pero también dijo que lo sucedido es una imprudencia de todos. ?Prender fuego, un día con tanto calor, así porque sí, unos plásticos, no sé bien cómo fue, pero es lo que dicen. Es una locura. No se puede creer que alguien haga algo así?.
Minutos después, volvió sobre el Intendente. ?No vino a darnos una mano, a decirnos: ?nosotros estamos?. Entre los vecinos nos cruzamos y sacamos a una señora recién operada. Acá nadie nos ayuda. Las calles son un desastre, muchas cosas para el centro, para las otras zonas, pero acá, nada? pero tienen que tener en cuenta que acá somos muchos ya los vecinos y realmente necesitamos que nos tengan un poco más en cuenta?.
?Hicieron más los vecinos que los que tenían que hacer?, finalizó diciendo Yanina, mientras mira las señales indiscutibles, marcadas a fuego.
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