El día que Rod Stewart oyó hablar de la ciudad de Tandil
Mariano no viene de familia de plateros pero siempre le interesó la artesanías, en un tiempo se dedicó a venderlas por la playa, luego se fue a Europa durante cuatro años para aprender un poco más de este oficio que en ningún momento pensó que le depararía semejante alegría, de la que participó colaborando el reconocido platero Enrique Refojo.
“En una oportunidad un amigo me enseñó los primeros pasos para aprender a soldar e hice muchos años de Feria, estuve en la de Tandil desde 1993, me fui un par de años a Buenos Aires y cuatro a España con la idea de aprender un poco más sobre lo mío”.
-¿Y cómo fue la experiencia?
-Trabajé en una galería de arte haciendo mis propios diseños y después llegó a Europa la crisis por lo que decidí volverme a Argentina y la idea era poner algo mío, ya no quería más estar en la feria, porque cuando uno va con artículos elaborados el precio sube y es medio complicado.
-¿Con qué materiales trabaja?
-Plata y alpaca. Decidí por fin abrir un pequeño local en avenida Avellaneda 954, que se llama Picazo, que viene a ser mitad y mitad en criollo, ya que trabajo en plata y cuero también.
-¿Cómo fue esta experiencia tan impactante?
-Vino al local una clienta de Buenos Aires que siempre me está encargando algo (da su nombre) y esta vez me pidió un cinturón con la hebilla y el logo del Celtic.
La verdad que el pedido no sólo me tomó de sorpresa sino que se me planteaba una exigencia muy importante y el grupo de artesanos la verdad es que es bastante cerrado, pero le pedí ayuda a Enrique Refojo, me interioricé a través de libros y me encerré a estudiar.
Tuve que aprender un montón de cosas, pero está bien porque en cualquier profesión uno siempre tiene que estar aprendiendo por más que sea autodidacta.
-¿De dónde sacó el modelo para llevarlo a la hebilla?
-Ella me dejó una camiseta con el logo del Celtic, del lugar donde es él. Compré el material y cuando la terminé el 16 de octubre, un día antes que llegara Rod Stewart, la envíe y le encantó cuando la vio, se fue a la puerta donde Susana Giménez hace su programa y se apostó para poder verlo llegar –está demás decir que es súper fan de él y lo sigue por todo el mundo en sus recitales- pero no la dejaron entrar, aunque igual se quedó.
Encontró uno de los guardaespaldas con bastante onda y le mostró lo que llevaba de regalo y parece que el artista había pedido que cualquiera que tuviera algo del Celtic se lo entregara y fue así que el mismísimo Rod salió y recibió algunos regalos. La señora le dijo -lo llevaba en una cajita- “esto es de la ciudad de Tandil, una hebilla del Celtic para vos”. Y dice que él se acercó la tomó y allí mismo se la puso y podemos ver que es la misma que tiene puesta en la revista Caras…. Y la hice yo.
-Está bueno esto de contar logros lugareños.
-A mi me pareció que tenía que contarlo, porque de qué me sirve guardarme semejante experiencia.
-¿Y qué pasará de ahora en más?
-Seguiré trabajando pero con mucho más entusiasmo y la enorme alegría de saber que un artista de la talla de Rod Stewart tiene un trabajo que hice yo, desde Tandil, la ciudad de la que escuchó hablar por primera vez.
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