El ejemplo de Agustín
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPor la presente quiero dar a conocimiento algo que me aconteció el día sábado alrededor de las 17 en la calle Sarmiento entre Alem y Paz.
Mi nombre es María Esther Koheler (Maruca para los que me quieren) y tengo 87 años.
El sábado me encontraba en la vía pública, cuando de repente sufrí una caída que me provocó una gran herida en la cara y mucho dolor y miedo. Pero, gracias a Dios, enseguida fui asistida por un jovencito que pasaba por el lugar.
En estos días en que tanto se habla de la “juventud perdida” yo quiero contarles que conocí el otro lado de esa juventud. Agustín de tan sólo 17 años, fue rápidamente en mi ayuda, conteniéndome y ocupándose con mucho cuidado de la herida, al tiempo que me daba tranquilidad y afecto.
También debo destacar la solidaridad de la gente de esa cuadra que salió a prestarme su ayuda y su contención. Rápidamente llegó la ambulancia que me trasladó hasta el Hospital Ramón Santamarina. Ante mi insistencia de que Agustín siguiera con sus cosas, que yo podía ir sola hasta el Hospital donde me encontraría con mi nieta, no pude convencerlo de tal cosa, y me acompañó en la ambulancia con muy buena voluntad.
Cuando nos despedimos, estando yo tan agradecida por su excelente comportamiento, quise darle un dinero para recompensarlo un poco, por lo mucho que el había hecho por mí. Conforme a cómo se había venido comportando, les digo que no pude hacer que me lo aceptase.
Lo que si hizo, fue pedirme la dirección para poder pasar a ver cómo me encontraba, ¡¿qué les parece?!
Mi intención con estas líneas, es agradecerle a Agustín (de quien sólo conozco los datos que les di) por su gran ejemplo, y agradecer a su familia por la educación que le han sabido dar a este Joven. ¡Los felicito!
Aprovecho este espacio para hacer llegar mi gratitud a todos los que se ocuparon de ayudarme en este mal trance que me tocó vivir, al personal del Hospital, a los vecinos de la cuadra Sarmiento entre Alem y Paz, a mis amigos y familiares, ¡a todo!
También se unen en este agradecimiento, mi nieta Macarena, mi nieto Rodolfo, mi bisnieta Serena y mi yerno Roberto, con quienes vivo aquí ,en la ciudad de Tandil.
Maruca Koheler
LC:870.487
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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