El elegido
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Mientras el microclima del quehacer comunal se retroalimenta en cuál finalmente será el equipo que acompañe a Miguel Lunghi en su tercer mandato, no son pocos los radicales que ya comenzaron a pergeñar sobre la sucesión.
Pero ambas situaciones, ensayos, tienen que ver. En verdad ya el propio Lunghi adelantó que no habrá mayores novedades. En todo caso habrá enroques, cambios para que nada cambie. Algunos criticarán por la falta de apertura y oxigenación con caras nuevas que todo gobierno necesita. Otros responderán que equipo que gana no se toca, y si hasta aquí les fue bien, porqué entonces cambiar.
Pero dentro de ese armado, el lunghismo reconoce sus carencias de formación de cuadros, mucho tuvo que ver la omnipresencia del propio jefe comunal, quien si bien se muestra generoso a la hora de elogiar al equipo que lo viene acompañando de 2003 a esta parte (y cuatro años más también), pocas herramientas brindó para que los nóveles dirigentes se luzcan más de la cuenta. También es cierto que éstos se han recostado en la saludable imagen del pediatra para transitar con relativo relajo sus días en la función pública.
Ahora, se cree, llegó el tiempo de pensar además de la gestión en la sucesión. Para eso, nada mejor que la oportunidad que presta la puesta en marcha de un nuevo gobierno de cuatro años y, desde allí, hacer lucir a los soldados que además de cuidar la retaguardia del imbatible, comience a entretejer su propio camino.
Para eso el Intendente tiene candidatos en carpeta. Juan Pablo Frolik, Mario Civalleri y Matías Civale, y hasta Atilio Magnasco, en menor medida, formarían la primera línea de largada. Empero, hay un hombre que les estaría sacando una luz de ventaja, el actual concejal Marcos Nicolini, quien ya ha contado con guiños varios sobre su virtual futuro, en tanto y en cuanto Lunghi acepte que el bronce ya se lo ha ganado y es tiempo de despedidas con todos los honores.
La duda precisamente radica en el propio Intendente, quien ya se mostró molesto, sino fastidiado al menos, cuando algunos dirigentes quisieron posicionarse y marcar la cancha en ese escenario intestino.
Algo de eso ocurrió en una reunión pasada en el comité, cuando el radicalismo vernáculo celebró aquel ajustado e histórico triunfo de 2003. Allí, el veterano concejal Hugo Escribano, cual viejo zorro radical, tomó la palabra y ungió al nuevo hombre que representará a los radicales, en clara alusión a Nicolini. Allí, Lunghi y compañía acusaron recibo, y más allá del puchero que ensaya al pediatra cuando las cosas no le salen como él quiere, desafió refunfuñando: ´Me van a sacar con los patas para adelante´.
Por lo pronto, el primer gesto a favor de la sucesión ya lo dio. A pesar de su promesa de ocupar la banca del Legislativo por los cuatro años, Marcos Nicolini no cumplirá (uno más y van…) su mandato y a pedido del mandamás ocupará la jefatura de Gabinete, puesto clave en toda estructura política más allá de lo meramente administrativo. Parece que el lunghismo finalmente encontró al elegido.
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