El encuentro folclórico llegó a su fin con una notable convocatoria de público
Fueron varias jornadas de fiesta en la ladera del Parque Independencia, con los fogones populares, el corredor gastronómico con una lindísima ambientación donde se probaban desde riquísimas picadas hasta la sabrosa carne asada. Productores de salames, quesos, dulces, alfajores y chocolates y bebidas compartían las veladas con la danza y el canto, a metros nada más del escenario del Martín Fierro. El colorido que otorgaron los puestos artesanales deslumbraban al visitante ofreciendo tejidos de calidad, cuchillería, elementos elaborados en distintos materiales, instrumentos musicales, calzado, estando emplazados sobre la calle que une la arcada del Parque con el portal de ingreso al anfiteatro, lo que hizo que el paseo por el lugar fuera muy atractivo para todos, ya que se habían dispuesto juegos inflables para la felicidad de los chicos. Nada se dejó al azar para que sea totalmente atractivo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMientras, en el polideportivo del Club Independiente, noche tras noche un jurado altamente calificado dirimía hasta horas de la madrugada sobre los ganadores del Festival. Más de un entendido expresó que el nivel de las delegaciones era de excelente calidad y lo que lo hacía más atractivo aún que Cosquín era también la diversidad de danzas interpretadas.
Realmente, quienes han pasado jornada tras jornada acercándose tanto al club de la avenida Avellaneda como al Parque Independencia disfrutaron de la fiesta de Tandil, ya que el encuentro folclórico de la Sierra se ha hecho carne en los vecinos que lo han ido adoptando a través de las distintas ediciones, llegando a esta XXXI con un gran sentimiento de pertenencia.
Más que satisfechos
En la portada del anfiteatro El Eco de Tandil, entrevistó ayer a la nochecita a Miguel Rouaux para tener un panorama global del encuentro.
-Las radios capitalinas se han hecho eco de lo que este año fue el XXXI edición del Festival, señalando que ésta sería una de las mejores ediciones.
-Sin lugar a dudas en cuanto a difusión seguro y los medios de Buenos Aires han comenzado a hacerse cargo de este encuentro de tanta importancia y creo que gran parte de esto tiene el porqué en haberse integrado la Asociación del Salame y que el festival a través del producto genuino de Tandil se haya hecho la fiesta propia de la ciudad en la que se destacó también la elaboración de un salame gigantesco por el que se pedirá su inclusión en el Libro Guinnes de los Record. Juntamente con la experiencia que tenemos en la peña El Cielito a través de tantas ediciones y del Municipio de Tandil se ha trabajado muy bien ofreciéndole a los tandilenses y visitantes una fiesta colorida y de mucha calidad.
-El Festival está tomando mucho vuelo.
-Exactamente y esto seguirá creciendo.
-¿Cuáles son los proyectos para la próxima edición?
-La televisación en directo del festival, así como se hace en Jesús María o Baradero para que quienes todavía no han venido a la ciudad para disfrutar del evento al verlo por televisión sepan que todos los febrero tienen una cita en Tandil con nuestras raíces.
Estamos muy conformes porque el pueblo lo ha tomado como suyo y responde en forma masiva, ya ve usted que en este momento (por la tardecita de ayer domingo) la gente continúa llegando para llenar el anfiteatro y así ha sido cada noche con un récord de público.
-Otra cosa que hay que destacar es la gratuidad del encuentro, cosa que hace que nadie se quede sin venir por un problema económico.
-La gente tiene la posibilidad de venir sin gastar un peso y disfrutar de un festival de esta naturaleza. No vamos a negar que cuesta mucho hacer el montaje, traer los artistas, todo, pero nosotros más que un rédito económico buscamos que Tandil cada día esté mejor posicionada en el calendario cultural del país y se está logrando gracias, como decíamos al trabajo mancomunado de varias instituciones.
-El sábado llovió pero, así y todo, no se suspendieron los espectáculos, los cocineros argentinos Juan Braceli y Juanito Ferrara hicieron sus picadas gigantes, el público las disfrutó tanto como ellos con su manejo histriónico desde el escenario.
-Fue genial porque parecía Cosquín, la gente se quedaba debajo del paraguas. Tuvimos un momento de indecisión pero le dimos para adelante y el de arriba nos acompañó con una noche maravillosa.
-Me imagino que el grupo de trabajo estará conforme, ¿es así?
-Más que conforme, cansados y felices porque los resultados están a la vista.
Al cierre de esta edición comenzaba en un afiteatro colmado la actuación del violinista Néstor Garnica y con el transcurso de las horas se iba atenuando el clima festivalero típico de los meses de febrero en Tandil.
Será entonces hasta el año que viene.
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