El enojo de Amanda
Primero empezó cocinando, luego entregando las viandas y luego la mercadería para que la gente cocinara en su casa y comiera en familia: ?también entregamos leche y cacao para que las mamás esperen a sus hijos con la merienda a su llegada de la escuela?, cuenta Amanda y prosigue, ?además en los talleres que se dictan en el comedor les damos a los chicos una merienda reforzada, son alrededor de ochenta?.
Pero Amanda está un poco enojada, porque piensa que las cosas no están ?bien repartidas. Fíjese está viniendo gente que no es del barrio, que dice que en el comedor al que va no le están dando lo suficiente, ¿qué hago, le niego la comida? Con el hambre no se juega, entonces le doy porque lo necesita o porque sabe que siempre se le da una mano. Pero me queda la duda, ¿estoy haciendo bien??
Amanda se cuestiona el asistencialismo y recuerda que, de alguna manera, era lo que hacían en los inicios del comedor, cuando se levantaba de madrugada para cocinar y les daba a las familias todo hecho. Por eso vino después la entrega de alimentos secos, la carne, los envasados, para apuntar a la producción humana. En ese sentido ?señala- en la ciudad se logró mucho.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?Todas las entidades como la nuestra están supliendo al Estado, ojalá no existiéramos, pero como no puede ser, tomamos a nuestro cargo esa tarea, pero lo menos que pueden hacer las autoridades es poner gente que nos ayude, coordine, averigüe si realmente las cosas están siendo bien repartidas. Las Ongs no estamos comunicadas de la manera que debiéramos y todo se hace más difícil. Entonces, no sabemos cuánto de ciertas son las palabras del hombre que dice que necesita alimentos porque no le dan los suficientes en el comedor de su barrio? no sabemos si nos está mintiendo. Y lo peor de todo es que tampoco sabemos quiénes son los encargados de este seguimiento?.
¿Sabe? Pregunta Amanda, voy a tener que ir yo misma a la casa de cada uno a ver cuál es la verdad y al que tiene y de alguna manera le está sacando a otro no le daré más. Pero es triste esto, agrega, porque quizás tiene hoy pero mañana pasa hambre. No sé.
?Creo que las trabajadoras sociales tendrían que andar un poco más, no quiero que se ofendan, pero de esa manera nosotros estaríamos más seguros de estar haciendo las cosas bien, para saber si es verdad que a ese hombre que viene por nuestra ayuda en otro lado sólo le dieron un paquete de fideos?.
Estamos trabajando sobre una base desconocida, no sabemos dónde está la verdad, dónde la mentira.
-¿A usted le parece que tengo que encargarme de andar por las casas de los indigentes para ver cuál es su situación, para ver si tenemos que hacer recortes?
-?-
-Es una lástima lo que sucede? siento que no estoy haciendo bien mi trabajo y eso me enoja.
?Hemos puesto un cartel en la puerta donde pedimos que no insistan porque ya no damos abasto, que se dirijan a la Municipalidad o al comedor de su barrio. Y nos encontramos con gente que nos ha dicho ?vengo de allí y no me dieron nada? ¿Será cierto? ¿Cómo lo comprobamos? Porque como le decía hoy, con el hambre no se juega, por eso les pedimos a las asistentes sociales que caminen un poquito más y que nos informen realmente de cómo es la situación?.
Amanda dejó de cocinar hace un tiempo, apuntando a la producción humana y además porque quienes venían a ayudarle y cobraban ?planes? siempre se excusaban y no asistían.
El comedor no recibe subsidio de ningún tipo. Sí, paga el Municipio el salón de informática donde profesores de la Unicén dan clases.
?Siempre que he necesitado algo la Municipalidad me ha ayudado y se lo agradezco. Pero por otro lado no puedo dejar de preguntarme ¿dónde están todos esos políticos que andaban por la calle en la época de elecciones?
-¿De dónde sale el dinero para pagar lo que usted compra en el Banco de Alimentos?
-De mi bolsillo? hasta he sacado créditos en el banco cuando no me ha alcanzado ?y lo digo con vergüenza, se lo juro. pero es la verdad.
Si bien en el Banco de Alimentos es muy barato, déle de comer a 55 familias? -dice con más pena que enojo-
-¿Creé que ésta es su misión en la vida?
-Tal vez, no sé, pero no podría dejar de hacerlo.
-¿Qué hace con el dinero de su jubilación?
-Lo pongo en el comedor porque hay mucha gente que pasa necesidades y no puedo ser indiferente, mirar al costado.
-Pero recién decía que no sabía si lo que hacía lo estaba haciendo bien.
-Es verdad porque nos falta un respaldo, pero no podría hacer otra cosa.
-¿Va a poner eso de mi jubilación?
-Sí ¿por qué?
-Me da vergüenza.
-Usted no está robando, está dando, que no es un dato menor, Amanda, esto es realmente una actitud muy noble.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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