El espejo donde mirarse
En México, finalmente hizo eclosión una situación que era insostenible, que aquellos a quienes se les daba el monopolio de la “fuerza pública” que debían custodiar vidas y patrimonios de los ciudadanos, se transformaran institucionalmente en el brazo armado de protección del narcotráfico.
La existencia de narco nóminas de policías, el complejo entramado de corrupción policial, política o la simple acción de amenaza directa a la vida de las personas relacionadas con aquellos que debían tomar decisiones, colocó a nuestro hermano país en una situación que crujió hasta romperse con la desaparición de 43 estudiantes en Iguala.
El marco institucional facilitador del crecimiento del narcotráfico en nuestro país era y es un marco nefasto, para que avanzáramos en la sanción de una ley que posibilitara la creación y consolidación de la Policía Municipal en territorio bonaerense.
Nuestra postura, contraria absolutamente a su creación, estaba basada en que nuestra realidad bonaerense era más parecida a lo que estaba sucediendo en México que a otras situaciones en otros lugares del mundo.
A saber:
Argentina se ha transformado en el tercer exportador mundial de cocaína y los niveles de consumo son importantísimos.
Existen ya severos problemas de cooptación sobre policías provinciales (Banda de los Monos en Santa Fe -en esa causa hay más de una decena de policías involucrados- y mencionamos sólo una. El caso Candela en nuestra provincia también con policías involucrados. Existen casos similares en Córdoba y otras provincias).
La estrechísima relación entre el poder político local, policías y las barrasbravas relacionadas con el fútbol -utilizadas como mano de obra política- han potenciado el crecimiento del delito en violencia y cantidad.
La falta de funcionamiento de los organismos de control.
No se investiga la corrupción, tampoco las inversiones millonarias en los countries del Gran Buenos Aires en manos de los caponarcos y sus familias o el lavado de capitales a través de los desarrolladores inmobiliarios de esa zona.
Que alguien explique con un mínimo de coherencia:
Por qué razón no hemos culminado de radarizar nuestras fronteras para impedir los vuelos ilegales, después de una década en la que el Estado ha manejado miles de millones de dólares, como nunca antes.
Por qué no existen escáneres en los puertos fluviales, o la absoluta falta de control en la navegación de nuestros ríos.
Por qué son tan vulnerables nuestros puestos fronterizos, aeropuertos y puertos.
Por qué estuvimos más de nueve meses con el organismo del control del narcotráfico acéfalo o el procesamiento del máximo responsable de ese organismo por tráfico de efedrina.
Es simplemente la descripción de nuestra realidad, mucho más allá del relato o las supuestas olas, sean estas del color que sean. Por eso creo que hay que avanzar en las decisiones políticas imprescindibles para modificar esta situación.
Hay que crear organismos específicos a nivel nacional y en cada provincia para combatir este flagelo.
Hay que romper el aislamiento internacional y volver a una etapa colaborativa con intercambio de información.
Debemos trabajar urgentemente sobre los graves problemas sociales que se transforman en el caldo de cultivo del crecimiento del narcotráfico.
Entre tantas otras cosas que debemos hacer, obviamente, no deberíamos generar organizaciones fáciles de cooptar como las policías municipales que se pretenden generar en nuestra provincia.
Y por último, deberíamos mirarnos en el espejo que tenemos enfrente y cambiar antes que sea tarde. u
(*) Senador de la provincia de Buenos Aires, presidente del bloque de la UCR.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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