El eterno gatopardismo
El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente. El poder que hoy día estigmatiza al Estado en general con honrosas excepciones, es ordenado y comandado por políticos que no se apartan del apotegma: ?la política es el arte de lo posible?. Para la mayoría de ellos lo posible es hacer lo que les convenga burlando las leyes, conculcando derechos, rompiendo las reglas establecidas, ignorando a los otros poderes; son cerebros torpes esclavos de la testarudez. Asumen actitudes temerarias sabiéndose protegidos por la corporación política partidaria, exentos de otro peligro ante una oposición ausente e inservible.
Un Estado con funcionarios virtuosos, será un Estado protector de la sociedad. Todo lo contrario sucederá cuando esté regido por mediocres o peor, cuando estén por debajo de la línea de mediocridad. Los incapaces de vivir como ciudadanos saben que morirán el día que dejen su cargo. Por eso se aferran con las dos manos y los dientes para demostrar su poder aún cuando se deba ejercer la violencia sobre la gente.
El clamor de la gente de boxeo, pidiendo la separación del desprestigiado Ricardo Ledesma llegó hasta la Secretaría de Desarrollo Social. Hubo una promesa. Mientras candorosamente creyeron en la palabra del Estado de reunirlos para formar una nueva Comisión, a sus espaldas pergeñaron una lista a su paladar, poniendo a la cabeza a la misma persona que es la madre de todos los descontentos, denominándola erróneamente ?Comisión?. Una oficialización para la que sólo está autorizado el Intendente tal como lo especifica la Ordenanza. Legalmente no hay Comisión Municipal de Box, solamente una lista de nombres recomendados. Desde la Secretaría actuaron dos de los monos místicos, uno no ve, el otro no escucha. Se diferencian del tercero, el que no habla, porque éstos sí que son excelentes productores de palabras huecas donde se disimula la mentira. La mentira, que es precisamente uno de los nombres del demonio, el otro es Satanás. Ninguna mentira llega a vieja. Se olvidaron que gobernar es pactar, que pactar no es ceder y echaron nafta al fuego.
La soberbia demostrada desde hace mucho tiempo por quién debe controlar directamente a la Comisión de Box -permanentemente denunciada a través de todas las transgresiones comprobadas y sostenidas, con las que se podría escribir un libro- parece querer endilgarle la culpa de la insurrección al mensajero y no a sus propios errores. Estamos frente a la Resolución 125, si hacemos una comparación con la rebelión del campo ante las retenciones y sus consecuencias. Si la Secretaría de Desarrollo Social sigue empecinada en sostener lo insostenible, la propuesta de una Comisión que hace agua por todos los costados abrirá una herida que no cicatrizará jamás. Pondrá a dos bandos en una pugna que terminará destruyendo lo que queda del boxeo.
Si persisten en su ostentación de poder, que los muchachos de ?la vereda de enfrente? se olviden de que los méritos son los valederos para acceder a un Movediza. Que los muchachos se olviden de participar en campeonatos nacionales si no caen bajo las garras extorsivas de quién ya es experto en esta maniobra. Que los muchachos no se hagan ilusiones con los subsidios si no marchan al lado del candidato oficialista. Que los entrenadores que forjan a los boxeadores no se olviden que en cualquier momento con promesas inmorales sus pupilos se irán a otro gimnasio. Que el Club Deportivo Tandil siga buscando con su gente plazas donde ir a pelear, porque bien saben que están en condición de entenados.
Ahora desde la corporativa Secretaría, les han pedido en una nueva reunión a los disconformes que aguanten esta Comisión apócrifa hasta fin de año, fecha en que será renovada. Pero ya nadie les cree nada, convencidos además de que el zorro puede perder el pelo pero jamás las mañas.
Aunque esté tapado de ocupaciones y problemas mucho mayores, el único que puede poner las cosas en caja y con seriedad es el Dr. Lunghi que ya debe estar enterado de un pequeño porcentaje de irregularidades si leyó la carta enviada por Sergio Vega. Sus colaboradores, a decir de los engañados, les resultaron un verdadero fiasco, porque lo que cambian sirve para que no cambie nada. Parafraseando a Einsten: ?Es una locura hacer una y otra vez lo mismo y pensar que los resultados serán diferentes?.
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