El ex veedor designado por el Municipio ratificó graves falencias en el Hipódromo
El profesional declaró el jueves pasado en el marco de la causa penal en la que se investiga la concesión del circo de carreras y las tareas de contralor por parte de funcionarios públicos, y que instruye el fiscal Marcos Egusquiza.
Además, horas antes del inicio de la feria judicial, el fiscal solicitó que dos instructores le tomen declaración en La Plata al presidente del Instituto Provincial de Loterías y Casinos, Jorge “Piedrita” Rodríguez. Para tal fin, enviaron decenas de preguntas que deberán ser contestadas por la máxima autoridad de los circos de carreras que operan en territorio bonaerense.
La causa ya suma seis cuerpos y otros doce de anexos probatorios y está centralizada en dos ejes: las obras que debía realizar el concesionario a partir de la firma de contrato -como el comedor infantil y la sala de primeros auxilios, entre otras- y el destino de los cuantiosos subsidios recibidos del Gobierno provincial, que debían repartirse el 60 por ciento en premios y el 40 por ciento en obras y desarrollo.
Otro testimonio clave
Citado en calidad de testigo, Horacio Rodríguez confirmó que fue el autor de los informes (adjuntados a la causa) donde le advertía al Municipio sobre el mal estado de la pista, del tattersall y de las irregularidades que observaba durante sus tareas en el Hipódromo.
El veedor concurría los días de carrera, llegando dos horas antes, cuando comenzaban a ingresar los caballos, y se retiraba media hora después de finalizado el evento. Además, un mediodía a la semana se hacía presente para verificar cómo se desarrollaba la actividad.
El veterinario expuso que trabajó bajo la responsabilidad de Carlos Fernández, de Juan Pablo Frolik y de Gabriel Bayerque y Helena Berestain, hasta que renunció.
Además, afirmó que mientras se extendieron sus funciones, ponía especial énfasis en el mantenimiento de la pista de carrera por su importancia y debido a los peligros que genera su mal estado.
Describió que a la pista le faltaba agua, salvo que lloviera, y sólo se regaba el día de la reunión hípica utilizando un camión o un tractor que enganchaba un carro. Incluso, ratificó que se usó un equipo del Municipio hasta que Juan Pablo Frolik se hizo responsable de seguir la concesión.
Además, afirmó que la falta de riego se mantiene hasta hoy, ya que Vistas Serranas SA colocó un sistema que no funcionó.
El ex veedor declaró que sólo a veces la pista estaba en condiciones para correr y que durante el resto del mes, como no recibía riego, se vareaba a los animales con el terreno totalmente seco, cuando lo óptimo es que tenga humedad para evitar que se lastimen. Incluso, marcó la ausencia de arena, que se pudo haber volado por acción del viento y la seca, y la presencia de cascotes y piedras debido al excesivo rastreo en seco.
Por otro lado, señaló que debería haber realizado una capacitación en el Hipódromo de La Plata antes de ser veedor, teniendo en cuenta que sólo sabía de caballos de carrera, y manifestó que nunca se cruzó con los inspectores que debían arribar para observar el estado del circo de carreras tandilense.
La empalizada
y el tattersall
En cuanto a la empalizada, Rodríguez reconoció una falta de mantenimiento; además de la ausencia de algunos palos y que otros estaban dañados, pero agregó que hoy se encuentran en buenas condiciones.
Avaló la situación de la empalizada, en algunos lugares fija y en otros tramos falsa, y la justificó por cuestiones de seguridad. Por eso indicó que frente a la tribuna es de madera, para que los caballos no pasen al sector del público, y en otros lugares de PVC para que no se lastimen los sangre pura.
El ex veedor municipal reconoció que había falencias en el tattersall, que son los boxes donde se alojan los caballos que vienen a correr a Tandil y sus cuidadores. Enumeró techos que se llovían, puertas rotas o podridas y que no tenían pisos.
El testigo manifestó que hoy el tattersall está prolijo, aunque sostuvo que siempre faltaron boxes para los caballos que llegan de otras ciudades, ya que observó que los alojaban en el galpón de polo que pertenece al club Hípico, lindero al Hipódromo.
Lugares
vedados
Horacio Oscar Rodríguez afirmó que no tuvo relación con la concesión cuando entró en funciones como veedor y que no le permitían acceder a ciertos espacios, pese a que era la persona designada por el Municipio para controlar y elevar informes periódicos.
El ex veedor confirmó que no había servicio de veterinario en el circo de carreras, pero no lo consideró necesario debido a que cada propietario se maneja con su profesional de confianza.
En esa línea, declaró que sólo había personal médico y una ambulancia durante las reuniones hípicas. Cabe recordar que el concesionario está obligado a ofrecer este servicio todos los días para atender un eventual accidente durante el vareo.
La misma situación marcó con respecto a la seguridad y vigilancia. Incluso, indicó que solían robar el alambrado perimetral y la empresa tardaba en reponerlo. u
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LOS INFORMES ENVIADOS AL EJECUTIVO
“Me es imposible fiscalizar
el evento en su totalidad”
Entre 2008 y 2010, Horacio Rodríguez remitió varios informes al Departamento Ejecutivo, resultantes de su tarea como veedor que cobraba un sueldo del Municipio de Tandil.
A modo de ejemplo, el 26 de octubre de 2008 envió su diagnóstico sobre una de las reuniones hípicas, en la cual se celebraron cinco de las siete carreras previstas: “La pista no está en las condiciones que debería, hace falta mantenimiento: arena, rastra, rodillo y riego sucesivo”, indicó.
También marcó que “falta mantenimiento en la empalizada” y con respecto al tattersall: “Falta acondicionamiento de los boxes” y “cantidad de los mismos para los caballos que vienen de otras ciudades a competir en la reunión. Ejemplo: arreglo de pisos y puertas”.
Además, resaltaba que “debido a que no tengo acceso a determinados lugares del Hipódromo me es imposible fiscalizar el evento en su totalidad”. u
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