El fiscal cambió la carátula de los delitos pero igualmente pidió condenas para los Ciros
Como condimento que afectó la hipótesis acusatoria, algunos otros testigos convocados para la ocasión faltaron a la cita, por lo que el ministerio público debió cambiar sobre la marcha el alegato, disminuyendo considerablemente la condena que a priori pretendía solicitar.
La defensa, en tanto, apoyada por la endeble prueba ventilada, exigió la absolución de sus pupilos, con sólidos argumentos que ahora dependerán del juez evaluar y dilucidar en su veredicto.
En resumidas cuentas, el fiscal Gustavo Morey mantuvo el pedido de condena, aunque por delitos inferiores en la escala penal. Solicitando consecuentemente 3 años y 7 meses para Diego Armando Ciros, tres años y seis meses para Carlos Alcides Ciros y un año en suspenso para Juan José, considerando como atenuantes el complejo estudio socioambiental que rubrican las condiciones de vida que persiste en esta familia “famosa” por codearse a diario con la marginalidad.
Como se informó en ediciones pasadas, el principal hecho versó sobre lo que se presentó como un robo agravado, de cual resultaron acusados Juan José y Diego Armando Ciros, quienes fueron sindicados como los que propinaron una golpiza a Diego Ponce y le sustrajeron una moto.
Empero, en pleno juicio, la presunta víctima dijo no recordar nada, más allá de la insistencia del fiscal por señalarle lo que había expuesto en la denuncia y que mereció, básicamente, que los Ciros estén sentados en el banquillo de los acusados.
Más precisamente el hecho ventilado dio cuenta que Diego y Juan José Ciros (tío y sobrino), protagonizaron el incidente con Diego Alejandro Ponce, quien el año pasado (el 17 de agosto) dijo haber sido víctima de un asalto. Según el fiscal Gustavo Morey, la “víctima” circulaba en su ciclomotor por la zona de la plaza Allende cuando fue interceptado por los Ciros. Uno de ellos le aplicó un puñetazo que lo derribó de la moto. Discutieron y al propio Ciros se le cayó un cuchillo, que tomó Ponce y le aplicó un puntazo. Diego Ciros, en tanto, se había llevado la moto.
La policía intervino, aunque al arribar al lugar el herido y sus allegados sólo requerían de una ambulancia, porque la policía “nada tenía que hacer allí”. Había sido un ajuste de cuentas del que sólo a ellos comprendía.
Fue así que el herido fue al Hospital para recibir las curaciones y se fue del centro asistencial sin aguardar el alta médica.
La versión de los Ciros fue diametralmente opuesta a lo que había denunciado al ahora “olvidadizo” Ponce (actualmente detenido por otros delitos). Sí coincidieron en el incidente protagonizado, pero que se trató de un ajuste de cuentas porque Ponce los había “estafado” con la venta de estupefacientes y por eso la pelea.
Otros hechos
Cabe consignar que el debate también ventiló otros delitos que se les endilgan a los acusados. El caso de Carlos Alcides Ciros resultó imputado de un robo en grado de tentativa de una moto presuntamente sustraída de un complejo habitacional, donde los propios vecinos lo persiguieron y finalmente la policía dio con él.
En tanto que el mismo Carlos y Diego están acusados de las lesiones que sufriera un vecino, causa que se incorporó por lectura.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFrente a los hechos y las particulares circunstancias que rodearon al debate, con testigos y pruebas que se desvanecieron, el fiscal Morey varió su acusación a la hora de alegar, lo que no implicó que desistiera de pedir condena.
Así, el fiscal dejaría de lado el delito de “robo agravado” y hablaría ahora de “hurto de vehículo -la moto- dejado en la vía pública”, acusando solamente a Juan José y desvinculando a Diego Ciros del caso.
Al respecto, el defensor Diego Araujo respondió sobre la improcedencia del planteo acusatorio, señalando que afectaba el principio de congruencia, habida cuenta que se arribó a un juicio por un delito y ahora se lo cambiaba.
Por el otro hecho, Morey sostuvo la acusación de Diego Ciros por el robo de la moto en un complejo de departamentos, pero la defensa también aquí respondió sobre la inexistencia del hecho, que no había sido probado que fuera su defendido el que cometiera el hurto.
En efecto, ningún testigo acreditó tal circunstancia, sólo la policía advirtió que el imputado trasladaba el ciclomotor que, además, fue hallado en cercanía del domicilio del sospechado. Subsidiariamente, el defensor dijo que a lo sumo podría hablarse de un hurto.
Respecto a las lesiones que configuraron la tercera de las acusaciones para con Diego y Carlos Ciros, la defensa también planteó sus reparos, aludiendo al principio de irrelevancia, puesto la escasa significación, las leves consecuencias sufridas por la víctima, además de consignar que no quedó determinado quién de los acusados fue el que propinó las lesiones detalladas.
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