El fiscal no cree en el estado de amnesia que adujo el imputado y pidió la prisión preventiva
Lejos de conmoverse por el presunto estado de amnesia que De Agostini dijo padecer cuando estaba en la casa con el matrimonio de italianos, el fiscal Luis Piotti elevó recientemente el pedido de prisión preventiva.
Consecuentemente, el acusado permanecerá alojado en la Unidad Penitenciaria de Barker hasta que se sustancie el juicio oral y público, instancia en que no se pondrá en duda su autoría, pero sí cabrá debate en materia psicológica y psíquica para despejar dudas sobre lo que dijo transitar el imputado.
La calificación legal elegida por el fiscal fue la de “Doble homicidio”, carátula que conlleva durísimas penas, recién a esclarecerse una vez arribada la audiencia oral y el veredicto del tribunal.
El Eco de Tandil accedió al planteo realizado por el ministerio público, que argumenta las causales que llevaron a no creer en la versión del acusado cuando habla de haber vivido un estado amenazante de parte de la víctima Antonio Bravata, como el recorte de memoria a la hora de no recordar qué ocurrió dentro de la casa de 14 de Julio.
Puntualmente, el pedido del fiscal describe que aproximadamente entre las 10 y las 11.40, De Agostini ingresó al domicilio de calle 14 de Julio 134 y mató a sus moradores: Antonio Santos Bravata y Francesca Croce, aplicándole golpes sobre sus cabezas con un elemento contundente (martillo).
Los fallecimientos se produjeron por paro cardiorrespiratorio traumático a consecuencia de múltiples y severos traumatismos craneanos y daños neurológicos intracraneales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPara el ministerio público, el sujeto que se observó en la filmación cuando ingresa y sale de la casa fue el autor del doble crimen.
Por las actitudes adoptadas tanto antes de que Bravata lo recibiera y franqueara al ingreso de la vivienda, cuando el acusado mostraba ansiedad, inquietud, nerviosismo, miradas de recaudo y ocultación del martillo, como también al egreso (miradas de recaudo), cuando además se observó la salida por su propia cuenta, sin participación del morador, cerrando y utilizando las llaves de la vivienda y llevando distinta indumentaria a la vestida cuando ingresó a la casa (otra remera y pantalones hasta las rodillas), relacionando esto con el profuso sangrado esparcido en el lugar del hecho.
Otro dato incriminante es que resultó coincidente el rango horario de la imagen con la hora de la muerte según el informe de autopsia, como con la certificación de las últimas comunicaciones mantenidas por la víctima desde su celular.
Por otra parte, también resultó importante que una persona de trato frecuente con el victimario (policía) lo reconociera categóricamente como el sujeto que se veía en la imagen. A la vez, se constató que efectivamente existía un convenio de reconocimiento de deuda y pago entre el imputado y el occiso.
No menos relevante fue el propio relato del acusado, quien reconoció en su declaración haber ingresado ese día y hora al domicilio de Bravata, donde se encontraban ambas víctimas y, luego de una conversación por la deuda que él mantenía, dijo haber recibido manifestaciones de amenazas por parte de Bravata al tiempo que ya estaba por retirarse lo que motivó su “rabia” y la llegada a un estado, porque sentía cambios de temperatura (frío-calor), transpiración, creyendo que a partir de eso golpeó al sujeto, sin recordar nada más de lo sucedido en el interior de la casa. Sólo que corría de un sitio a otro, teniendo idea que revisó algún lugar de la morada.
Para ello, el fiscal se detiene en el recorte en bloque de la memoria, que se puntualiza en lo ocurrido en la casa y hasta poco tiempo de salir.
También se subrayó que el imputado avisó la misma mañana previo a la aprehensión (cuando la prensa ya había hecho público el hallazgo de los cadáveres) al ex novio de su hija y compañero de trabajo que lo habían amenazado.
Bajo ese mismo contexto, se destacó también el cambio de ánimo transitado desde el viernes (anterior a la detención), puesto que el mismo testigo dijo que lo notó normal y ya el sábado le llamó la atención su estado de nerviosismo y cómo le temblaban las manos.
Para el fiscal, dicho estado reflejaba que estaba consciente del alcance y gravedad de los hechos cometidos.
Tomándose del propio relato en medio de llantos del imputado, el fiscal como elemento incriminatorio sostuvo que si lo vivido lo aquejó emocionalmente, que tuvo terror, lloró todo el camino del viaje, pensó en contarle a sus familiares y que su idea luego era ir el domingo o el lunes a decir “hice esto”, entonces recordaba lo sucedido.
Otro elemento que pesa contra el acusado para no creer su presunta amnesia, cuando el propio acusado aludió a que cerca de la entrada había como una mesa y ahí se le vino la imagen de sus hijas y se descontroló, cuando quedaría claro que el suceso tuvo sus comienzos en el comedor, lugar desde donde el cuerpo de Bravata fue arrastrado hacia el living.
Para el fiscal, De Agostini tuvo cuidado en ocultar el cuerpo de Bravata de la vista de personas que eventualmente transitaran por el corredor al que da la ventana del comedor, más aún cuando según sus propios dichos al menos podía sospechar de alguien que alquilaba en la parte trasera de la vivienda. Bajo esa misma conducta, tomó recaudos visuales antes de salir de la vivienda a la vía pública.
Como dato también que contradice su credibilidad, Piotti señaló en su acusación que De Agostini mencionó recordar cómo salió con elementos cuando en forma incongruente había previamente manifestado que retomó su memoria al encontrarse en la camioneta.
Se mencionó al respecto que antes de su aprehensión había comentado de las amenazas refiriendo que lo habían parado en la calle, le habían dicho que si no pagaba le iban a cortar las piernas a la familia y que no conocía a las personas que las realizaron.
Del propio testimonio el fiscal tomó recortes, como otro de los párrafos en donde De Agostini describe lo que recuerda de la situación en la casa y cuando se sintió amenazado.
Para el fiscal hay incoherencias en su relato sobre cuándo fue el último momento de la intimidación, qué frase utilizó la víctima el día del hecho, cuál fue el momento en que la mujer tomó conocimiento de las amenazas de muerte hacia ella, y qué personas realmente hicieron las referencias hacia su mujer e hija.
Como otro dato de descreimiento del estado que dijo padecer el victimario, el fiscal puntualizó que no se halló en el interior de la casa ni en la caja de seguridad del occiso la documentación referida a los negocios mantenidos entre víctima y él, compatible con el recuerdo parcial efectuado por el imputado de haber revisado algo de la vivienda, pero más aún con una tarea consciente y calculada de obtener beneficios de naturaleza económica.
Finalmente, el fiscal no dejará de mencionar lo declarado por los policías que recibieron las manifestaciones espontáneas del imputado (habló sobre su autoría) luego de la aprehensión y de haber conocido sus derechos.
Los cadáveres en el
depósito del cementerio
Por lo pronto, no han arribado a la ciudad familiares directos y/o allegados al matrimonio asesinado para hacerse de los cuerpos, hoy depositados en el Cementerio municipal junto a todas sus pertenencias.
Según trascendió, hubo algunas comunicaciones vía mail con quien sería una de las hijas que vive en Estados Unidos, pero aún se aguarda por mayores precisiones sobre qué pasará con los cadáveres como las pertenencias que dejaron en Tandil, tras la brutal muerte que sufrieron en manos de De Agostini.
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